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Sin duda las actuaciones que, actualmente, están provocando los mayores impactos ambientales en el término municipal de Córdoba son las parcelaciones urbanísticas ilegales. Para la elaboración del documento de planea miento se ha realizado, entre otros, un estudio sobre las parcelaciones urbanísticas existentes en el término municipal en el cual se estudian, entre otros aspectos, los impactos ambientales que las mismas están produciendo sobre el medio ambiente. Aunque en dicho análisis, el cual se adjunta como anexo del Plan General y del Estudio de Impacto Ambiental, se describen los impactos producidos en cada parcelación, no obstante cabe hacer aquí una reflexión sobre el tema.

Los impactos ambientales es una de las cuestiones que marca la diferencia entre las dos zonas en las que se sitúan básicamente dichas actuaciones: Sierra y Valle. Los impactos que encontramos en una y otra son con frecuencia totalmente diferentes. En el Valle los impactos causados por las parcelaciones suelen ser tres fundamentalmente: la posible vulnerabilidad de los acuíferos por la presencia de numerosos pozos ciegos ante la inexistencia de red de saneamiento, el agotamiento de los acuíferos por la captación indiscriminada de agua y el cambio en el uso y aprovechamiento del suelo, que provoca el abandono y la posterior ocupación por las parcelaciones de tierras de un alto valor agrícola. En la Sierra los impactos generados son más numerosos: los dos primeros reseñados en el valle, pueden afectar igualmente a la sierra, si bien los acuíferos existentes en esta zona tienen menor riesgo de vulnerabilidad que los del valle. Junto a ellos encontramos otros problemas más acuciantes como la destrucción de la vegetación natural, desmontes, talas indiscriminadas, la apertura de caminos y explanadas para las parcelas, el establecimiento de alambradas en el medio serrano, la edificación sobre vías pecuarias y/o cauces fluviales, el impacto visual de las edificaciones. etc.

Además de los impactos producidos por las parcelaciones ilegales se localizan en el término municipal determinadas áreas que han sido degradadas por diversos impactos ambientales: canteras (Sierra de Córdoba), extracciones de arenas y gravas (riberas del Guadalquivir), desaparición de la vegetación del "bosque en galería" (zona del Arenal, arroyos de la Sierra), localización de desguaces de vehículos usados y chatarra (carretera N-432), localización de vertederos (carretera N-432 y en las antiguas canteras de la carretera de Cerro Muriano), etc.

Frente a las habituales prácticas urbanísticas en las que se enumera la existencia de dichos impactos y se proponen un listado de medidas de usos restrictivas y, excepcionalmente, acciones restauradoras que no han pasado de ser meras declaraciones de intenciones, el Plan General propone hacer un inventario selectivo de aquellas actuaciones físicas más impactantes en las que sea necesario plantear decidida y prioritaria mente una regeneración ambiental adecuada. Una vez seleccionadas las mismas deben diseñarse, propuestas que se plasmen en proyectos concretos de CONSTRUCCIÓN y /O RECONSTRUCCION DEL PAISAJE en los que, con las técnicas actualmente disponibles, se acometan actuaciones de revegetación, rellenos de tierra, creación de pantallas vegetales, camuflaje, tratamiento de color, etc., previamente priorizadas en función de su urgencia o de la intensidad del impacto provocado.

En tal sentido pueden entenderse como acciones prioritarias la regeneración ambiental de las antiguas canteras de Asland mediante lo que podríamos denominar un "proyecto del relieve" y de los espacios destinados a extracción de arenas en las márgenes del río Guadalquivir que actualmente se encuentren abandonados así como la recuperación del bosque-galería de dicho río en las zonas donde ha desaparecido.

En todo caso una acción efectiva con el objetivo de regenerar ambiental mente los espacios más degradados por actuaciones puntuales y localizadas sólo resultaría posible o realmente viable si previamente se dispone del suelo afectado como suelo público. Por ello, y como criterio básico, el Plan General señala la necesidad de proponer en el momento oportuno y de forma selectiva la posibilidad de calificar adecuadamente, mediante modificaciones puntuales del Plan General, dichos espacios como Sistemas Generales Públicos de Áreas Libres para posibilitar las acciones regeneradoras futuras.

Asimismo cabe citar como zonas sensibles, con impactos ambientales existentes, las áreas industriales ilegales situadas en la Vega (carretera de Villarrubia, El Arenal, Santa Marta) o las situadas legalmente en el borde del núcleo urbano principal (Polígono Industrial de Chinales), las diversas áreas de la Vega donde se sitúan escombreras, los "cementerios de vehículos y chatarra", etc., las diversas áreas de la sierra que están siendo degradadas por un uso turístico-recreativo intensivo (Los Arenales, Puente Mocho, Embalse de San Rafael de Navallana, Arroyo Bejarano y Arroyo del Molino...) así como el propio cauce del río Guadalquivir cuyas aguas van contaminadas por diversos vertidos incontrolados.

Una zona con especiales características por tratarse de un área muy sensible en la que se están produciendo diferentes impactos ambientales es la Vega de El Arenal. Este espacio ha sido hasta fechas recientes un espacio de gran singularidad agraria (presencia de huertas, frutales...), histórico-cultural (leyenda sobre la existencia en estas tierras del palacio de Almanzor, existencia de tres puentes califales enterrados, presencia de los molinos de Lope-García y Carbonell...) y paisajística (presencia de huertas, edificaciones tradicionales, bosque-galería en las riberas del Guadalquivir...). Sin embargo, desde la década de los sesenta, empiezan a hacer su aparición en este espacio Ide transición ciudad-campo una serie de conflictos con la implantación incontrolada de usos urbanos -básicamente industriales- o ligados al fenómeno urbano (extracciones de arenas y gravas, escombreras, grandes infraestructuras viarias, etc.) que ha producido una serie de impactos cuyas consecuencias ambientales han sido muy negativas.

Desde el punto de vista urbanístico, dicho espacio fue clasificado y calificado por el Plan General de Ordenación Urbana de 1986 como Suelo No Urbanizable de Especial Protección Agrícola prohibiéndose toda actividad, edificación o cambio de uso que pudiera suponer una transformación del destino agrario que se pretendía proteger. Sin embargo dicha normativa no ha sido aplicada ni respetada existiendo actualmente un gran número de establecimientos industriales y de actividades extractivas. En este sentido, cabe afirmar que las posibles explicaciones de tal paradoja pueden buscarse en la falta de definición urbanística de estos espacios y en el tratamiento residual que, en esta clase de suelo, ha mantenido tradicionalmente el planeamiento urbanístico.

Por ello se ha reflexionado sobre la necesidad de ordenar este espacio en positivo y desde una doble perspectiva: como espacio degradado por usos que se han implantado desordenadamente y que es necesario regenerar paisajísticamente y como extensión natural de la ciudad para usos lúdicos y recreativos ligados a la ribera del río el cual constituye el límite físico de este espacio.

De este modo se plantea ahora, desde el nuevo Plan, una propuesta que posibilite la reconducción de los procesos que se están desarrollando en la zona y la regeneración ambiental y paisajística de la misma. Para ello entendemos que, no siendo viable actualmente la restitución de dicho espacio a su situación previa a la implantación indiscriminada de los usos industriales, extractivos, etc., cabe, no obstante, la posibilidad de ir desterrando usos inadecuados mediante una ordenación en positivo que pretende desarrollarse partiendo de las siguientes premisas:

a) Regularización de los usos comerciales e industriales mediante la exigencia previa de actuaciones medioambientales de regeneración ( creación de masas arboladas alrededor de las edificaciones y en los bordes de sus accesos, plantación de masas arboladas en determinadas parcelas que aún se encuentren sin ocupar edificatoriamente, ejecución de sistemas de depuración de aguas residuales adecuados, etc.).

b) Preservación de una zona de usos agrícolas contigua a la zona anteriormente descrita y creación de un área lúdica y recreativa, como oferta pública a los sectores colindantes de la ciudad.

3.1 .1. IMPACTOS DETECTADOS y POSIBLES ACCIONES REGENERATIVAS EN LO REFERENTE A LA CAPACIDAD AGRICOLA DEL SUELO.

La fragilidad del "recurso" suelo agrícola, ante los impactos de diversos factores (erosión, contaminación, etc.), con la consiguiente pérdida de potencialidad productiva, obliga a explicar brevemente dichos impactos y las actuaciones regenerativas propuestas que minimicen el deterioro del mismo,

Al. LA SIERRA.

a) Impactos naturales.

Erosión: Producida por el relieve agreste y accidentado. Es de dos clases:

Erosión geológica, transversal por los cursos de agua torrenciales. Erosión suoerficial generalizada por las grandes pendientes topográficas.

Suelos: Son poco evolucionados, o de neoformación constante por efecto de la erosión. De textura y estructura desequilibrada, escasos en humus y M.O. por pérdidas del horizonte superior por erosión. Son de poca profundidad, excepto los escasos suelos coluviales y los alóctonos, por causas topográficas. Esta característica de pérdida de profundidad de suelo implica un paso del suelo de la clase IV a la clase VI de capacidad agrológica.

Consecuencia del punto anterior, y de la escasez de aprovechamientos ganaderos actuales (práctica desaparición del ganado porcino extensivo y disminución notable del ovino...) es el paso de las superficies de pastos sin arbolado, a zonas de monte bajo con matorral de hoja perenne (cistaceas, labiadas aromáticas, terebintáceas, mirtaceas, etc.) con la consiguiente pérdida de capacidad productiva.

La actuación regenerativa podría pasar por las siguientes actividades:

Repoblación forestal, en zonas deforestadas y mantenimiento de la foresta climáx (Quercus ílex, 0. suber, 0. Coccifera) en las zonas Que la ooseen en la actualidad.

Mejoramiento de los pastizales con o sin arbolado, con la implantación de pratenses, especialmente Trifolium subterraneum.

Abandono del cultivo, aún del laboreo extensivo en todas las zonas de pendiente inapropiada.

Estas actuaciones además de mantener y mejorar la capacidad productiva y limitar los riesgos de pérdida de capacidad productiva o las limitaciones de uso del suelo, evitarían la formación de avenidas por mejora de la cobertura vegetal y mejora de la infiltración, disminuyendo la escorrentía.

Hay que hablar de la posibilidad topográfica en los cursos de agua torrenciales, afluentes del Guadalquivir, de la construcción de pantanos, con posible ocupación de suelos de clase IV , VI y VII y paso a clase VIII.

b) Impactos artificiales.

Urbanización: Hay que señalar la acelerada urbanización de esta macro zona, con viviendas de segunda residencia, con los problemas aparejados de vertidos comunicaciones, ocupación de zonas forestales, etc. Por ello existen actualmente grandes extensiones clasificadas en clase VIII.

Reserva natural: Por sus condiciones naturales es una zona actual y potencial de utilización como reserva natural.

Deforestación: Consecuencia de los dos puntos anteriores se observa una deforestación acelerada, una pérdida de la vegetaci6n arbórea climática y sustitución por repoblaciones forestales de producción maderera. Por los usos anteriores existe el oeliaro de incremento en loS incendios forestales.

De lo anterior se deduce una pérdida progresiva de la potencialidad agrícola (fundamentalmente ganadera) y de la forestal. Para evitarla las dos actuaciones clave son:

Reforestación.

Mejoramiento de los pastizales.

B/ .LA VEGA.

a) Impactos naturales.

Limitaciones de agua: Como se dijo en la distribución de clases agrológicas de la Vega, es una zona de gran potencialidad y capacidad de implantación de cultivos, y con riesgos y limitaciones de uso pequeños. Una de ellas es la falta de agua de riego que podemos clasificar en:

Falta total de riego en los secanos de la Vega. Restricciones de agua en cantidad.

Restricciones en el tiempo (p. e. limitación en el verano)

Riesgos de avenidas: En el lecho menor del río, marcado por las riberas hay que tener en cuenta el riesgo de avenidas de ciclo corto, y crecidas estacionales fácilmente previsibles. Las grandes avenidas, en el lecho mayor, son de ciclo largo (mayor de 10 años) debiéndose tener en cuenta igualmente estas situaciones como factores limitantes.

Salinidad : Las aguas del río Guadajoz, lleva sobre todo en verano un contenido de sales muy alto (CE- 4.000-7.0001 micromhos) por lo que existen riesgos de alcalinización de los suelos de la vega del Guadajoz.

Así mismo por ser los suelos de esta Vega, más arcillosos e impermeables, y por recoger las escorrentías de la Campiña, zona de baja cubierta vegetal y prácticamente impermeable, los riesgos de avenidas son mayores.

b) Impactos artificiales:.

Urbanización: El caso es aún más claro que en la Sierra, por extenderse a través de la Vega el crecimiento de la ciudad de Córdoba.

Polígonos industriales: Por facilidades de comunicación, de agua y relieve (topografía llana) las industrias van asentándose en zonas de reqadío de qran potencialidad productiva.

Contaminación ~ limitación de agua: La contaminación no influye grandemente en los cultivos de esta zona, por proceder las aguas en su gran mayoría del Guadalmellato que no tiene problema en ese sentido. No ocurre igual con las aguas procedentes directamente del Guadalquivir. Existe una competencia por el agua con los otros sectores económicos: Industrial y Servicios.

 

ctuaciones regenerativas tienen solo un carácter administrativo, con la adecuada ordenación del territorio y de loS recursos disponibles.

 

CI. LA CAMPIÑA.

Las a

Por sus especiales características geológicas no existen peligros actuales de impactos, ni artificiales ni naturales, excepto los derivados de la litología del suelo.

El carácter expansivo de las arcillas margosas (montmorilloníticas) implica limitaciones para la estabilidad de las construcciones agrícolas.

Hay que citar también el riesgo de deslizamiento del terreno, por la meteorización profunda de éste, lo que implica restricciones a los cultivos leñosos excepto en las zonas con depósitos tabulares de areniscas, con mejor permeabilidad y estabilidad (tal es el caso de los olivares en las terrazas de los cerros testigos).

La erosión, aparentemente importante por las pendientes relativamente acosadas de la topografía, y la impermeabilidad del suelo, que implica fuertes escorrentías no se considera un factor limitante de usos del suelo, por la gran potencia y la estabilidad (textura arcillosa) de los horizontes de éste, lo que limita su influencia sobre sus características agrológicas.

3.1.2. IMPACTOS DETECTADOS Y POSIBLES ACCIONES REGENERATIVAS EN LO REFERENTE A LA VEGETACION Y USOS AGRICOLAS DEL SUELO .

De todos los impactos considerados con referencia a la vegetación y usos agrícolas del suelo vamos a desolosar los mas imDortantes DOr las tres zonas consideradas en el municipio.

N .Zonas de la Sierra.

En esta zona los impactos más importantes son las urbanizaciones, el excursionismo incontrolado y según el Decreto 470/1994, de 20 de diciembre, de Prevención de Incendios Forestales toda la zona de la sierra del término municipal de Córdoba, desde el canal del Guadalmellato, está considerada como área de extremo peligro de incendios.

En la actualidad, al igual que en otras muchas zonas de la península, la expansión de la segunda vivienda, ha arruinado a ésta en vías de arruinar grandes zonas de gran valor paisajístico, natural, etc. La Sierra de Córdoba no escapa a esta generalización y es frecuente observar numerosas urbanizaciones que desde la capital o algún otro núcleo de población (Santa María de Trassierra ), irradian hacia la Sierra. Este problema solo es solucionable mediante una racional ordenación del territorio, fin que persigue el presente estudio, junto a una decidida y firme actuación legal contra los agresores de estas zonas.

Por otra parte el considerable aumento del parque automovilístico ha permitido el acceso a zonas antes vedadas, aunque solo fuera por cuestiones de distancias, a gran número de personas. que huyendo de las aglomeraciones urbanas buscan el asiento en el campo. Esto unido a una casi total falta de conciencia ciudadana en las personas, esta convirtiendo en grandes basureros numerosas zonas de nuestra geografía. La solución a este problema, aparte de crear esa conciencia, pasa por la creación de zonas de recreo dirigido, dotados de los servicios y acondicionamientos pertinentes en número y calidad suficientes como para absorber y satisfacer las necesidades de esparcimiento natural de esta gente. Estando así las cosas, se considera necesario la creación de nuevas zonas naturales (Parque de los Villares) y el aumento de servicios en los ya existentes (por ejemplo, sería interesante dotar al citado Parque de los Villares de zonas de baño tan necesarios con la agobiante climatología veraniega de la zona).

B/.Vega

Como tantas otras de nuestra geografía puede verse amenizada por la industrialización que puede llegar a sufrir. La abundancia de agua industrial cercana unida a la Facilidad de acceso y de construcción, lo que repercute favorablemente en los costes, hace que estas zonas sean muy apetecidas por industriales.

La única solución viable lo constituye una enérgica y decidida actuación de las autoridades que impidan la instalación indiscriminada de industrias contaminantes en estas zonas, y que caso de que están instaladas controlen rígidamente los mecanismos de depuración de sus vertidos, tanto líquidos como gaseosos.

No estamos en contra de fenómeno industrial, pero pensamos que éste se puede realizar en zonas convenientemente dotadas y preparadas, aptas para este fenómeno, y que en la actualidad existen mecanismos técnicos suficientes que permiten depurar la inmensa mayoría de los vertidos, aun de los más contaminantes.

Por otra parte, considerarnos que la Vega debe ser, preservada para la aqricultura.

C/. Camplña .

Por lo observado no parece amenazada por ninguno de los impactos considerados en la matriz.

3.1 .3. IMP ACTOS DETECTADOS Y POSIBLES ACCIONES REGENERATIVAS EN LO REFERENTE A LA FAUNA

Los impactos detectados sobre la fauna no son habitualmente directos, sino que se producen a través de la destrucción o la pérdida de calidad del medio en que viven.

Por ello, Son reflejo de loS impactos ya considerados en otras memorias (ver por ejemplo vegetación, paisaje, etc..) y no se van a enumerar prolijamente. Tan solo destacaremos aquellas que, a nuestro juicio, se considera que Son los más importantes.

El impacto principal a que se encuentra sometida la fauna del territorio contemplado en la proliferación de residencias secundarias en la zona de la Sierra, especialmente en los alrededores de Santa María de la Trassierra. La mayoría de la fauna de esta zona puede incluirse en la unidad de encinar-alcornocal-pinar que, como se vio anteriormente, es la más valiosa desde un punto de vista faunístico. Este valor faunístico de la zona de Santa María de la Trassierra ha sido reseñado anteriormente por Torres 5 al. 1.980, quienes la proponen como el principal núcleo faunístico a proteger de la provincia.

El asentamiento de residencias secundarias implica un cambio profundo en la calidad faunística ya que se producen 3 fenómenos QUe afectan fuertemente a la fauna :

1. Una proceso de degradación general de los ecosistemas implicados. No debe olvidarse que la mayoría de las especies de aves son consumidores secundarias y que, por hallarse situadas habitualmente en los extremos de la pirámide trófica, resultan profundamente afectadas por todos los cambios que se producen en los eslabones anteriores.

2. Un aumento de la frecuentación general del área por parte del hombre. Muchas especies de rapaces protegidas son particularmente sensibles a la frecuentación humana en sus territorios de modificación, con el consiguiente riesgo de la pérdida de los huevos o pollos en la fase de nidificación y crianza. Dando que estas especies tienen un potencial reproductor muy bajo, éstas pérdidas reproductoras pueden ocasionar efectos negativos en las poblaciones de rapaces de la zona.

3. Un incremento de la caza incontrolada en estas áreas. En este punto nos referimos a la presión depredadora, ilegal en la mayor parte de los casos, que se ejerce sobre especies no cineaéticas, especies que se encuentran en su mayoría protegidas por la legislación actual.

Esta caza incontrolada o huellas de ella, ha sido observada frecuentemente, empleándose diferentes artes para la captura de los animales, cepos, lazos, escopetas, etc.,.

El segundo impacto a que se encuentra sometida la fauna del área, está ligado en gran parte al señalado en primer lugar. Se trata de las numerosas pistas y carreteras que se vienen realizando en éstos últimos tiempos que la zona de Santa María de Trassierra. Los efectos que tienen sobre la fauna son los anteriormente descritos. Estas carreteras permiten la concurrencia de numerosa gente a zonas anteriormente bastante inaccesibles, y por lo tanto, poco frecuente. La consecuencias sobre las comunidades de encinar-alcornocal-pinar ( que suele ser el bosque preferido para la frecuentación son desastrosas. El establecimiento de estas carreteras y pistas no debiera hacerse jamás sin un estudio previo sobre las características faunísticas de las zonas afectadas.

3.1 .4. IMPACTOS DETECTADOS Y POSIBLES ACCIONES REGENERATIVAS EN LO REFERENTE AL PAISAJE -

Respecto a los impactos detectados destacaríamos los siguientes:

1. En la Sierra, el impacto ocasionado por el abandono de pastos y olivares, fenómeno extendido en el ámbito Mediterráneo y en amplias zonas españolas, y cuyo incremento está dando lugar a la degradación de unas estructuras de aprovechamiento de unos recursos renovables y altamente interesantes.

2. Urbanizaciones de segunda residencia. Distinguimos entre las que presentan un fuerte impacto visual por estar situadas en el frente de la sierra (las del camino de las Cuevas Bajas junto al Guarromán, ya fuera del Término pero observables desde el mismo; subida a Trassierra Kms. 6-8 aproximadamente, etc.) de aquellas que se sitúan en zonas que absorben mejor el impacto pero que representarían una calidad paisajística alta que se debe conservar (alrededores de Trassierra, Cerro Muriano y la zona del "Brillante") y carretera de subida a Cerro Muriano.

 

3. Respecto a canteras, graveras, extracciones mineras, etc., hay algunas canteras antiguas junto al castillo de la Albaida, pequeñas, poco visibles, e incluso, con valor histórico-cultural; canteras de piedra para construcción aparecen dispersas por el Término y por su pequeño tamaño relativo no suponen un gran impacto. Destacan las canteras de ASLAND en la carretera al Muriano (a 3 -4 Kms. de Córdoba): la cinta de transporte que se utiliza para llevar los materiales a la fábrica de cemento supone un impacto visual, se produce mucho polvo, etc. Las graveras del Guadalquivir no parecen representar un grave impacto por su pequeña extensión y localización en la ribera protegida por la cubierta vegetal. Se encuentran antiguas minas sobre todo en la sierra. Destacan las de Cerro Muriano, visibles desde el Término, por su importancia e impactos (acumulaciones de escorias, etc. ).

4.- Contaminación del Guadalquivir, muy evidente, y que obstaculiza los usos tradicionales del río como sitios de baño, pesca, etc.

5. La reestructuración de las comunicaciones que se ha realizado o se realiza en Córdoba supone otra fuente de impactos: el conjunto monumental de la capital (aunque fuera del área del Término que nos ocupa) resultó afectado por la travesía Madrid-Sevilla, la ampliación de la estación de ferrocarril, en principio necesaria, ocupar una extensión amplia en la vega.

6. La extensión de la ciudad en sentido Este-Oeste es un elemento de impacto paisajístico en la vega por encima de los niveles que esta puede admitir.

 

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Para la valoración de los impactos ambientales que pueden producir las actuaciones propuestas por el Plan General se han utilizado una serie de parámetros cuantitativos que pretenden reflejar la mayor o menor adecuación de los usos propuestos según la calidad ambiental, la capacidad de uso y las limitaciones o riesgos naturales de las distintas unidades ambientales homogéneas existentes en el territorio. Dichos parámetros se han ido combinando en distintas matrices que nos han permitido detectar las unidades ambientales más afectadas por las actuaciones y cuáles son los usos más o menos adecuados para su implantación en el territorio según dichas circunstancias. Finalmente dichos parámetros se han combinado en una fórmula a partir de la cual se han obtenido las magnitudes de los impactos previsibles los cuales se han dividido en las siguientes categorías: impacto crítico, impacto severo, impacto moderado e impacto compatible.

La valoración de dichos parámetros ha sido la siguiente:

- Se asigna el valor 1 cuando el uso propuesto puede resultar incompatible o inadecuado en la unidad ambiental afectada.

- Se asigna el valor 2 cuando el uso propuesto puede resultar compatible en la unidad ambiental afectada pero necesita unas medidas correctoras fuertes.

- Se asigna el valor 3 cuando el uso propuesto puede resultar compatible en la unidad ambiental afectada pero necesita unas medidas correctoras débiles.

- Se asigna el valor 4 cuando el uso propuesto puede resultar compatible en la unidad ambiental afectada.

VALORACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL

UNIDA-DES AMBIEN-TALES

ENTIDAD

CODIGO

DENOMINACIÓN

1

RIESGO DE INUN-DABILI-DAD

2

CONDI-CIONES CONS-TRUC-TIVAS

3

VULNE-RABILI-DAD A LA CONTA-MINA-CIÓN DEL ACUÍFE-RO

4 FRAGILI-DAD PAISA-JÍSTICA

5

INTEN-SIDAD DEL USO SOBRE EL MEDIO

6 ADECUA-CIÓN A LAS LIMITA-CIONES Y RIESGOS NATU-RALES

7

ADECUA-CIÓN A LA CALIDAD DEL MEDIO

8

EXTEN-SIÓN DE LA ACCIÓN

9

VALORACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL

UA16

CERRO MURIANO

PP.MU-1

ANTIGUAS MINAS DE COBRE

4

4

4

2

2

2

1

3

26

SEVERO

UA16

CERRO MURIANO

PP.MU-2

FERROCARRIL NORTE

4

4

4

2

2

2

1

3

26

SEVERO

UA16

CERRO MURIANO

PP.MU-3

VILLA SANJURJO

4

4

4

2

3

2

1

2

22

SEVERO

UA10

TRASSIERRA

PP.TR-1

LA CABELLERA

4

3

4

3

3

3

1

2

24

SEVERO

UA10

TRASSIERRA

PP.TR-2

EL NORTE

4

3

4

3

3

3

1

2

24

SEVERO

UA10

TRASSIERRA

PP.TR-3

CERRO MURILLO

4

3

4

3

3

3

1

3

29

SEVERO

UA27

CORDOBA

PP.CC-1

CARRERA DEL CABALLO 1

4

2

4

2

3

2

2

2

27

SEVERO

UA27

CORDOBA

PP.CC-2

CARRERA DEL CABALLO 2

4

2

4

2

3

2

2

2

27

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

PAU.O-1

CTRA. AEROPUERTO NORTE Y SUR

4

4

4

3

2

3

3

1

28

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

PAU.O-3

HUERTA SANTA ISABEL ESTE

4

4

4

2

1

2

2

2

25

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

PAU.O-4

HUERTA SANTA ISABEL OESTE

4

4

4

2

1

2

2

2

25

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

PAU(I)-5

PARQUE INDUSTRIAL DE LEVANTE

4

4

2

2

1

2

3

1

25

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

CTRA. DE PALMA

CARRETERA DE PALMA

4

4

2

2

1

2

3

2

30

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

PAU-LE-1

CIUDAD JARDÍN LEVANTE

4

4

4

3

2

3

3

1

28

SEVERO

UA26

CÓRDOBA

PP.N-3

VEREDA DE PRETORIO

4

3

4

2

3

2

1

2

22

SEVERO

UA26

CÓRDOBA

PP.N-4

EL CARMEN

4

3

4

2

3

2

1

2

22

SEVERO

UA26

CÓRDOBA

PP.N-5

HUERTA DE LOS ARCOS

4

3

4

2

3

2

1

3

29

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

PP.O-4

CORTIJO DEL CURA

4

4

4

2

1

2

2

2

25

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

PP.O-7

PONIENTE SUR

4

4

4

2

1

2

2

2

25

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

STI-AA (SGA)

AMPLIACION AEROPUERTO

2

4

3

3

1

2

3

1

25

SEVERO

UA27

CÓRDOBA

STC-FA

FERROCARRIL DE ALMORCHON

4

2

4

2

1

2

2

2

25

SEVERO

UA6

CÓRDOBA

STC-FA

FERROCARRIL DE ALMORCHON

4

3

4

2

1

2

2

2

25

SEVERO

UA5

CÓRDOBA

STC-FA

FERROCARRIL DE ALMORCHON

4

3

4

3

2

3

2

2

28

SEVERO

UNIDA-DES AMBIEN-TALES

ENTIDAD

CODIGO

DENOMINACIÓN

1

RIESGO DE INUN-DABILI-DAD

2

CONDI-CIONES CONS-TRUC-TIVAS

3

VULNE-RABILI-DAD A LA CONTA-MINA-CIÓN DEL ACUÍFE-RO

4 FRAGILI-DAD PAISA-JÍSTICA

5

INTEN-SIDAD DEL USO SOBRE EL MEDIO

6 ADECUA-CIÓN A LAS LIMITA-CIONES Y RIESGOS NATU-RALES

7

ADECUA-CIÓN A LA CALIDAD DEL MEDIO

8

EXTEN-SIÓN DE LA ACCIÓN

9

VALORACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL

UA3

CÓRDOBA

PAU(I)-4

TORRECILLA ESTE

4

3

4

3

1

3

3

2

32

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PAU(E)-1

CAMPUS RABANALES

4

4

4

4

2

4

3

2

35

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PAU.O-2

SANTA ANA DE LA ALBAIDA

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA6

CÓRDOBA

PAU SAA-N

SANTA ANA DE LA ALBAIDA-NORTE

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA6

CÓRDOBA

PP.N-1

MIRABUENO

4

3

3

4

3

3

3

2

34

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP.O-1

CIUDAD JARDÍN PONIENTE 1

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP.O-2

CIUDAD JARDÍN PONIENTE 2

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP.O-3

CIUDAD JARDÍN PONIENTE 3

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP.O-5

CAMINO DE TURRUÑUELOS

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP.O-6

AZAHARA

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP(I)-1

AMPLIACION ZONA INDUSTRIAL PONIEN.

4

4

3

2

2

2

3

2

32

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP(I)-2

AMPLIACION POLIGONO QUEMADAS

4

4

3

2

2

2

3

2

32

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP.S-1

CORDEL DE ECIJA

1

4

4

2

1

2

2

3

30

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

PP.SRA

SAN RAFAEL DE ALBAIDA NORTE

4

4

4

3

2

3

3

3

38

MODERADO

UA5

ALCOLEA

PP.AL-1

EL CAPRICHO

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA5

EL ANGEL

PP.AN-1

BARRIO EL ANGEL 1

4

4

4

1

1

1

3

3

33

MODERADO

UA5

EL ANGEL

PP.AN-2

BARRIO EL ANGEL 2

4

4

4

1

2

1

3

3

34

MODERADO

UA5

EL ANGEL

PP.AN-3

BARRIO EL ANGEL 3

4

4

4

1

2

1

3

3

34

MODERADO

UA5

EL HIGUERON

PAU.H-1

EL CARMEN

4

4

4

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA5

EL HIGUERON

PAU.H-2

AGUILAREJO

4

4

4

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA5

EL HIGUERON

PP.H-1

HIGUERON CENTRO

4

4

4

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA5

GOLONDRINA

PP.LG-1

EXTENSIÓN INDUSTRIAL

4

4

4

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA5

MAJANEQUE

PP.M-1

MAJANEQUE 1

4

4

4

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA5

MAJANEQUE

PP.M-2

MAJANEQUE 2

3

4

4

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA5

MAJANEQUE

PP.M-3

MAJANEQUE 3

3

4

4

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA3

SANTA CRUZ

PP.C-1

SANTA CRUZ OESTE

4

2

4

4

2

2

3

3

36

MODERADO

UA3

SANTA CRUZ

PP.C-2

SANTA CRUZ SUR

4

2

4

4

2

2

3

3

36

MODERADO

UA3

SANTA CRUZ

PP.C-3

SANTA CRUZ ESTE

4

2

4

4

2

2

3

3

36

MODERADO

UA3

SANTA CRUZ

PP(I).C-4

SANTA CRUZ NORTE (INDUSTRIAL)

4

2

4

4

2

2

3

3

36

MODERADO

UA5

VILLARRUBIA

PP(I)V-3

CARRETERA DE ALMODOVAR

4

4

2

3

3

2

3

2

32

MODERADO

UA5

VILLARRUBIA

PP.V-1

LOS FRAILES

4

4

4

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA10

TRASSIERRA

SGEL-SNUEP.TR-2

BAÑOS DE POPEA

4

3

4

2

3

2

3

2

32

MODERADO

UA3

CÓRDOBA

SGV.SUNP-1

CORTA DE TORRECILLA

4

2

4

3

3

2

3

2

32

MODERADO

UA6

CÓRDOBA

SGV.SUP-5

RONDA NORTE

4

3

4

2

2

3

2

3

31

MODERADO

UA6

CÓRDOBA

SGV.SUP-6

AMPLIACION AV. MADRES ESCOLAPIAS

4

3

4

2

2

3

2

3

31

MODERADO

UA6

UA26

UA28

CORDOBA

SGVP-SNUEP

TRAZADO ALTERNATIVO VIAS PECUARIAS

4

3

4

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

SG-CTIM-SUNP

CENTRO INTERMODAL DE TRANSPORTE

4

4

3

3

2

3

3

2

33

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

STC-CT

CARRETERA DE TRASSIERRA

4

3

4

3

3

3

2

3

34

MODERADO

UA27

CARRERA DEL CABALLO

STC-ACC

ACCESO CARRERA DEL CABALLO

4

2

4

2

3

2

2

3

32

MODERADO

UA5

CÓRDOBA

STC-AOCR

ACCESO OESTE CAMPUS RABANALES

4

3

4

3

3

3

2

3

34

MODERADO

UA4

CÓRDOBA

STC-PHC

PUENTE DE HUERTA CABRITERA

4

3

4

3

2

3

1

4

32

MODERADO

UA3

CÓRDOBA

STC-CV

MEJORA TRAYECTO CUESTA EL VISO

4

2

4

3

1

2

4

2

35

MODERADO

UA3

CÓRDOBA

STC-VS

VARIANTE SUR ALTERNATIVA V

4

2

4

3

1

2

4

2

35

MODERADO

UA3

CÓRDOBA

STC-ECGR

ENLACE CARRETERA DE GRANADA

4

2

4

3

2

2

4

2

36

MODERADO

UA3

CÓRDOBA

STC-ERL

ENLACE RONDA LEVANTE

4

2

4

3

1

2

4

2

35

MODERADO

UNIDA-DES AMBIEN-TALES

ENTIDAD

CODIGO

DENOMINACIÓN

1

RIESGO DE INUN-DABILI-DAD

2

CONDI-CIONES CONS-TRUC-TIVAS

3

VULNE-RABILI-DAD A LA CONTA-MINA-CIÓN DEL ACUÍFE-RO

4 FRAGILI-DAD PAISA-JÍSTICA

5

INTEN-SIDAD DEL USO SOBRE EL MEDIO

6 ADECUA-CIÓN A LAS LIMITA-CIONES Y RIESGOS NATU-RALES

7

ADECUA-CIÓN A LA CALIDAD DEL MEDIO

8

EXTEN-SIÓN DE LA ACCIÓN

9

VALORACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL

UA5

CÓRDOBA

PAU.CS-1

CIUDAD SANITARIA

4

4

4

4

2

4

3

3

40

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

PAU SRA-S

SAN RAFAEL DE LA ALBAIDA SUR

4

4

4

3

1

3

3

3

37

COMPATIBLE

UA5

CORDOBA

PAU LA

LA ADUANA

4

4

4

3

3

3

3

3

42

COMPATIBLE

UA5

CORDOBA

PAU RCS

RESIDENCIAL CIUDAD SANITARIA

4

4

4

3

3

3

3

3

42

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

PP.O-8

CARRETERA AEROPUERTO

4

4

4

3

1

3

3

3

37

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

PP.S-2

FRAY ALBINO SUR

3

4

4

3

1

3

3

3

37

COMPATIBLE

UA6

CÓRDOBA

PP.N-2

HUERTA SALDAÑA

4

3

3

4

3

3

3

3

39

COMPATIBLE

UA5

EL HIGUERON

PP.H-2

HIGUERON NORTE

4

4

4

3

3

3

3

3

39

COMPATIBLE

UA5

EL HIGUERON

PP.H-3

HIGUERON OESTE

4

4

4

3

3

3

3

3

39

COMPATIBLE

UA5

ENCINAREJO

PP.E-1

EXTENSIÓN ESTE/NORTE

4

4

4

3

3

3

3

3

39

COMPATIBLE

UA5

VILLARRUBIA

PP.V-2

CAÑADA REAL ESTE

4

4

4

3

3

3

3

3

39

COMPATIBLE

UA5

VILLARRUBIA

PP.V-4

NORTE C-431

4

4

4

3

3

3

3

3

39

COMPATIBLE

UA3

SANTA CRUZ

SGVP-SNUEP

TRAZADO ALTERNATIVO VIAS PECUARIAS

4

3

4

3

3

3

4

3

44

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGS-SUNP-1

FONTANAR (NAVES MUNICIPALES)

4

4

3

3

2

3

3

3

38

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

STC-AN

ACCESO EL ANGEL

4

3

4

3

3

3

3

3

34

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

STC-PILA

POLIGONO LOS ANGELES-2

4

3

4

3

3

3

3

3

34

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGE-RAB-2

AMPLIACION CAMPUS RABANALES

4

4

4

4

2

4

3

3

40

COMPATIBLE

UA25

CÓRDOBA

SNUEP-PQM-SGEL

PARQUE RECREATIVO DEL PUENTE MOCHO

4

4

4

4

3

4

4

3

46

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL/PK

SUNP-5

QUEMADAS

4

4

4

4

3

4

4

3

46

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL/EQ

SUNP-6

ARENAL ESTE

4

4

4

4

3

4

4

3

46

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL-SNUEP.1

ACCESO SUR PARQUE PATRIARCA

4

4

4

4

3

4

4

3

46

COMPATIBLE

UA3

CÓRDOBA

SGEL.SUNP-1

PARQUE POLÍGONO GUADALQUIVIR SUR

4

2

4

4

2

2

4

3

41

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUNP-2

PARQUE ARROYO RABANALES

4

3

4

4

2

3

3

3

38

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUNP-3

CANTERAS DE ALBAIDA

4

3

4

4

2

3

3

3

38

COMPATIBLE

UA26

CÓRDOBA

SGEL.SUNP-3

CANTERAS DE ALBAIDA

4

3

4

3

2

3

3

3

38

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUNP-4

ALMUNIA DE TURRUÑUELOS

4

3

4

4

2

3

3

3

38

COMPATIBLE

UA22

CÓRDOBA

SGEL.SUP-1

ACCESO NORTE PARQUE PATRIARCA

4

4

4

3

2

3

3

3

38

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUP-2

PARQUE DEL CANAL 1

4

4

4

4

2

4

3

3

40

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUP-3

PARQUE FIGUEROA

4

4

4

4

2

4

3

3

40

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUP-4

PARQUE DE LEVANTE

4

4

4

4

3

4

3

3

41

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUP-5

PARQUE MOLINO DE LOS TRES CIEGOS

4

4

4

4

2

4

3

3

40

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUP-6

AVENIDA VIRGEN DEL MAR

4

4

4

4

2

4

3

3

40

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUP-8

PARQUE CORDEL DE ECIJA

4

4

4

4

2

4

3

3

40

COMPATIBLE

UA5

CÓRDOBA

SGEL.SUP-9

PARQUE DEL CANAL-2

4

4

4

4

2

4

3

3

40

COMPATIBLE

UA5

EL ANGEL

SGEL/EQ.SUP. AN (A,B,C)

ESPACIOS LIBRES Y EQUIPAMIENTO

4

4

4

4

3

4

3

3

41

COMPATIBLE

VALORACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL

UNIDA-DES AMBIEN-TALES

ENTIDAD

CODIGO

DENOMINACIÓN

1

RIESGO DE INUN-DABILI-DAD

2

CONDI-CIONES CONS-TRUC-TIVAS

3

VULNE-RABILI-DAD A LA CONTA-MINA-CIÓN DEL ACUÍFE-RO

4 FRAGILI-DAD PAISA-JÍSTICA

5

INTEN-SIDAD DEL USO SOBRE EL MEDIO

6 ADECUA-CIÓN A LAS LIMITA-CIONES Y RIESGOS NATU-RALES

7

ADECUA-CIÓN A LA CALIDAD DEL MEDIO

8

EXTEN-SIÓN DE LA ACCIÓN

9

VALORACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL

PARCELACIONES CLASIFICADAS COMO SUELO URBANIZABLE NO PROGRAMADO

UA5

PARCELACIONES

PAU-P (*)

PARCELACIONES CON USO RESIDENCIAL

4

4

3

3

3

3

3

2

34

MODERADO

UA5

PARCELACION

PAU-P-A (*)

EL ARENAL

4

4

2

2

2

2

2

1

21

SEVERO

UA5

PARCELACION

PAU-P STA. MARTA

SANTA MARTA

4

4

2

3

2

2

3

3

36

MODERADO

PROPUESTAS EN SUELO NO URBANIZABLE

VARIAS

PARCELACION

SNU-PR Y

SNU-P (**)

SUELO NO URBANIZABLE DE PARCELACION

El Plan incluye en esta categoría de suelo aquellas parcelaciones que se sitúan en suelo no urbanizable proponiendo su ordenación mediante la formulación de Planes Especiales de Mejora del Medio Rural. Asimismo se propone la reconducción de aquellas situaciones que pueden producir riesgos para las personas y graves impactos ambientales: vertidos de aguas residuales, procesos de deforestación, etc. En este sentido hay que señalar que el Plan propone estas medidas con el objeto de minimizar los impactos ambientales ya existentes.

VARIAS

SUELO NO URBANIZABLE SIN PROTECCION

SNU (***)

ACTUACIONES CONSTRUCTIVAS

En el suelo no urbanizable el Plan General plantea una regulación normativa que permite la implantación potencial de aquellas construcciones que admite la legislación vigente. No obstante dichas actuaciones no tienen localización espacial ni están programadas temporalmente por lo que no puede valorarse su posible incidencia ambiental de forma previa. En todo caso el Plan establece diversas medidas de prevención y protección para evitar o minimizar el posible impacto ambiental que puedan provocar tales actuaciones en el caso que se ejecuten, sin perjuicio de la aplicación, en su caso, de las medidas establecidas en la legislación ambiental vigente. Por tanto se considera que dichas propuestas no producirán un impacto ambiental importante siempre que se apliquen con contundencia las medidas previstas en el Plan y en la legislación aplicable.

VARIAS

SUELO NO URBANIZABLE ESPECIALMENTE PROTEGIDO

SNUEP (***)

ACTUACIONES CONSTRUCTIVAS

Respecto al suelo no urbanizable de especial protección el Plan plantea una regulación de usos con carácter restrictivo y unas condiciones de edificación con las que se pretende minimizar la posible incidencia ambiental de las actuaciones autorizables en el mismo. Además, como en el caso del suelo no protegido, el Plan establece diversas medidas de prevención y protección para evitar o minimizar el posible impacto ambiental que puedan provocar tales actuaciones en el caso que se ejecuten, sin perjuicio de la aplicación, en su caso, de las medidas establecidas en la legislación ambiental vigente. Por tanto se considera que dichas propuestas no producirán un impacto ambiental importante siempre que se apliquen con contundencia las medidas previstas en el Plan y en la legislación aplicable.

VARIAS

PLANES ESPECIALES

PE-SNU

PLANES ESPECIALES EN SUELO NO URBANIZABLE

El Plan General propone una serie de planes especiales específicos con el objetivo de ordenar pormenorizadamente diversos ámbitos con problemáticas urbanísticas y o ambientales singulares como es el caso de El Arenal, el entorno del embalse de San Rafael de Navallana, la Sierra, algunos equipamientos privados ya existentes (Maimón, La Albaida), etc. También se proponen planes especiales con el objetivo de regenerar zonas que desde el punto de vista ambiental están actualmente degradadas. En todo caso los usos que dichos planes especiales pueden desarrollar en sus respectivos ámbitos son los que ya propone el Plan General de forma más genérica de tal modo que los Planes Especiales deberán determinar de forma más pormenorizada qué usos pueden desarrollarse y cómo deben implantarse. Por ello se considera que una vez que se formulen estos planes especiales se deberá determinar si están sometidos a las medidas de prevención ambiental previstas en la legislación aplicable y, en su defecto, deberán aportar, junto al resto de sus determinaciones urbanísticas, un análisis de su posible incidencia ambiental el cual será valorado por la Gerencia Municipal de Urbanismo en el procedimiento de su tramitación.

(*) Teniendo en cuenta que todas las parcelaciones que se han clasificado como suelo urbanizable no programado se sitúan en la misma Unidad Ambiental (UA-5) y que la intensidad constructiva que se propone es la misma para todas (0,150 m²t/m²s) –excepto para El Arenal-, se ha realizado sólo una valoración genérica del impacto ambiental que sería aplicable a todas. Asimismo se han diferenciado los ámbitos de El Arenal y Santa Marta puesto que el uso propuesto en ellos es de mayor intensidad que en el resto (industrial-comercial con 0,650 m²t(m²s). Asimismo hay que señalar que si bien El Arenal y Santa Marta se sitúan en la misma Unidad Ambiental (La Vega del Guadalquivir), no obstante el ámbito de El Arenal presenta una mayor calidad ambiental por la presencia del río, las huertas y las edificaciones tradicionales existentes En todo caso hay que señalar que la valoración de impacto ambiental de las parcelaciones ha de referirse necesariamente a las situaciones urbanísticas ya existentes y no tanto a la propuesta de clasificación que se hace desde el Plan ya que con esta propuesta se pretende la regularización urbanística y la regeneración ambiental de las mismas.

(**) Para las parcelaciones que el Plan General no clasifica como suelo urbanizable se ha valorado de forma cualitativa la incidencia ambiental que las mismas están produciendo actualmente ya que el Plan propone la reconducción y regeneración ambiental de las mismas mediante la aplicación de algunas medidas que van encaminadas sólo a resolver posibles situaciones de riesgo para las personas, de contaminación de aguas, etc.

(***) En este apartado se valora de forma genérica y cualitativa el impacto que pueden producir las actuaciones constructivas que se pueden implantar potencialmente en el suelo no urbanizable de acuerdo a la regulación normativa propuesta por el Plan General. Entendemos que, al tratarse de actuaciones que no pueden ser concretadas espacial ni temporalmente, no pueden ser valoradas de forma específica.

DEFINICION DE LAS CATEGORIAS DE IMPACTO ESTABLECIDAS:

IMPACTO CRÍTICO. Aquel cuya magnitud es superior al umbral aceptable. Con él se produce una pérdida permanente de la calidad de las condiciones ambientales, sin posible recuperación, incluso con la adopción de medidas protectoras o correctivas intensivas.

IMPACTO SEVERO. Aquel en el que la minimización de los efectos de la acción exige medidas protectoras o correctoras intensivas.

IMPACTO MODERADO. Aquel en el que la minimización de los efectos de la acción exige medidasprotectoras o correctoras leves.

IMPACTO COMPATIBLE. Aquel que no precisa prácticas correctoras.

3. SÍNTESIS DE LA INFORMACIÓN Y DIAGNOSIS

3.1. INVARIANTES HISTÓRICOS

a) La ubicación urbana no es ajena a la continua aportación acuífera de la sierra al río, aprovechada secularmente por los pozos existentes en el interior del caserío. La riqueza acuífera del subsuelo es consustancial al equilibrio climático y ecológico del Conjunto Histórico.

b) A pesar de la desaparición parcial de la muralla, ha de entenderse al Conjunto Histórico como un núcleo diferenciado del resto de la ciudad, aún las ambigüedades fronterizas en alguno de sus puntos.

c) La importancia histórica de la relación entre el Puente Romano y la Puerta y Plaza del Triunfo como entrada simbólica a la ciudad y valor emblemático es un factor a tener en cuenta para su mantenimiento y dignificación.

d) El paisaje urbano del Conjunto Histórico se valora como un perfil continuo y paralelo a la orografía, con un valor constante de poca altura (2 plantas) y jalonado únicamente por el hito monumental.

e) La herencia de la cultura romana subyace en el subsuelo y en algunos trazados urbanos, así como en la pervivencia del Templo Romano y del Puente Romano.

f) La concentración al sur de la Judería de los poderes políticos y religiosos desde épocas bajomedievales ha legado una zona monumental que ha pervivido hasta nuestros días.

g) La transformación urbana comenzada en época visigótica se consolida en la dominación musulmana perviviendo su estructura general, hasta hoy.

h) La cultura árabe instaura un entendimiento de ocupación del suelo basado en un orden dimanante del patio, cuya geometría rectangular estructura crujías en torno a él.

i) Todos los periodos culturales de la ciudad desde la conquista cristiana ha entendido el valor de la arquitectura del patrimonio heredado y la economía de su reutilización.

j) Los periodos de mayor brillantez ideológica y económica han propiciado pequeñas operaciones de reforma para higienizar la trama urbana y para dignificar la presencia de la casa solariega y, sobre todo, del equipamiento, elemento de constante incorporación desde el Renacimiento.

k) Los procesos de apertura y ensanche de finales del XIX y principios del XX sobre el tejido urbano del noroeste del Conjunto Histórico han fraguado en una situación consolidada e irreversible, pero coherente en si misma.

l) Las décadas de los 60 y 70 de este siglo propiciaron una forma distinta de construcción del casco a la secularmente establecida. Dicho momento coincide con la emigración de la población joven a la periferia, dejando al Conjunto con una densidad parecida al resto de la ciudad.

m) El momento sociocultural apuesta por los equilibrios ecológicos y medioambientales.

n) Una característica fundamental de la estructura urbana cordobesa es la continuidad espacial entre las áreas libres, sean públicas o privadas.

ñ) El patio, elemento estructurante y estancia principal de la casa, protagoniza la relación con el espacio abierto, convirtiéndose en la principal fachada del edificio.

o) El monumento, como contenedor de equipamiento, adapta su morfología a las necesidades funcionales; pero, siempre que pueda, intenta estructurarse de manera parecida a la casa, dignificándose por tamaño, orden y materiales.

p) La climatología cordobesa ha condicionado la forma de vivir la casa, demostrándose las bondades de su morfología para este aspecto.

q) La forma tradicional de cubierta de la edificaciones, casi absolutamente, con faldones inclinados de teja cerámica árabe.

r) Los patios y jardines del Conjunto Histórico suponen los pulmones de la ciudad y la transpiración entre tierra y aire. La ínfima ocupación del subsuelo, nunca bajo el espacio libre, ha conseguido que se mantenga el equilibrio bioclimático.

 

s) La construcción del caserío ha sido durante siglos mediante muros de carga y terminación a la cal. Mayoritariamente de dos plantas, su sistema estructural ha resultado coherente con la escala urbana y con el comportamiento entre medianeras. Su color blanco ha definido la imagen urbana.

3.2. CONCLUSIONES

Se han considerado los datos más significativos del estado actual urbanístico, obtenidos de la realidad y del planeamiento vigente, del análisis de la evolución urbana y de sus disfuncionalidades, evaluando las posibles alternativas que dieran respuesta a los problemas detectados y se propusieron los posibles objetivos y estrategias, que de manera resumida se expone según los siguientes campos de entrada:

3.2.1. Ámbito

El Conjunto Histórico declarado más la ampliación incoada resulta el ámbito mínimo que corresponde abordar desde la figura del Plan Especial de Protección.

Necesidades de relación con la ciudad y la dotación mínima de algunos equipamientos y áreas libres aconsejan considerar en estudio a las piezas de borde.

Una visión más global a nivel de tráfico recomendaría la extensión hasta las grandes rondas del casco.

Estos aspectos son tratados por tanto desde el ámbito del Plan General.

3.2.2. Encuadre Territorial

a) Casco Histórico y Centro Urbano

Se reconocen las dificultades del objetivo del PGOU de 1.986 de hacer coincidir Centro Urbano y Casco Histórico.

Se intenta evitar, no obstante, el proceso forzado de "descentramiento" del Casco.

Se valora su posición central en la ciudad, su significación histórica y la importancia de sus equipamientos.

b) Relación con el resto de la ciudad

El Conjunto Histórico está rodeado por un sistema de bordes, de distinta cualidad según zonas, que pueden conseguir una estructura continua distribuidora de tráfico e infraestructuras, al tiempo de resolver la carencia de áreas libres de aquél.

Como soporte de numerosas actividades y la incorporación gradual de funciones urbanas, dicho sistema tiene capacidad de convertirse en el nuevo centro "anular" de la ciudad, equilibrando y articulando las relaciones entre Casco y Periferia.

3.2.3. Población

a) Evolución demográfica

La población del Casco ha variado entre los 75.000 habitantes del primer tercio de siglo hasta los 35.000 de la década de los 70.

En los últimos 20 años la población se mantiene entre los 35.000 y los 38.000 habitantes, habiéndose eliminado los índices de hacinamiento anteriores.

La población del casco constituye el 12% de la total de la ciudad, ocupando un 14,3% de su superficie.

b) Densidad

La densidad de población es algo inferior en el Casco (170h/Ha) que en la ciudad (200h/Ha).

Sin embargo, la densidad de viviendas es mayor (68 viv/Ha frente a 58 viv/Ha) debido al escaso porcentaje de áreas libres.

Se valora la densidad como próxima a la adecuada, pues un incremento fuerte provocaría mayores problemas de infraestructuras, equipamientos, tráfico y aparcamientos.

c) Ocupación de viviendas

El número de viviendas vacías (25%) es superior al de la ciudad (19%).

d) Estructura demográfica

La población del Casco tiene un alto grado de envejecimiento, debido principalmente a la emigración hacia la periferia de las capas jóvenes en las décadas de los 60 y 70.

3.2.4. Estudio Socio-Económico

a) Renta y precios del suelo

En el Casco coexisten los niveles de renta más altos de la ciudad (cuadrante noroeste) con los barrios más populares (Costanillas, Corredera, Ribera).

Los precios del suelo oscilan en valores relativos del 151,6% en la Villa Baja, 128,1% en la Villa alta y 70-74% en la Ajerquía; todo ello basado en la media de 100% para el Casco.

El alto precio del suelo condiciona las políticas urbanísticas de equipamiento y gestión.

b) Actividad productiva

En el Casco radican el 22% del total de licencias del Impuesto de Actividades Económicas, superando ampliamente a los porcentajes de superficie (14,3%) y de población (12%).

Las actividades y los índices de ocupación se concentran en la Villa, mientras que la Ajerquía presenta índices muy bajos.

Se considera oportuno evitar terciarizaciones excesivas en la Villa y potenciar medidas que ayuden a la actividad en la Ajerquía.

3.2.5. Legislación Sectorial

a) Protección - revitalización

La legislación patrimonial exige, para los conjuntos declarados, la obligación de disponer de un Plan Especial de Protección.

Se trata de conservar, además de determinados elementos materiales, otros no tangibles que configuran el carácter de la ciudad.

b) Necesidad del catálogo

Viene exigida desde la legislación patrimonial y desde el PGOU de 1.986. Resulta necesario determinar las intervenciones autorizables sobre cada parcela.

Parece acertado incluir los elementos que requieran protección especial en sintonía con el TRLS, remitiendo a ordenanza general las restantes determinaciones conservadoras del común del caserío.

Conviene una adecuada instrumentación que haga congruente la legislación patrimonial con la fiscal y con la urbanística.

c) Competencias administrativas

Resulta oportuna una definición de Plan Especial de Protección suficiente para eliminar la duplicidad tutelar de administraciones, evitando la dilatación de los expedientes de concesión de licencias.

d) Ruinas y demoliciones

Si el Plan Especial de Protección significa la competencia plena para el otorgamiento de licencias, la legislación continúa eludiendo la autonomía municipal en lo referente a la demolición de inmuebles.

e) Política de vivienda

La política de rehabilitación, hasta ahora, no ha tenido la eficacia prevista por problemas de tramitación y de financiación.

Conviene priorizar la rehabilitación sobre la sustitución, por lo que el problema trasciende de la normativa urbanística hasta la gestión, encontrándose adecuada la creación de una oficina municipal de gestión para el Conjunto Histórico.

f) Nuevos instrumentos de gestión.

El Conjunto Histórico parece, en principio, incapaz de resolver autónomamente su financiación de cara a la gestión. Los últimos cambios en la legislación urbanística no acaban de aclarar este difícil punto de apoyo del planeamiento especial. Resulta por tanto necesario contar con las aportaciones derivadas de la gestión urbanística en el resto de la ciudad.

3.2.6. Edificación

a) Zonificación

Se valora de forma positiva la sutil zonificación del PGOU de 1.986, revisando puntualmente la delimitación.

Otras zonificaciones implícitas se deducen del PGOU de 1.986 (limitación para garajes en calles de menor de 4m. y en la Judería, singularidad para los equipamientos, etc.)

Cabe tenerse en cuenta la zona declarada como Patrimonio de la Humanidad, así como otras consideraciones de usos, renovación, etc.

b) El sistema parcelario y condiciones de parcelación

La legislación patrimonial entiende el parcelario como un patrimonio histórico intocable. En coherencia con lo que significa para la conservación edificatoria, el Plan Especial se plantea dicho objetivo con las excepcionalidades derivadas de las operaciones de reforma que mejoren algunas condiciones específicas y de la adecuada oportunidad de apoyo a los edificios catalogados y a los equipamientos.

Resulta adecuado perfeccionar la normativa que evite las agregaciones encubiertas (servidumbres, unidades constructivas, etc.)

Facilitar la incorporación de la vivienda unifamiliar como sistema de ocupación tradicional puede conseguir cierta flexibilidad en la segregación.

c) Tipología

Históricamente, y de manera clara, la tipología mantenida en el Conjunto Histórico es la tradicional de casa con patio, excepción hecha de la zona renovada del noroeste.

Se considera necesario ajustar y perfeccionar algunas determinaciones sobre la tipología tradicional: posición del patio, su cota con respecto a la calle y zaguán, relación de cota de planta baja con respecto al patio, posición de escalera y sistema de comunicaciones, eludir la ocupación del subsuelo, fomentar la galería, etc...

d) Alturas

El PGOU de 1.986 ataja la alteración de alturas que suponía en el paisaje urbano del Casco el planeamiento anterior.

Se considera acertado el modelo de alturas del PGOU de 1.986 por lo que significa de coherencia no solo con la imagen del paisaje, sino con las tipologías a conservar. Excepcionalmente puede corregirse puntualmente por coherencia con la morfología urbana.

La altura libre, sin embargo, no resulta coherente con las edificaciones tradicionales, por lo que este aspect debe reconsiderarse, sobre todo en lo que se refiere a plantas bajas.

e) Política y práctica de conservación

El PGOU de 1.986 detuvo en gran medida el proceso de destrucción del patrimonio que anteriores políticas propiciaron. Conviene el perfeccionamiento de las medidas de conservación fomentando las de carácter "inductor".

No obstante, durante el período de vigencia del PGOU de 1.986 se detecta una difícil capacidad de mantener todas las edificaciones protegidas, superando el número de elementos desaparecidos al de rehabilitados. Resulta adecuado ceñir la política de protección e inducir a la rehabilitación como mejor forma de conservación.

Se clasifica la protección con la división en tres niveles: monumentos catalogados, edificios catalogados, y conservación del carácter tipológico.

f) El sistema constructivo y la imagen urbana

La edificación tradicional se ha construido con una estructura de muros de carga que ha generado una organización espacial característica. La masa blanca y la cubierta inclinada de tejas han otorgado un sello de identidad histórica, alterada con la aparición de nuevos sistemas estructurales y nuevos materiales.

El objetivo de preservación de las características de la edificación deben de quedar invitadas desde las determinaciones del planeamiento en la necesaria coherencia con los sistemas constructivos inherentes a las tipologías que se proponen.

Se entienden los aspectos de imagen de la edificación como derivados de los sistemas constructivos, y se apuesta por una adaptación de las infraestructuras vistas.

3.2.7. Areas Libres

a) El sistema de bordes

Una de las características del casco cordobés es la existencia de un borde constituido por áreas libres de situación estratégica. La importancia de estas piezas es esencial en su papel de "zonas verdes".

Su valor como ejes fundamentales en el tráfico de la ciudad va a cambiar en un futuro próximo cualitativamente y su condición de receptor de actividades va a configurar un nuevo centro urbano de carácter anular.

b) Calles y plazas

A pesar de los procesos transformadores e higienistas de finales del XIX y principios del XX, se valora positivamente la propuesta del PGOU de 1.986 de mantener la estructura urbana existente.

Se advierte, no obstante, una mayor preocupación por los resultados de gestión e incremento de viviendas que por la configuración de los espacios públicos resultantes. Resulta adecuado perfeccionar el sistema de operaciones de reforma que consigan una mejor adecuación a la morfología urbana.

c) Jardines y huertos interiores

El Conjunto ha mantenido históricamente un gran número de vacíos urbanos en el interior del parcelario, constituyendo los pulmones de la ciudad por permitir la transpiración del subsuelo y ser soporte de numerosa vegetación.

Se fija como objetivo el mantenimiento del equilibrio ecológico del Conjunto Histórico, evitando la mayor ocupación del suelo y del subsuelo.

d) Tratamiento

Se marca como objetivo la recuperación de los tratamientos tradicionales en los espacios públicos del Conjunto Histórico y el mantenimiento y potenciación del tratamiento vegetal.

3.2.8. Usos

a) Regulación

El uso residencial ocupa el 80% del parcelario frente al 20% de equipamientos y servicios en parcela exclusiva. El residencial suele albergar, de forma compatible, otros usos.

Se pretende detener el proceso de vaciamiento de grandes zonas del Conjunto, es decir, mantener la actividad. No significa recuperar el valor exacto de centralidad funcional, sino el mantenimiento de los valores de representatividad.

Se fija también como objetivo la compatibilidad de usos y la defensa del residencial.

b) El uso de las áreas libres

A pesar de lo calado del tejido del Conjunto Histórico, su dotación de áreas libres de uso público es muy deficitaria con respecto a los stándares homologables.

Resulta totalmente necesario contar con las grandes piezas de borde para conseguir la superficie suficiente.

Por otro lado no conviene reformar la trama histórica para este fin. Pero resultaría adecuado incrementar los Jardines del Marrubial, integrar los del Alcázar con las áreas libres de Caballerizas, y poner en uso los vacíos de Orive-San Pablo.

c) El equipamiento

La concentración de equipamientos de carácter general en el Conjunto Histórico distrae y confunde su carencia de equipamientos locales.

Aún resultando evidente la problemática de gestión y de capacidad física, es necesario obtener las suficientes dotaciones en déficit actual, para lo que resultaría beneficioso contar con las operaciones de borde.

Sobre el escolar se puede afirmar encontrarse bastante neutralizada la relación oferta-demanda, pero se estima que la Universidad debe de apostar de manera decidida por esta zona de ciudad, cuyo patrimonio es capaz de albergar sus instituciones o centros.

Resulta conveniente flexibilizar la asignación de usos en los equipamientos que lo permitieran, introduciéndose a la vez el concepto de servicios como un equipamiento "lucrativo".

Se detectan déficits en Centros Cívicos y, especialmente, en Sanitario.

Lo mismo puede decirse para Socio-Cultural y Tercera Edad, pero más significativos es el déficit de Aparcamientos y Deportivos. Para estos últimos habría de observarse las condiciones especiales de los cines de verano, que sin perder su uso estacional, pudiera compatibilizarse con pistas al aire libre.

d) Los Bienes de Interés Cultural

Un 20% de los Bics no tienen uso, un 22% tienen uso religioso, y un 16% no tienen capacidad de albergar usos.

Resulta objetivo claro la calificación para equipamiento de la mayoría de los Bics. No obstante, la ficha de catálogo asigna prioridades y compatibilidades para cada elemento, que no rigidice sus posibilidades de versatilidad.

3.2.9. Subsuelo

a) Arqueología, edificación, aparcamiento

A lo largo de la historia, el subsuelo solo se ha ocupado escasamente. Las nuevas técnicas constructivas implican una profunda transformación, al permitir el vaciado del solar.

Ello conlleva un nuevo estado de las cosas, donde la afección de restos arqueológicos, la incidencia en las características tipológicas y transpiración del subsuelo, y la ejecución de aparcamientos en sótano, están relacionados entre sí, provocando distintas visiones según la prioridad de sus problemáticas.

Se desincentiva el vaciado completo de la parcela, atendiendo a la situación actual cultural y socioeconómica, incapaz de hacer del Casco Histórico una fuente infinita de explotación arqueológica. Por otro lado, el equilibrio ecológico y la transpiración del subsuelo apoyan la tesis.

b) Patrimonio arqueológico

La aparición y posteriores decisiones sobre restos arqueológicos en las excavaciones es un hecho tan repetido como falto de regulación, dejando insatisfechos a todos los agentes.

Se pretende contar con una aproximación a modo de carta de riesgo donde cada promotor conozca la cota estéril de excavación. Y no gravar en este campo cuando no se use el subsuelo.

No obstante conviene establecer, para los casos de ocupación por debajo de la cota estéril, un estudio arqueológico que garantice la finalidad de los posibles yacimientos.

3.2.10. Reforma Interior

a) Operaciones previstas y desarrolladas

Las operaciones previstas en el PGOU de 1.986 se valoran como adecuadas y necesarias para los objetivos de reforma urbana y equipamiento, por lo que se incorporan en este documento.

b) Gestión

Se introducen las necesarias unidades de actuación, sistemáticas o por expropiación, para las mejoras que se proponen de reequipamiento y adecuación de la trama urbana.

No obstante, el Conjunto Histórico siempre resulta de difícil gestión autónoma, aún reajustando los procedimientos a los amparados en la actual legislación urbanística. Resulta necesario contar con una adecuada gestión urbanística cohesionada en todo el ámbito del Plan General.

c) Reequipamiento en vacíos interiores

Se considera esencial para el sistema de áreas libres la inclusión de los espacios vacíos interiores. Resulta fundamental el interior de la manzana de San Pablo y se considera la existencia de los cines de verano.

d) Equipamiento y patrimonio

Situar el equipamiento en edificios significativos cumple la doble misión de recuperar un patrimonio edificado y de contar con una ubicación ya creada.

En caso de nuevos usos (aparcamiento, deportivo, etc...) resulta necesaria la creación de nuevas actuaciones.

e) Ocupación de vacíos interiores

Operaciones de ocupación residencial de determinados interiores de manzana ya fueron resueltos desde el PGOU de 1.986. Sus previsiones de revitalización se cumplen, aunque a veces a costa de pérdida de algunos valores de equilibrio ya mencionados.

Cabe concretar determinaciones más controladas que cumplan la doble finalidad de restañar esos vacíos y de conseguir el mantenimiento de los valores intrínsecos al Conjunto.

f) Rehabilitación integrada

Los planes especiales diseñados desde el PGOU de 1.986 para este fin (Ribera, Corredera, Siete Revueltas) se han puesto en marcha, encontrándose en un grado de desarrollo elevado.

La fijación de áreas concretas pueden encorsetar la gestión, sin que se encuentren datos suficientemente claros para establecer las delimitaciones inequívocas de estas áreas. Resulta adecuado dejar abierta a la gestión continua el establecimiento de la zonificaciones.

3.2.11. Infraestructura y Accesibilidad

a) Tráfico

Aunque la mayor parte del tráfico circula por el anillo perimetral del Conjunto, existen una serie de recorridos transversales en él, siendo el 50% de su caudal totalmente ajeno en origen y destino.

Ninguna de las calles del Conjunto Histórico tiene características para ser calificada como viario medio, desde el punto de vista general de la ciudad.

Se propone un modelo de tráfico que puede denominarse "mínimo tráfico, máxima accesibilidad", fomentando la disuasión hacia las rondas, evitando el atajo sistemático de travesía y permitiendo la compatibilidad para la máxima penetración del residente mediante bucles.

b) Las rondas

Resultaría muy beneficioso contar con el sistema de bordes para poder completar el sistema de accesibilidad y dotación de aparcamientos en periferia.

Entendiendo ineludible la recuperación de la Ribera como paseo, de carácter preferentemente peatonal en el tramo próximo al Puente Romano, se hace necesario la consideración de una alternativa adecuada de circulación rodada para este tramo en el sistema de rondas.

c) Aparcamientos

El 50% de los vehículos censados en el Conjunto Histórico carecen de plaza propia de aparcamiento, a lo que hay que añadir el estacionamiento del visitante y restantes ciudadanos.

Por otro lado, el PGOU de 1.986 no prevé ningún estacionamiento colectivo bajo vial público y no considera edificios para ese uso exclusivo al margen de los calificados como equipamiento.

Es ineludible acortar el déficit de plazas de aparcamiento en el Conjunto. Además de la compatibilidad en el residencial (con atención a políticas de subsuelo), se plantea la conveniencia de mantener la prohibición bajo el vial público, pero incentivar la creación de edificios para aparcamiento, ya sea desde la vertiente de equipamiento o de servicio, y permitir donde fuera posible el aparcamiento de superficie, especialmente en las zonas de borde.

d) Transporte

El transporte público tienen una especial incidencia en el Conjunto Histórico, pero algunas de las penetraciones difieren poco en practicidad de su trasvase a la tangencialidad. El tamaño y velocidad de los vehículos (autobuses urbanos) no tienen correspondencia con la escala de la estructura urbana.

Aún las dificultades para su puesta en vigor, se recomienda el traslado de los intercambiadores de Tendillas a Ronda de los Tejares; y en caso de mantener recorridos interiores, hacerlos con vehículos de menor tamaño y velocidad.

e) Infraestructura urbana

Contra el adecuado nivel, en líneas generales, de los abastecimientos de agua y saneamiento, se encuentran problemas en los servicios de electricidad, alumbrado, telefonía y otros medios del cable, que añaden un fárrago de canalizaciones por fachada totalmente inadecuados al paisaje urbano.

La Ley del Patrimonio Histórico prohibe este hecho en los Bics y el PGOU de 1.986 obligaba al soterramiento en las reurbanizaciones.

El alumbrado público se muestra de peor calidad en la zona renovada que en el resto, mientras las cabinas telefónicas aparecen sin cuidado estratégico.

A estos problemas hay que añadir la dificultad de encaje de los contenedores de residuos urbanos.

Patrimonio histórico-artístico y cultural.

En el documento de Adaptación-Modificación del Plan General se han luna serie de estudios y determinaciones de acuerdo a los mismos con los que se prevé la protección del patrimonio histórico.

Así se han incluido las determinaciones de la Carta Arqueológica de Riesgo y los Planos del Subsuelo elaborados para detectar los ámbitos donde pueden existir zonas arqueológicas u otros elementos del patrimonio histórico. Con dicha documentación se pretende que las propuestas de desarrollo en los suelos urbanos no consolidados y urbanizables se realice de forma compatible con la protección de los posibles elementos existentes a proteger disponiendo de un conocimiento previo de los suelos afectados.

Por su parte el Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico, en tramitación y al que el Plan se remite en su ámbito de actuación, se incluye un Catálogo de elementos a proteger del patrimonio histórico estableciendo las correspondiendes medidas para ello. Asimismo para el resto de elementos singulares situados fuera del Conjunto Histórico pero dentro del caso urbano de Córdoba el Plan vigente ya establece una normativa de protección.

Fuera del ámbito del caso urbano existe un área de especial interés que actualmente es objeto de ordenación mediante un Plan Especial. Se trata del Conjunto Arqueológio de Medina Azahara y su entorno. En este caso el Plan General también se remite al ámbito y determinaciones establecidas en de dicho Plan Especial en todo lo relativo a la protección del patrimonio histórico.

En el resto del suelo no urbanizable se han protegido todos los elementos del patrimonio histórico catalogados que han sido facilitados por la Delegación Provincial de Cultura de Córdoba los cuales se relacionan a continuación:

1. CONJUNTO ARQUEOLOGICO DE MEDINA AZAHARA (Monumento Histórico declarado Bien de Interés Cultural)

2. RUINA DE ALAMIRIYA (Monumento Histórico declarado Bien de Interés Cultural)

3. ALMUNIA DE TURRUÑUELOS (Zona Arqueológica con expediente incoado para su inscripción específica en el Catálogo General del Patrimonio Histórico)

4. MONASTERIO DE SAN JERONIMO DE VALPARAISO (Monumento Histórico declarado Bien de Interés Cultural)

5. CASTILLO DE LA ALBAIDA (Bien significativo con posibilidad de incoación)

6. ACUEDUCTO DE VALDEPUENTES (Monumento Histórico declarado Bien de Interés Cultural)

7. ALAMEDA DEL OBISPO (Bien significativo con posibilidad de incoación)

8. ERMITAS DEL DESIERTO DE NTRA SRA. DE BELEN (Bien significativo con posibilidad de incoación)

9. PUENTE ROMANO SOBRE EL ARROYO PEDROCHE (Monumento Histórico con expediente incoado para su declaración como Bien de Interés Cultural)

10. PUENTE ROMANO DE ALCOLEA (Bien significativo con posibilidad de incoación)

11. PUENTE DE LOS PICONEROS

12. MOLINOS DEL GUADALQUIVIR (Monumento Histórico con expediente incoado para su declaración como Bien de Interés Cultural)

13. SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE LINARES (Monumento Histórico con expediente incoado para su declaración como Bien de Interés Cultural)

14. CONVENTO DE SANTO DOMINGO DE SCALA COELI

15. PUENTE DE LOS ARENALES

16. TORO OSBORNE

17. CASTILLO DE TORRES CABRERA (Bien significativo con posibilidad de incoación)

18. RUINAS DE ATEGUA (Zona Arqueológica declarada Bien de Interés Cultural)

19. CANTERA DE LA CHOZA DEL COJO (Bien significativo con posibilidad de incoación)

20. CORTIJO DE LA REINA (Bien significativo con posibilidad de incoación)

Martes, 21 Abril 2009 12:30

2.1.7. EL PAISAJE

 2.1.7.1. METODOLOGIA.

 El objetivo de este apartado es la descripción y comentario de la cartografía realizada por el equipo de trabajos sobre el paisaje en el término municipal de Córdoba. Consideramos que en análisis del paisaje con todas sus limitaciones metodológicas, es una base imprescindible como indicador de características subyacentes del medio, y en trabajos integrados como el presente es un factor importante y con requerimientos propios.

 Para realizar una cartografía paisajística válida del término municipal de Córdoba partimos de tres aspectos descriptivos básicos:

 1. Calidad intrínseca.

2. Potencial de visualización.

3. Incidencia visual.

 Respecto a la calidad intrínseca, cuya expresión siempre comporta una caracterización subjetiva, optamos en un intento de trabajar en forma realista por referirnos a las tres macrozonas que configuran el término de Córdoba:

        

1. Sierra.

2. Vega.

3. Campiña.

         

Aparte de estas zonas amplias y muy evidentes diferenciamos otras por su interés monumental e histórico-cultural, cauces permanentes (por características de confort ambiental), pueblos y urbanizaciones, etc. Es decir, intentamos reducir al máximo las posibles unidades que se podrían establecer en función del paisaje vegetal, geomorfología, uso del suelo, etc.

Para los aspectos como el potencial de visualización e incidencia visual, pensamos que, si bien claramente caracterizados y distinguibles desde un punto de vista teórico, para los efectos del presente trabajo se pueden considerar en conjunto englobados en un concepto de visibilidad general, ya que en la zona de estudio, el gran colector del valle del Guadalquivir orienta de forma determinante las perspectivas visuales en el área de trabajo y al ser un corredor altamente humanizado unifica ambos conceptos (recíprocos de partida y diferentes en el sentido de que la incidencia visual hace hincapié en la visibilidad desde núcleos habitados y vías de comunicación).

Como método de trabajo en este tema partimos de la consideraciones de las cuencas visuales, muy relacionadas con las hidrográficas. Tomando las cuencas como unidades de visibilidad independientes y más o menos cerradas entre sí, establecemos zonas de visibilidad similar teniendo en cuenta que el tamaño de la cuenca actúa como un coeficiente corrector para asemejar o diferenciar zonas dadas. Partimos de un transparente, calco del relieve y red hidrográfica curvas maestras, equidistancia 100 metros en 1:50.000 -del conjunto del término y periferia exterior al mismo. Sobre éste hacemos zonas de visibilidad a partir de las divisorias de aguas, bordes de valle y puntos sobresalientes (el corte adjunto sirve para ejemplificar el método). Este mapa previo sirve para obtener una idea de conjunto de todo el Término. A continuación en el campo, se comprueban y ajustan los límites y clases a considerar. Sobre la cartografía a 1:25.000 se delimitan las zonas obtenidas ajustando los límites a la escala definitiva. Se intenta pues una aproximación lo más objetiva posible al problema de la visibilidad de la zona de trabajo. La consecuencia es que zonas con alta visibilidad deben ser más valoradas por su capacidad de vistas (otro problema es si el panorama desde ellas se puede juzgar más o menos valioso) así como deber  tenerse en cuenta su mayor fragilidad frente a actuaciones agresivas ya que se pueden ver desde amplias zonas del territorio. Para zonas de baja visibilidad estos factores disminuirán en importancia.

En resumen el método de trabajo supone la adición en la cartografía de 2 tipos de consideraciones:

1. Cartografía de unidades de paisaje con peculiaridades propias.

2.          

3. Cartografía de unidades homogéneas de visibilidad que modulan y matizan la consideración de las unidades de paisaje establecidas.

La delimitación de estas zonas y los criterios utilizados se describirán junto a al comentario de las zonas cartografiadas. En conjunto hemos intentado describir el término en función de conjuntos de arcas con un "comportamiento" visual semejante y para las que una valoración y recomendaciones de gestión dadas tengan un sentido útil.

2.1.7.2. DESCRIPCIÓN GENERAL DEL TERMINO DESDE EL PUNTO DE VISTA PAISAJISTICO.

De acuerdo con el apartado anterior vamos a describir someramente la zona de trabajo desde dos puntos de vista complementarios: lo que se podría llamar paisaje -en sí- (calidad intrínseca consiguiente) resultado de la percepción del conjunto complejo de factores interrelacionados entre sí: materiales geológicos y morfología de los mismos, suelos, acción del clima, vegetación, fauna, utilización humana, etc., y que corresponde a un estado particular de la evolución secular del sistema. Un aspecto relacionado con este conjunto tiene suficiente fuerza para ser considerado por separado la capacidad de ver una determinada extensión de terreno (potencial de vistas) la posibilidad de ser visto desde una zona equivalente con especial referencia a ciudades, vías de comunicación, etc. (incidencia visual). Estos aspectos se pueden unificaren un concepto de visibilidad general desde hacia un punto y que vendrá determinada por el relieve general y disposición relativa de elevaciones y depresiones en el terreno. Veíamos que el concepto de cuencas visuales nos ayuda a aproximarnos al problema de su estudio y delimitación. Su importancia es evidente al aumentar el valor y fragilidad de puntos o zonas muy visibles y disminuir en consecuencia para zonas más ocultas.

La Sierra corresponde a los relieves de Sierra Morena en la parte Norte del término y morfológicamente nos interesa destacar su caída hacia el valle del Guadalquivir que presenta un talud característico en la parte oeste del Término desde unas cotas máximas superiores que varían de 300 a 700 m de oeste a este. Una zona de caída más tendida es la que rodea a la carretera que sube a Cerro Muriano debajo de las cotas máximas (700 m). Hacia el este, éste patrón se modifica parcialmente. En conjunto desde el valle del Guadalquivir se percibe como un muro al que nos cierra la vista hacia el norte y donde aparecen algunas zonas de elevado interés histórico-monumental (Medina Azahara, Monasterio de los Jerónimos, Las Ermitas) perfectamente integradas en el paisaje Esta caída de la sierra es una zona frágil desde el punto de vista paisajístico, incrementándose este factor con la altura y pendiente y alcanzando su punto máximo en la zona de cumbres que da lugar a un efecto de ruptura con el horizonte de máxima fragilidad. De esta zona bajan al Valle del Guadalquivir numerosos arroyos (El Guarromán al oeste sería el más importante) y es cortada por el Guadalmellato al este en su salida al valle.

Tras esta barrera y en el interior de la sierra alternan zonas onduladas con pequeñas mesetas (utilizadas como dehesas) y zonas abruptas con cauces muy encajados que corresponden a la cuenca del Guadiato. El Guadalmellato en el Término presenta un curso más suave. El paisaje vegetal que se aprecia corresponde a dehesas más o menos aclaradas, olivares, manchas de monte y matorral, repoblaciones de resinosas y vegetación de ribera. Hemos creído que tendría sentido diferenciar en la sierra en este sentido la parte occidental de la oriental. En ésta aparece la vegetación origina menos conservada desde un punto de vista climácico y el cultivo del olivo, a veces en pendientes muy acusadas le confiere un aspecto peculiar. En conjunto la Sierra se configura como un espacio con un uso tradicional extensivo, bastante bien conservado y cuya gestión adecuada se hace muy necesaria ante el aumento de la demanda recreativa urbana de Córdoba. Un caso claro son las urbanizaciones que están proliferando con los consiguientes problemas.

La Vega del Guadalquivir es un mosaico de cultivos y otros aprovechamientos en la planicie aluvial del Guadalquivir. Se trata de un paisaje productivo, diverso y de gran belleza en el que se enclava la ciudad de Córdoba que con sus características de alta densidad de urbanización rompe en cierta medida el esquema de conjunto. Al tratarse de una zona llana y por su carácter de mosaico presenta una cierta capacidad de absorción ante impactos como podría ser un cierto nivel de edificación dispersa pero no así ante la expansión urbana de Córdoba que tiene lugar en ella. El Guadalquivir con su orla de vegetación de ribera representa un foco de atracción desgraciadamente malogrado por los altos niveles de contaminación del río.

Al Sur nos encontramos con un talud que corresponde a las colinas de margas y arcillas de la Campiña y que cierra, paralelamente a la Sierra al norte aunque de forma lógicamente no tan pronunciada, la visibilidad desde el corredor del valle. La Campiña es una gran extensión de colinas y lomas muy homogénea y en la que sólo las mayores elevaciones ganan en visibilidad sobre el patrón de conjunto. Los valles afluentes hacia el Guadalquivir conservan la vista de parte de la Sierra en una típica "vista progresivamente encajada", situación opuesta a la Sierra donde al entrar en un valle (Guarromán..) se pierde rápidamente la perspectiva sobre el Guadalquivir. La vega del Guadajoz constituye un eje interesante de destacar en el conjunto de la Campiña que presenta una dedicación productiva y una apariencia (en especial en verano) poco acogedora y carente de elementos pintorescos. Sin embargo tiene una belleza característica pero que no parece en absoluto susceptible de explotarse bajo un prisma recreativo.

2.1.7.3. ZONAS CARTOGAFIADAS. COMENTARIO DE LAS MISMAS.

De acuerdo con la descripción anterior consideramos las unidades que se detallan a continuación. La delimitación de las tres macrozonas se ha hecho por Fotointerpretación en el vuelo del Termino a escala 1:25.000 considerando criterios de uso (parcelación, tipo de cultivos, etc.) y pendientes.

A/. SIERRA.

ZONAS (Criterio: visibilidad general y diferenciación sectores interiores de la Sierra Este y Oeste por el paisaje vegetal).

a) Caída de la Sierra hacia el valle del Guadalquivir (1).

La ZONA BAJA constituye una banda que va, en general, desde el límite con la Vega hasta una cota de 300 m. Responde a un intento de diferenciar en la caída de la sierra dos zonas en el gradiente de creciente visibilidad al ganar altura. El límite señalado se ha establecido empíricamente y pensamos que separa aproximadamente una zona baja de menor visibilidad y una alta con un gran potencial de vistas y más frágil.

Por su parte, la ZONA ALTA, que se extiende desde los 300 metros hasta unos 20 metros por debajo de la línea de cumbres, permite las siguientes consideraciones: su límite de 300 metros sube en los valles ya que en estos se cierra la visión más que en las zonas prominentes. Las perspectivas sobre la Vega y campiña son impresionantes, y es una zona de miradores ya clásica.

b) Línea de cumbres (ruptura con el horizonte) (2).

Supone el punto culminante en el gradiente de visibilidad creciente del frente de la sierra hacia el sur. Es una banda por consiguiente de fragilidad máxima. El carácter de ruptura con el horizonte está  establecido fundamentalmente desde la zona de vega. Es importante en esta zona el hecho de acceder a vistas hacia la vega y hacia el interior de la sierra desde un mismo punto o puntos muy próximos.

c) Caída tendida, subida a Cerro Muriano (3).

La ZONA BAJA, entendida como el conjunto formado por la caída tendida que rodea a la carretera que sube a Cerro Muriano a partir de la zona del Brillante al oeste constituye una zona que se aparta de la morfología general del frente de sierra configurando un pattern característico a base de valles paralelos que bajan hacia el valle en forma suave. Este morfología tendría una capacidad de acogida ante impactos relativamente alta desde el punto de vista paisajístico. Por otra parte como zona de mayor confort climático relativo ha sido urbanizada en su parte más próxima a Córdoba - capital. Creemos que la expansión de Córdoba podría tener lugar de forma racional hacia esta zona y en concreto hacia esta zona baja limitada por la cota de los 200 m. (cota del embalse de Guadalmellato, que proporciona el agua para usos urbanos de Córdoba, y por tanto no se pondría grandes problemas de infraestructuras en este aspecto).

La ZONA ALTA se limita al resto de la zona comentada, alcanzando cotas de hasta 500 metros en razón de la caída más suave que disminuye la visibilidad relativa. Tendría una relativa capacidad de acogida de impactos que aumentaría con un estudio cuidadoso de localizaciones.

d) Zonas de alta visibilidad dentro de la Sierra (4).

Aquí podríamos diferenciar entre un sector este y otro oeste según criterios relacionados con la conservación del paisaje vegetal. El límite se establece de forma tentativa en la zona de Cerro Muriano. Las zonas de alta visibilidad dentro de la sierra son aquellas en que por razón de la disposición topográfica, pendientes relativas y alturas se dan las condiciones de mayor visibilidad respecto al conjunto. Serán pues en tramos determinados las que continúan hacia el interior a la línea de ruptura con el horizonte, cerros y cimas destacados (Cerro Alcornocal, Alto de las Cabreras, etc...) y zonas altas de las paredes en cauces encajados como en el caso del Guadiato. Al estar situadas en una macrozona de alto interés paisajístico por razones de conservación y diversidad serán zonas a proteger de forma especial.

Al OESTE encontramos espacios ondulados y mesetas ocupadas por dehesas fundamentalmente. En ellas el incremento en altura de pocos metros puede conducir a incrementos fuertes y desproporcionados en la visión que se puede alcanzar. Este factor debe ser tomado en cuenta a la hora de localizar actuaciones como son las urbanizaciones. Santa María de Trassierra y su orla urbanizada así como otras de las zonas de segunda residencia se hallan situadas en este tipo de zonas lo que disminuye parcialmente los impactos ocasionados.

El denominado sector ESTE se caracteriza por una mayor presencia de cultivos arbóreos extensivos (olivares) y menor grado de conservación de la cubierta vegetal. Respecto a su delimitación en el caso de las zonas de alta visibilidad se han seguido los mismos criterios que para las zonas equivalentes en el sector Oeste utilizando para su límite las rupturas de pendiente fundamentalmente. Destacan los cerros y elevaciones (Cerros del Pastor, Clavellina, del Lobo, Espolón del Gayo, etc...) y zonas altas de cauces encajados (como el arroyo del Guadalbarbo).

e) Zonas de media visibilidad dentro de la Sierra (5).

Son zonas onduladas y mesetas ocupadas por dehesas fundamentalmente. En ellas el incremento en altura de pocos metros puede conducir a incrementos fuertes y desproporcionados en la visión que se puede alcanzar. Este factor debe ser tomado en cuenta a la hora de localizar actuaciones como son las urbanizaciones. Santa María de Trassierra y su orla urbanizada así como otras de las zonas de segunda residencia se hallan situadas en este tipo de zonas lo que disminuye parcialmente los impactos ocasionados.

f) Valles encajados (zona baja del Guadiato, Guarromán, Guadalbarbo y tramos del Guadalmellato, etc.)(6).

Son zonas de visibilidad característica "encajada" correspondiente al fondo de valles y zonas periféricas a los cauces. Se pueden considerar de baja visibilidad pero este criterio se suma a su valor intrínseco de zonas recogidas y con un confort ambiental (muy importante en el estilo cordobés) relativamente alto propiciado por las sombras y la mayor humedad ambiental.

B/. VEGA.

ZONAS (Criterio: paisaje intrínseco):

a) Vega, mosaico de cultivos y aprovechamientos (7).

La Vega del Guadalquivir es una zona llana, diversa desde un punto de vista paisajístico y con un gran potencial productivo. En peligro por el uso urbano del suelo como ocurre en otras semejantes en nuestro país. Capacidad de integrar impactos hasta cierto punto pero no de absorber volúmenes elevados de edificación.

b) Río Guadalquivir y entorno (8).

Aunque cartográficamente se ha unificado el entorno del Río Guadalquivir con el resto de los cauces y arroyos permanentes, creemos útil mencionar dentro de la Vega el río y su entorno de vegetación de ribera como un elemental lineal y concreto que vertebra el paisaje de la Vega. La regeneración del río es un requisito necesario para su utilización recreativa tradicional en Córdoba.

C/. CAMPIÑA.

ZONAS (Criterio: visibilidad general y paisaje intrínseco para la vega del Guadajoz).

a) Talud hacia el Valle del Guadalquivir (9).

Cierra la vista desde la vega hacia el sur. Correspondería cierto punto a la zona baja de la caída de la sierra alcanzando unas cotas parecidas, unos 300 metros. Desde el límite con la vega la visibilidad sube en un gradiente que alcanza el máximo en lo alto de los cerros y que se "introduce" en los valles afluentes al Guadalquivir.

b) Zonas altas interiores (10).

Se han delimitado una serie de elevaciones sobre el patrón general de colinas que constituye la Campiña. Un ejemplo claro lo serían los tramos finales de la Cuesta del Espino (carretera a Málaga y Sevilla) que tienen un gran potencial de vistas sobre la vega y la sierra al Norte y pudiendo alcanzarse -divisar Sierra Nevada al Sudeste. Hemos considerado la cota inferior de 300 metros como límite empírico para estas zonas y existe una coincidencia entre las mismas y la toponimia de los cerros locales (coincidiría pues con la percepción tradicional de las mismas): Loma de Villaverde, Cerro de los Abades, Cerro del Torcal, Cerro de Tomillares, Cerro de los Alamillos, Cerro de Valdepeñas, Loma del Genovés, Mesa de la Alamedilla, etc. Hacia el Este el sistema de colinas va ganando altura y hacemos subir el límite en las vaguadas más estrechas de los cerros. Su carácter de elevación relativa sobre el conjunto nos permite diferenciar estas zonas del patrón general.

c) Vega del Guadajoz (11).

Distinguimos en la Campiña la Vega que rodea la Guadajoz como una unidad aparte. El diferente patrón de los terrenos de cultivo, la concentración de las comunicaciones (carretera, ferrocarril) y otras actividades y consideraciones geomorfológicas nos sirven para identificarla.

d) Resto dc la Campiña (12).

La Campiña es, no cabe duda, un conjunto muy homogéneo desde muchos de vista incluyendo el paisajístico. Esta zona incluye las que quedan fuera de las ya señaladas y corresponde al concepto más generalizado de la Campiña. La visibilidad es muy peculiar por el relieve alomado. Por otra parte, no se prevén actuaciones impactantes sobre la misma.

D/. COMENTARIO GENERAL PARA EL CONJUNTO DEL TERMINO.

ZONAS (Varios criterios):

a) Zonas urbanizadas e histórico-culturales excluyendo Córdoba (13).

Distinguimos las concentraciones urbanizadas más notorias desde un punto de vista paisajístico en la Sierra y la Vega. Este uso específico del territorio nos parece suficientemente determinante de un cambio en la calidad paisajística de la zona en que se enclaven. Al prescindir del análisis del Medio Físico de Córdoba (capital) y otros núcleos, estas zonas quedan a veces como orlas que rodean a estos núcleos y que nosotros consideramos representativas del efecto mencionado.

En cuanto a zonas histórico-culturales, Hemos destacado una zonas que han quedado expuestas en el mapa de patrimonio histórico y cultural que consideramos bastantes importantes, destacando entre ellos el conjunto Medina-Azahara-Monasterio de los Jerónimos y la zona de las Ermitas. Por su carácter e integración con el paisaje nos parecen puntos sobresalientes.

b) Cauces de ríos y arroyos permanentes en Sierra, Vega y Campiña.

Incluimos aquí los cauces, total o parcialmente, de los siguientes ríos y arroyos Cuadiato, Guarromán, Arroyo Pedroches, Arroyo Rabanales, Guadalmellato y Guadajoz. El criterio es la presencia, en condiciones climatológicas normales, de cauces de agua permanentes que propician un incremento del confort  ambiental (en verano) y un alto grado de diversidad paisajística a través de las peculiaridades de los fondos de valle, presencia de cortejos de vegetación de rivera, etc. Tales cauces son siempre atractivos desde muchos puntos de vista y son puntos favorables para actividades tales como excursionismo, baño, "peroles", etc. Al recoger en cauce y cortejo de vegetación adyacente se trata de zonas lineales a la escala considerada.

 

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Martes, 21 Abril 2009 12:30

2.1.6. LA FAUNA

2.1.6.1. INTRODUCCION.

La inclusión de la fauna en los estudios del medio físico está motivada por dos razones fundamentales:

 

a) Al igual que cualquier otro componente del ecosistema, la fauna puede indicar ciertas propiedades globales de este, que nos indican acerca de la estructura de la comunidad. Un ejemplo de esto sería la utilización de los índices de diversidad de algún grupo faunístico, parámetro que está relacionado con la madurez del ecosistema.

 

b) Una segunda razón es el papel de indicador de ciertas especies o grupos de especies respecto a una propiedad del sistema. Por poner un ejemplo, los grandes invertebrados bénticos son considerados como excelentes indicadores de la calidad de las aguas, y la presencia o ausencia de una especie o grupo de especies nos señala la existencia o no de contaminación.

 

 

Sin embargo, a la hora de seleccionar el grupo taxonómico que se quiere estudiar existen 4 limitaciones fundamentales:

(1) Taxonómica. Ciertos grupos presentan tales problemas de identificación que, aunque fuesen fáciles de estudiar, su clasificación en especies supondría un esfuerzo excesivamente costoso.

(2) Dificultad de muestreo. En ciertos grupos disponer de datos precisos sobre las poblaciones implicadas resulta casi imposible, sobre todo en el momento en que la superficie del territorio estudiado es muy amplio.

(3) Espacial. Muchos grupos faunísticos están tan diversificados que las muestras tienen que ser a una escala demasiado pequeña de cara a la superficie de estudio.

(4) Temporal. Este problema está unido a la existencia de una “plazo”, que implica que el estudio deba realizarse en la estación desfavorable. En esa época muchas especies están en formas resistentes (huevos, larvas, etc..) cuyo muestreo resulta, en general, difícil, sino imposible.

De acuerdo con estas limitaciones, y después de evaluar la posibilidad de muestrear distintos grupos faunísticos, se consideró que el grupo más idóneo para esto, eran las aves, grupo que, como en bien conocido, presenta las siguientes ventajas.

(1) No presentan problemas de identificación, es decir, se conoce bien tanto su taxonomía como su sistemática.

(2) Son fácilmente inventariables, ya que a la propiedad anteriormente señalada añaden una valoración de claridad relativamente alta y una gran estandarización de los métodos de muestreo.

(3) La escala de trabajo de este grupo es la apropiada para el estudio del territorio contemplado.

(4) Temporalmente, las aves no presentan problemas particularmente Irresoluble de muestreo y, aunque la mejor época es la prereproductora o primavera, es posible inventarizar las distintas comunidades durante el período invernal.

(5) Por su sensibilidad a los cambios de la estructura de la vegetación, son un Excelente complemento al estudio botánico, ya que a veces se producen degradaciones en los ecosistemas que a nivel florístico son poco detectables, mientras que a nivel faunístico pueden ser más fácilmente estudiadas.

Debido al objetivo concreto de este trabajo, éste se ha centrado en las características principales de la fauna. Ya que no se trata de un estudio solo y exclusivo sobre la fauna del término hemos destacado sobre todo las comunidades de aves otoñales y, en parte, invernales. Este hecho condiciona enormemente los resultados, ya que, cuando se compara con la alternativa de realizarlo en un período de muestreo más idóneo, el reproductor, el estudio e inventario de las comunidades contempladas adolecen de los siguientes problemas:

1) Durante el período otoñal e invernal muchas especies muestran un comportamiento migratorio o divagante. Este hecho tiene una gran importancia ya que puede obtenerse resultados equivocados; por una parte se pueden incluir especies accidentales o que se encuentran sólo de paso; por otra se produce el fenómeno ligado al gran margen de error existente al censar comunidades poco estables.

2) El segundo problema que se plantea al realizar el estudio en esta época, está relacionado con la aplicabilidad de los distintos métodos de muestreo diseñados para el estudio de las comunidades de aves.

En efecto, durante el período otoñal se invernal ocurren 3 fenómenos que condicionan fuertemente los resultados obtenidos:

a) El descenso de la detectabilidad específica, que ocasiona un rendimiento muy bajo durante este período.

b) La casi total ausencia de territorialidad en la mayoría de especies. Esto provoca que los individuos tengan desplazamientos de mayor amplitud, lo cual está ligado a dificultades en estimar el número de individuos (ver punto 5, diseño y método de muestreo).

c) La tendencia de ciertas especies a agregarse en bandas, ya sean uniespecíficas o heteroespecíficas. Esto ocasiona que, por ejemplo, los métodos frecuenciales, de gran utilidad para estos estudios, EFP, Blondel 1.975, no puedan ser utilizados. Además, a igual tamaño de muestra, provoca, con respecto a la época primaveral, una mayor incertidumbre en los resultados, ya que es de sobra conocido la relación entre el tamaño del bando y la varianza de las densidades obtenidas (ver. p. e. Nilsson, 1.974).

 

Todo esto conlleva a considerar a la época de estudio como una de las menos idóneas para este tipo de trabajo. Sin embargo, como se verá en el apartado siguiente se ha procurado soslayar en lo posible estos inconvenientes, utilizando para ello un diseño de muestreo muy estratificado y una metodología de censo que se adapte a la problemática descrita.

Teniendo en cuenta las limitaciones anteriormente apuntadas, el estudio se ha diseñado de la manera lo más práctica posible. La finalidad de este planteamiento es doble:

1) Elaborar una descripción de las principales comunidades.

2) Evaluar la importancia de las comunidades más representativas.

Para ello, se partió del supuesto de que las aves responden de una manera directa en la composición y estructura de la vegetación. Aunque este aserto es un hecho comprobado a un nivel general, existen ciertos matices que, a la hora de aplicarlo de una manera concreta a un estudio de planificación, pueden condicionar fuertemente los resultados obtenidos.

De ellos, el más importante sin lugar a dudas es la escala y tamaño de la unidades de vegetación. Los dominios vitales de muchas especies superan el marco concreto de muchas unidades de vegetación, obligando a considerar muchas de ellas de una manera más totalizadora. También existe el problema ligado a las especies características de los ecotonos, que dificultan su adscripción a una u otra comunidad vegetal.

Estos problemas han llevado a muchos autores a realizar un diseño de muestreo regular, cuyos resultados, en base a un posterior tratamiento estadístico, permite la definición de grupos, y por tanto, de comunidades estadísticas que son, en general, fácilmente localizables en el territorio.

Sin embargo, las limitaciones apuntadas anteriormente dificultan enormemente la aplicación de esta última metodología, por lo que, a pesar de los matices anteriormente señalados, se ha seguido un muestreo estratificado en base a las unidades de vegetación.

En el esquema siguiente se puede observar un esquema del planteamiento seguido para la realización del estudio sobre la fauna.

 

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En base a las unidades de vegetación y a la revisión bibliográfica se establecieron unas unidades faunísticas provisionales que fueron objeto de una primera campaña, en la cual se realizaron por las distintas unidades definidas. La información obtenida permitió la revisión de estas unidades y el establecimiento de una cartografía provisional.

Con el fin de definir la importancia avifaunística al territorio, de las distintas unidades establecidas se seleccionaron las más representativas, en base a los siguientes criterios:

1. Su valor biológico, determinada en base a la bibliografía y los primeros recorridos en campo.

2. Su extensión. Se seleccionaron las unidades que fueran más abundantes.

3. Su necesidad de protección, determinado con los mismos criterios que el apartado 1.

 

En las unidades seleccionadas (4 en total) se procedió a realizar una segunda campaña de inventarización. En este caso la metodología (ver capítulo siguiente) permitió estimar las densidades de las distintas especies así como elaborar unos índices (p.e. diversidad, biomasa) del valor que, en las fechas de muestreo, poseían estas comunidades.

 

2.1.6.2. METODOLOGIA DE MUESTREO.

La metodología de inventarización seguida es diferente según sea el Estudio general de las comunidades y/o su valoración posterior.

En el primer caso, se realizaron recorridos de inventario, en cada unidad, apuntándose las especies que se contactaban dentro de cada una de las unidades.

En el segundo se realizó un muestreo mucho más completo. Para ello, se utilizó el método de taxiado propuesto por JARVINEN d al., aplicado en unidades de 20 minutos de duración. Se anotaban todos los contactos visuales y auditivos registrados, diferenciando aquellos obtenidos dentro de una banda principal de 50 metros (25 a cada lado del observador) de los registrados en la totalidad.

Los resultados obtenidos dentro de banda se han utilizado para calcular los índices de densidad, biomasa y aquellos otros que implican una probabilidad similar de detección interespecífica (espectros de diversidad). Los segundos han sido utilizados para calcular las curvas acumuladas del número de especies por unidad de muestreo.

2.1.6.2.1. Unidades consideradas.

Basándose en el mapa de vegetación, se han cartografiado una serie de unidades faunísticas cuya relación es la siguiente:

A/. Comunidad de Encinar-Alcornocal-Pinar.

Esta unidad se ha definido en base a las unidades que, en el mapa de vegetación, constan como encinares-alcornocales.

La razón de no diferenciar faunísticamente estas dos unidades es la inexistencia de criterios claros para este fin. En efecto, estas unidades vegetales se encuentran entremezclados en numerosas ocasiones, siendo difícil de asignarlas a una u otra clase. A esto hay que añadir la presencia de numerosos pinos (P. pinea normalmente) que ocasionan un efecto homogeneizador sobre la fauna, permitiendo que algunas especies escasas en una u otro tipo de estos bosques, y por tanto, características, pasen a ser frecuentes en estos bosques mixtos (p.e. el Herrerillo capuchino, P. cristatus).

Esta unidad presenta dos tipos de sotobosques que pueden afectar de distintas forma a las comunidades de aves. El primero es un matorral de jaras (cistus sp.). El segundo es una matorral más húmedo compuesto de una serie de arbustos con frutos como p.e. los madroños (Arbutus unedo), los Mirtos (Mirtus, p.), los lentiscos (Pistacea Lentiscus, P. cornicapra, etc...). La razón de no diferenciarlas es la existencia de un mosaico de situaciones intermedias a pequeña escala que resulta imposible e inútil de reflejar a nivel de una cartografía faunística.

Esta unidad se encuentra relativamente extendida por toda Sierra Morena, existiendo en la parte occidental del municipio cordobés muy buenos rodales de ella. Su valor faunístico es muy alto, tanto en lo que respecta a las rapaces (Torres d al. 1.981. consideran como la zona prioritaria de protección en la provincia Cordobesa), como en los passeriformes, donde en base a los muestreos realizados (ver apartado siguiente), se ha podido definir como el área más interesante del Municipio.

Una lista de las especies registradas en esta unidad pude apreciarse en la tabla 1. Las más abundantes son el Mito (Aegithalos caudatus), el Herrerillo común, (Parus caeruleus), el Reyezuelo listado (Regulus ignicapillús), el Pinzón (Fringilla coelebs) y el Herrerillo Capuchino (Parus cristatus).

 

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(CONTINUACIÓN)

 

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(CONTINUACIÓN)

 

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Se observa que, en general, es una comunidad dominada por las especies dependientes del estrato arbóreo (paridos y especies afines), aunque, a diferencia de las comunidades mediterráneas más frías y de las eurosiberianas, se aprecia una abundancia bastante notable de insectívoros que se alimentan en el suelo y de granívoros.

En esta época invernal, resulta difícil establecer las especies características de una unidad, ya que, en general, todas presentan un cierto erratismo que permite contactarlas en unidades muy distintas a la suya propia. Aún así, y sin que puedan considerarse que estas especies son exclusivas de esta unidad, se pueden citar como típicas las siguientes:

Acentor común (Prunella modularis)

Chochin (Troglodytes troglodytes)

Reyezuelo listado (Regulus ignicapillus)

Mirlo (Turdus merula)

Herrerillo capuchino (Parus cristatus)

Lúgano (Carduelis spinus)

Chocha perdiz (Scolopax rusticola)

B/. Comunidad de acebuchar.

Se han incluido en esta unidad todas las acebuchares y olivares de la Sierra. Actualmente, la mayoría de estos cultivos están abandonados y en proceso de regeneración por sucesión secundaria, por lo que se aprecia toda una gama en el desarrollo del matorral que va desde la dehesa más o menos cerrada hasta un matorral directo, relativamente poco desarrollado.

La ornitofauna de esta comunidad está dominada por los migrantes transharianos de régimen baccivoro o insectivo. Tal, como se aprecia en la tabla II las especies más abundantes son:

Petirrojo (Erithacus rubecula).

Curruca capirotada (Sylivia atricapilla).

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).

Mito (Laegithalos caudatus).

Zorzal común (Turdus philomelos).

 

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Como especie características de esta comunidad, quizás destaquen el Pico gordo (Ccoccothraustes coccothraustes) que, aunque en baja densidad, es una especie bastante constante, en los acebuchares y la Urraca (Pica pica). Destaca, con respecto a la unidad anterior, la ausencia y/o baja densidad de los paridos (Parus spp)

C/. Comunidades de Dehesas de Encina y Alcornoque, con pies más o menos dispersos de acebuche.

Situada principalmente en la vertiente Sur de la Sierra, en esta unidad se han incluido aquellas comunidades aviares asentadas en dehesas de encina y alcornoque. Muchas de estas dehesas se encuentran en la actualidad abandonadas, por lo que han sido invadidas por el matorral. El criterio seguido para su inclusión es el de que el desarrollo de este matorral no sea excesivo.

Hay que destacar que, en las zonas más térmicas, se presentan también con una abundancia variable pies de acebuches.

Este tipo de bosque sustenta unas comunidades de aves muy ricas (tabla 3). En él se dan sita prácticamente todas las especies. Por un lado permite la presencia de las especies características de un estrato arbóreo abandonado, tales como los pariformes. Por otro lado, hacen acto de presencia un segundo grupo ligado a zonas abiertas como la totovia (Lullula arborea), la Cogujada montesina (Galerida theklae) y varias especies de fringillidos (Fringilla coelebs, S. serinus, A. cannabina, etc...). Finalmente, aparece un tercer grupo que depende troficamente de los acebuchares, compuesto principalmente por la Curruca cabecinegra (Sylvia Atricapilla), el zorzal común (Turdus philomelos) y el Pico gordo (Coccothraustes cocothraustes).

 

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D/. Comunidades de Olivar.

Esta unidad ocupa relativamente poca extensión en el término municipal, estando situados los rodales mejor representados en la zona oriental de la Campiña.

El motivo de que se haya seleccionado para realizar en ella muestreos intensivos, es su considerable valor ornitológico (ver Muñoz-Cobos y Purroy, 1980). En efecto, este tipo de cultivo acoge durante el período invernal gran número de migrantes presaharianos y resulta de gran importancia poblacional para ciertas especies (p.e.S. atricapilla).

Tal como se aprecia en la tabla IV, las especies dominantes son la Curruca capirotada (Sylia atricapilla) y el Zorzal común (T. philomelos) y especies ambas que dependen tróficamente de la presencia de aceitunas. La dominancia de estas dos especies es muy elevada, alcanzando el 48.8% de la comunidad.

Otras especies que tienen una cierta abundancia en la comunidad son las siguientes:

Perdiz común (A. rufa)

Agateador común (C. brachydactyla)

Pinzón común (F. coelebs)

Lavandera blanca (Motacilla alba).

Cogujada común (Galerida cristata).

 

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E/. Comunidades de cultivo de secano, regadío y pasto.

Esta comunidad, muy extendida por la Campiña de la zona, no posee un valor faunístico muy elevado, por lo que no ha sido objeto de un muestreo intensivo.

Las comunidades otoñales e invernales allí asentadas se han visto muy efectuadas en los últimos tiempos por el laboreo intensivo, que disminuye en gran parte los recursos tróficos disponibles. Por ello, la comunidad de esta unidad es relativamente pobre.

En los recorridos de campo efectuados en la época otoñal-invernal, se han contactado, entre otras, las especies siguientes:

Cogujada común (Galerida cristata)

Alondra común (Alzuda arvensis)

Triguero (Emberiza calandra)

Jilguero (Carduelis carduelis)

Tarabilla común (Saxicola torquata)

 

Como se ve, por una selección de hábitat, son especies que corresponden a espacios abiertos.

F/. Comunidades de pinares de repoblación.

Esta unidad, relativamente escasa en la zona prospectada, se ha distinguido de las anteriores, y en especial, de la de encinar-alcornocal-pinar, por el empobrecimiento que causa sobre la fauna.

En numerosos estudios (ver p.e. Santos d Suárez, 1.981) se ha visto que las repoblaciones, en general, una homogeneización y, por tanto, una pérdida de riqueza, con respecto a las comunidades potenciales de una determinada zona.

Esta unidad no posee especies propias que la diferenciación del resto, variando mucho según su edad.

En los pinares de poca edad y bajo porte, parecen las especies características de los espacios abiertos (p.e. Galerida theklae). A medida que los jóvenes pinos crecen, aparecen especies típicas de matorral (Embericidos, silvidos) que posteriormente serán sustituidos por una comunidad de bosque semejante a la ya descrita anteriormente en el caso del encinar alcornocal-pinar aunque, en general, más pobre.

 

G/. Comunidades de matorral.

A esta unidad se han asimilado las ornitocenosis de todos los matorrales de la zona que no tengan un estrato arbóreo mínimamente desarrollado.

Esta comunidad es semejante a la descrita en las dos primeras unidades aunque con la señalada ausencia de especies típicas del estrato arbóreo (p.e. peridos, reyezuelos, etc.)

Especies características de esta unidad en otoño-invierno serían:

Curruca cabecinegra (Sylvia melonocephala).

Curruca rabilarga (Sylvia undata).

Petirrojo (Erithacus rubecula).

Acentos común (Prunella modularis).

 

H/. Comunidad de Choperas.

En la zona estudiada se sitúan casi únicamente en los márgenes del río Guadalquivir y en el final de sus afluentes.

En general, ocupan relativamente poca superficie, por lo que no han podido ser muestreadas intensamente.

Se trata, de comunidades bastante ricas. Esto es debido a las choperas que tienen dos propiedades que conviene destacar:

A. Sustentan una avifauna propia, sobre todo en la época estival, suele tener bastante interés.

B. Son un lugar de refugio excelente para muchas aves durante la noche, por lo cual suelen ser utilizados con mucha frecuencia como dormidero.

En los recorridos efectuados en este medio las especies más frecuentemente contactadas son las siguientes:

Mirlo (Turdus merula)

Mito (Aegithalos caudatus)

Petirrojo (Erithacus rubecula)

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)

Herrerillo común (Parus caerulus)

Chochin (Troglodytes trglodytes)

Jilguero (Carduelis carduelis)

Carbonero común (Parus major)

 

I/. Comunidades de Eucaliptos.

Aunque actualmente este tipo de bosque ocupa una extensión que, a nivel avifaunístico, tiene poca importancia, se ha querido señalar la existencia de esta comunidad. La razón de ello, es la pobreza faunística que este tipo de repoblación forestal conlleva. Estos bosques exóticos están, en la mayoría de los casos, absolutamente carentes de avifauna nidificante y, aunque puede tener un efecto de protección nocturna y ser utilizado de dormideros, la localización de la conducta trófica de las especies que van allí a dormir suele ser muy alejada.

Se considera que esta es la unidad que, desde un punto de vista faunístico, tiene menor valor biológico.

En resumen, se han definido 9 comunidades distintas, 4 de las cuales han sido muestreadas intensamente. Las otras 5, o eran demasiado pequeñas de extensión o su densidad era demasiado baja como para poder censarlas en un espacio tan corto de tiempo como el presente.

2.1.6.2.2. Características estructurales de las comunidades estudiadas.

Se han considerado los siguientes parámetros para caracterizar estructuralmente las 4 unidades, en que se ha efectuado muestreos cuantitativos:

Espectro de la riqueza específica. Es el espectro del número medio de especies calculado en base a los datos del total, obtenido por la acumulación progresiva de inventarios al azar. El número de repeticiones realizado fue de 10.

Espectro de diversidad calculado igualmente en base a la acumulación progresiva de inventarios al azar. Para calcular la diversidad se utilizó la fórmula de Jhanson Weaver:

H' = -å pi lg 2 pi

En que pi es la proporción de individuos de la especie i respecto al total.

Los datos utilizados son los obtenidos dentro de banda.

Densidad. Definida como el número de contactos obtenidos dentro de banda por 10 Hectáreas.

Hiomasa. Se calcula mediante a la densidad obtenida y el peso de las especies; su resultado se expresa en gramos de biomasa/10 Has. Los pesos utilizados son los citados por Blondel (1.96) y Järviven d Väisänen (1.97).

 

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Tasa de existencia metabólica (EMR), que es la energía necesaria para que una especie a una temperatura ambiente determinada, pueda desarrollar su ciclo vital. La fórmula utilizada es la propuesta por Kendigh d al. (1.9) y se expresa tal que:

E.M.R. = 4.437 x W 0.5316 (Passeriforme)

E.M.R. = 4.235 x W 0.5316 (No passeriforme)

en que W es el peso de la especie especie expresado en granos.

Se puede apreciar que se trata de comunidades con unas densidades relativamente elevadas y bastante ricas en especies y diversas. Su biomasa es así mismo bastante alta, así como su tasa de existencia metabólica.

Al comparar los espectros de riqueza y diversidad de las comunidades entre sí, destaca la pobreza y la homogeneidad de los olivares, cuya simplicidad estructural se acusa en los espectros, mostrando unas curvas más llanas que corresponderían a lo que Marlef (1.974) ha denominado espectros horizontales.

Las otras comunidades presentan unos espectros bastante semejante entre sí, destacando (I) la comunidad de la dehesa de la encina y alcornoque por mostrarse en todo momento como la más rica en especies y (II) la comunidad de encinar-alcornocal por la diversidad que alcanza.

En el primer caso, la comunidad de dehesa, presenta unas posibilidades alimenticias relativamente elevadas y diversas (semillas de gramíneas, acebuchichinos, bellotas), lo cual permite la presencia de especies muy diversas pero con una relación de dominancia elevada. Esta relación de dominancia es la que ocasiona bajar la diversidad. Se trata por tanto de una comunidad menor madura (en el sentido de Margalef 1.968) en que priman los aspectos tróficos.

En el caso de la comunidad de encinar-alcornocal-pinar, también existen una cierta variedad trófica (existen numerosas especies vegetales que producen bayas, aunque, debido a la sequía en la época de muestreo estas frutas estaban en un lamentable estado de desarrollo y maduración), aunque menor que en el caso anterior. Sin embargo, aquí se produce una mayor igualdad, tal vez ocasionada por una mayor variación entre las distintas teselas. Esto ocasiona un considerable aumento de la diversidad que permite catalogar a esta comunidad como la más evolucionada.

En resumen, hay que considerar el gran valor a nivel paleártico que, en invierno tienen estas unidades, que se ve reflejado por los altos valores alcanzados en los parámetros estructurales considerados.

A nivel de la zona estudiada, la comunidad de Encinar-alcornocal-Pinar se presenta como la más madura, ocupando la comunidad de dehesa y los acebuchares, una posición intermedia. Finalmente, los olivares se muestran como el medio que sustenta la comunidad más pobre y homogénea.

2.1.6.2.3. Características biogeográficas.

Con el fin de situar las comunidades estudiadas dentro del marco biogeográfico de las comunidades de aves de los medios forestales ibéricos, se ha realizado un análisis factorial de correspondencias de una matriz en que, por una parte se incluía aque4llas especies que suponían un porcentaje mayor del 1% en cada comunidad y por otro los distintos estudios realizados en los medios forestales ibéricos en la época invernal.

Tras la lectura de los resultados podemos destacar lo siguiente:

(1) La especificidad e importancia en los acebuchares, a medio camino entre los bosques esclerofilos y los olivares..

 

(2) La peculiaridad de las dehesas estudiadas que, por su parecido con los acebuchares y olivares, se ve desplazado a lo largo del eje I.

 

(3) La poca exclusividad que tienen los olivares, muy parecidos a los estudiados por Muñoz –Cobo y Purroy (1.979) en Jaén, Castilla y Aragón y la semejanza del encinar-alcornocar-pinar con las comunidades de encinar estudiadas por Herrera (1.978) en Huelva.

 

2.1.6.3. VALORES DE LAS DISTINTAS UNIDADES.

 

A falta de los datos necesarios para elaborar unos criterios con el fin de medir el valor de las distintas unidades (se necesitaría un muestreo adicional intensivo en la época reproductora) se pretende en este apartado oriental sobre el valor de las distintas unidades faunísticas muestreadas en base a unos criterios generales en gran parte de valoración subjetiva.

Los criterios seguidos para definir este valor son los siguientes:

El valor estimado de los distintos parámetros estructurales, que nos orientan sobre las características del sistema.

La especifidad biográfica de estas comunidades dentro del marco de la Península ibérica.

 

Para evaluar este parámetro, se han considerado dos aspectos: (1). La extensión en la península ibérica de las comunidades a que está adscrita. (2) Su situación respecto al resto de las comunidades estudiadas.

 

La importancia como lugar de invernada de emigrantes transaharianos paleárticos.

 

Por último, las posibles referencias de otros autores sobre el valor de alguna de estas comunidades, y su necesidad de protección.

 

En el cuadro 2/27 se exponen los valores estimados de las comunidades según estos criterios. Como puede apreciarse, la comunidad de Encinar-alcornocal-Pinar es la que mayor valor tiene. En el otro extremo se sitúa la comunidad de eucalipto, siendo de sobra conocido que este medio exótico es hábitat inhóspito para la fauna ibérica.

Las comunidades de acebuche y dehesa adquieren también elevados valores según los criterios estos valores disminuyen progresivamente al considerar el olivar, las choperas, los matorrales, los pinares de repoblación, aunque estos varían según su edad, y finalmente, los cultivos.

 

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2.1.6.4. RESUMEN Y COCLUSIONES.

De acuerdo al objetivo del presente estudio, se ha realizado una inventarización estratificada de las comunidades de aves invernales que ha permitido diferenciar las siguientes unidades faunísticas:

1. Comunidades de Encinar-Alcornocal-Pinar.

2. Comunidades de Acebuchar.

3. Comunidades de dehesa.

4. Comunidades de Olivar.

5. Comunidades de cultivo de secano, regadío y pastizales.

6. Comunidades de pinares de repoblación.

7. Comunidades de matorral.

8. Comunidades de choperas.

9. Comunidades de eucaliptar.

 

En las cuatro primeras, se ha procedido a un muestreo intensivo de las comunidades de passeriforme, con el fin de evaluar su importancia.

De esta evaluación primera se deduce que las comunidades encartadas tienen gran importancia como lugar de invernada para los migrantes presaharianos.

Una evaluación posterior basada en distintos criterios, permite considerar a las unidades de encinar-alcornocal-pinar, de acebuchar y de dehesa como las comunidades más valiosas del territorio. En el extremo opuesto se situaría el eucaliptar.

Posteriormente se analizan la problemática de los impactos detectados, llegándose a la conclusión que la fauna más amenazada son las comunidades más valiosas, y en especial, la comunidad de encinar-alcornonal-pinar. Las causas principales de esta amenaza son las urbanizaciones, las pistas y carreteras, especialmente las ubicadas en Santa María de Tras-sierra.

 

2.1.6.5. DESCRIPCION DEL RESTO DE LA FAUNA PRESENTE EN EL MUNICIPIO.

 

Como ya se expuso al principio de este capítulo para valorar la fauna del término municipal se ha utilizado el grupo de las aves por las ventajas que ello representaba. Aunque con ello se ha alcanzado el objetivo de diferenciar las distintas unidades faunísticas existentes no obstante es necesario añadir también la descripción del resto de especies que tienen presencia en el municipio. Para ello se exponen a continuación las especies más importantes existentes según los espacios en los que se pueden observar:

 

Sierra de Córdoba : en este espacio destaca la presencia del casi extinguido lince ibérico. El lince es uno de los carnívoros más significativos de la fauna española ya que su distribución se reduce a zonas muy características de la península, encontrándose la población muy reducida y en peligro de extinción. Además hay que señalar que el lince es un endemismo ibérico y está protegido por la legislación vigente que la ha catalogado como “especie en peligro de extinción”.

 

La Sierra es una zona de máximo interés para los ungulados, especialmente ciervos, que alcanzan incluso poblaciones superabundantes, lo que redunda en un agotamiento de los pastos. El jabalí (Sus scrofa) habita las zonas de mayores espesuras y barrancos.

En las manchas de encinar viven también el zorro, el gato montés y el meloncillo, así como la gineta y el tejón (Meles males), con mayor adaptabilidad a las variaciones de alimento. En los arroyos de la sierra tiene su hábitat preferido el lirón careto (Elyomis quercinus), y en los zarzales la musaraña. Ruiseñor (Luscinia megarhynchos), chochín (Troglodytes troglodytes) y mirlo (Turdus merula) son especies típicas de estos zarzales.

En el matorral de brezo, jara, aulaga y madroño crían típicamente las currucas (Sylvia spp.): rabilargo, cabecinegra y más raras la zarcera, carrasqueño y tomillera, que además son estivales, a diferencia de las dos primeras que son sedentarias. No sólo el matorral, sino también el arbolado y los zarzales son visitados en invierno por la curruca capirotada, la mosquitero, lairlona y el acentor común (Prunella modularis).

Entre las rapaces, puede verse el buitre leonado, el buitre negro y el alimoche. Entre las águilas de esta zona se encuentran la real, la perdicera y la calzada. Azores y gavilanes son también característicos de estas zonas, junto al cárabo, el búho chico, el mochuelo y el autillo.

También hay que citar la golondrina y el vencejo como visitantes estivales.

Los cotos adehesados de caza mayor son muy numerosos. Las especies preferentemente capturadas son el ciervo y el jabalí. Las especies típicas de caza menor son la perdiz, la liebre, la paloma, la tórtola y el conejo.

La presencia en la Sierra de Córdoba de especies tan amenazadas como el lince y de otras especies que también están protegidas por la legislación vigente hace necesario establecer las mayores medidas de protección en dicho espacio. En este sentido el Plan General ha clasificado esta zona como suelo no urbanizable de especial protección e incluye los Lugares de Interés Comunitario propuestos por la Junta de Andalucía a la Unión Europea y las determinaciones que le son de aplicación. Asimismo el Plan propone una normativa restrictiva y coherente con los valores que se han de proteger en este espacio.

 

Sotos de la Albolafia: la zona del río Guadalquivir comprendida entre los puentes Romano y de San Rafael, que se ha denominado “Sotos de la Albolafia”, presenta una riqueza ornitológica excepcional teniendo en cuenta su emplazamiento urbano, puesto que cumple la función de dormidero de unos 5.000 ejemplares de Garcilla bueyera, siendo lugar de presencia asidua de múltiples especies de interés. Además destacan otras especies como la garceta común, el calamón, la garza real, el martinete, la cigüeña blanca, el águila culebrera, el águila calzada, el halcón abejero, el milano negro, el milano real, el ratonero común, el aguilucho lagunero, el cernícalo vulgar, el cernícalo primilla, el ánade real y la polla de agua. En invierno también pueden observarse ocasionalmente otras especies como pato cuchara, ánade friso y focha común. Otras especies observables son: andarríos chico, chorlitejo chico, agachadiza común, martín pescador, lavandera cascadeña, ruiseñor bastardo y pájaro moscón. También cabe destacar la presencia de las gaviotas y los cormoranes grandes, especies típicamente marinas que invernan en embalses y en el río Guadalquivir. También en contadas ocasiones se han observado especies consideradas como raras o en peligro de extinción. Entre ellas destacan: avetoro, morito y águila pescadora.

 

Aparte de las aves pueden observarse representantes de otros grupos de vertebrados. Así existen 6 especies de peces, destacando la carpa y el barbo. Se puede encontrar además una especie de anfibio (rana común) y 6 especies de reptiles (lagartijas, culebra de agua, galápago, etc.) y 10 de mamíferos entre ratas, ratones, topillos, murciélagos...

 

La presencia de estas especies es lo que ha motivado principalmente que se haya incoado una propuesta para la declaración de este espacio como Monumento Natural de acuerdo a lo establecido en la Ley 2/1989. De acuerdo a los valores existentes en este espacio el Plan lo ha protegido también especialmente.

 

Bosques riparios del río Guadajoz: en estas zonas se concentra un gran número de especies propias de las comunidades de ribera: mirlo, mito, petirrojo, curruca, herrerillo común, chochín, jilguero, carbonero común, ruiseñor, etc. De acuerdo a ello y al valor de la vegetación existente estas zonas también han sido protegidas especialmente por el Plan General.

La Campiña: Dedicada mayoritariamente al cultivo de cereales de secano, vid y olivar, alberga una interesante fauna asociada a la actividad humana.

Entre las aves más singulares cabe destacar la avutarda (Otis tarda), que, proveniente del Norte, inverna en Córdoba en busca de climas más cálidos. Mucho más visibles que la anterior y de más abultada presencia son la perdiz (Alectoris rufa) y la codorniz (Coturnix coturnix). Típicos de las zonas de cultivos en campo abierto son la cogujada, la calandria, la terrera, la alondra y los bisbitas, todos ellos con el hábito común de criar en el suelo de la campiña.

Otro grupo de aves de la campiña, en este caso estivales, es el de las golondrinas, aviones y vencejos. Avefrías, alcaraván y gangas soportan los calores veraniegos por su capacidad de transportar agua en el buche para sus crías. También en la campiña encuentran el grano necesario para su alimentación el gorrión, el triguero y los escribanos. Los terrenos abonados o recién arados, los charcos y fuentes son zonas de gran atracción para la lavandera blanca.

La rapaz más abundante de la zona es el cernícalo primilla, junto al aguilucho cenizo. Entre las nocturnas, cabe citar la lechuza y el mochuelo.

Topillos, musarañitas, liebres, erizos y ratones son algunos de los mamíferos más frecuentes en la campiña. Las especies de reptiles presentes en ella son la culebra bastarda y el lagarto ocelado, ambos hibernando bajo alguna piedra o tronco, y las salamanquesas comunes o incluso las rosadas, algo más raras.

Al olivar de la campiña acude una fauna en busca de refugio y de alimento entre la que se puede citar a una serie de pequeñas avecinas invernantes europeas, como el mosquitero común, zorzal común o tordo, la curruca capirotada y el petirrojo. Otras aves invernantes a destacar son el zorzal real y el estornino pinto. En estos olivares abiertos aparece también la collalba rubia, la cogujada, el triguero y el bisbita común.

El olivar y arbolados colindantes suelen estar habitados por una serie de pequeños mamíferos depredadores, como comadrejas, que viven a costa de pequeños roedores y lagomorfos.

La Vega: en las zonas de cultivo de regadío y en las huertas son frecuentes cogujadas, alondras, calandrias, terreras, pelirrojos, tarabillas, zorzales, carbonero común, gorrión común, pinzón común, verdecillos y jilgueros. También pueden verse tórtolas y diversos córvidos como la urraca y corneja negra.

Otras aves que pueden verse en esta zona son las abubillas y las cigüeñas. Entre las aves depredadoras destaca como rapaz diurna migradora el aguilucho cenizo (cyrcus pigargus), como rapaz nocturna significativa, el mochuelo.

Mamíferos representativos son la liebre, el erizo común, la comadreja y el ratón de campo. Las comadrejas evitan regiones muy húmedas y bosques demasiado grandes; prefieren los terrenos abiertos con abundantes escondrijos, habitando en las zonas de cultivo y en las proximidades de asentamientos humanos. La población de conejos sigue estando mermada a causa de la mixomatosis.

2.1.5.1. INTRODUCCIÓN.

2.1.5.1.1. División natural de la zona.

Se ha dividido el municipio en tres zonas bien diferenciadas: La Sierra, la Vega y la Campiña.

La Sierra, integrada dentro del macizo de Sierra Morena, es de vocación fundamentalmente ganadera y forestal, aunque esté relativamente extendido el cultivodel olivo. La Vega y la Campiña dedicadas a la agricultura, la primera en regadío y la segunda en secano.

2.1.5.1.2. Caracterización bioclimática de la zona.

La vegetación del territorio que nos ocupa es típicamente termófila, como se puede deducir por la presencia de numerosas especies indicadoras, entrelas que citaremos:

Olea europea v. oleaster(acebuche)

Pistacia lentiscus(lentisco)

Rhamnus oleoidis

Chamaerops humilis(palmito)

Myrtus comunis(arrayan)

Nerium oleander(adelta)

Teucrium fruticans(olivilla)

Phlomis purpurea

Por citar alguno de los más comunes...

De todas ellas, algunas, cono el palmito, se hallan poco representadas; habiéndose localizado este solo en algunas zonas del cuadrante oeste del municipio, casi en su límite occidental. Otras, por el contrario, están ampliamente representadas, como el lentisco, presente en todas las formaciones de monte bajo observadas, o la adelfa que se localiza a lo largo de casi todos los cauces fluviales de la zona, en lugares no muy expuestos al curso o en los arroyos y torrenteras. Todo este conjunto de plantas nos indica la casi total ausencia de heladas invernales.

Por la vegetación potencial observada, y por la presencia de numerosos bioindicadores, se reconocen en la zona dos pisos bioclimáticos: Termomediterráneo, que ocupa vega y campiña y Mesomediterráneo, que se extiende por toda la Sierra.

A/.El piso Termomediterráneo.

Se caracteriza climatológicamente por unas temperaturas medias anuales superiores a los 16ºC. La vegetación potencial de este territorio corresponde a un encinar, que fitosociológicamente se conoce con el nombre de Oleo-Quercetum, en la zona de la Campiña. En la Vega, y debido a la influencia de un nivel freático más alto, la vegetación se torna hidrófila v potencialmente en estas zonas se localizaría, junto al río, en lugares sometidos a inundaciones periódicas de carácter más o menos permanente, una chopera dominada por Populus alba, Tamarix africana, Salix sp.pl., entre otras que se conoce con el nombre de Salici-Populetum. En una segunda banda, en los lugares donde todavía se mantiene un nivel freático alto, pero que ya no se inundan más que de forma esporádica, se establecería una olmeda, dominada por Ulmus minor, bajo la cual se desarrolla el geofito Arum italicum, que da nombre a la asociación a que corresponde esta olmeda: Aro-Ulmetum minoris.

B/. El Piso Mesomediterráneo.

En él las temperaturas medias anuales están comprendidas entre 12 y 16º C. En este piso y en nuestro territorio se reconocidos bosques climáticos diferentes, ambos pertenecientes, al igual que el anterior, a la clase Quercetea ilicis (Bosques esclerófilos mediterráneos), que fisionomicamente se corresponden en un estrato arbóreo, uno con el encinar y otro con el alcornocal. Los encinares, más extendidos que los alcornocales, llevan como plantas más características : Quercus ilex, Q. coccifera, Pistacia lentiscus, Pistacia terebintus, Phyllirea media., etc. Fitosociológicamente pueden adscribirse a la asociación Pyro - Quercetum. Los alcornocales ocupan las depresiones más húmedas y frescas donde dominan Quercus suber (Alcornoque), Arbutus unedo (Madroño), Erica arborea, etc. Es un bosque típicamente extremeño, que se conoce bajo el nombre de Sanguisorbo - Quercetum.

2.1.5.1.3. Caracterización corología de la zona.

Atendiendo a la distribución tanto de especies como de asociaciones, distinguimos dos provincias corológicas claramente delimitadas: Luso Extremadurense, que incluiría a la Sierra v la Bética, que comprendería el resto.

A/. Provincia Luso-Extremadurense.

Entre los taxones típicamente luso extremeños encontrados solo citaremos, de entre los más característicos:

Arbutus unedo (Madroño)

Quercus suber (A1cornoque)

Securinegia buxifolia(Tamujo)

Alnus glutinosa (Aliso)

Genista hirsuta (Aulaga)

Pbyllirea media

De entre sus asociaciones más representativas mencionaremos:

Pyro-Quercetu] rotundifoliae(encinar extremeño)

Sanguisorbo-Quercetum suberis(alcornocal extremeño)

Pyro-Securinegetum buxifoliae(tamujares)

Phyllireo-Arbutetum unedii(madroñales)

B/. Provincia Bética.

Delos taxones típicamente béticos no se ha encontrado casi ninguno, por dos razones fundamentales: la total deforestación que sufren los territorios béticos de esta zona (Vega y Campiña) el hecho de que las excursiones se realizaran en época de verano para las plantas (Julio, Agosto), lo que ha dificultado el reconocimiento de muchos de estos taxones, como característicos de este territorio podemos citar Phlomis pupurea, Anagyris foetida, Chamaerops humilis.

Asociaciones típicas béticas son:

Salici-Populetum(choperas)

Oleo-Quercetum(Encinar bético térmico)

Asparago-rhamnetum(garrigas)

No se han encontrado en la zona, debido a la intensa transformación agrícola que sufren, tanto vega como campiña, pero su presencia anterior se ha podido deducir por la visita de zonas similares y por la bibliografía.

2.1.5.1.4. Etapas de degradación.

Solamente exponer un breve esquema elaborado para la Sierra, ya que en la Vega Y Campiña nos ha sido imposible, por las razones antes aludidas elaborarlo.

ENCINAR (Pyro-Quercetum rotundifoliae)

COSCOJAR (Rhamno-Querción cocciferae)

JARAL CON AULAGAS (Genisto-Cistetum ladaniferi)

 

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2.1.5.1.5. Cartografía de la vegetación: metodología.

El mapa de vegetación se ha elaborado por Fotointerpretación, utilizado para ello fotografía área a escala 1:15.OOO, de un vuelo realizado en 1.996.

Identificadas las unidades con ayuda del estereoscopio óptico y tras unos recorridos de campo preliminares, fueron trasladadas sobre un sustrato cartográfico a escala 1:25.000 y posteriormente verificados sus limites y composición en otra fase de trabajo de campo.

Hecha esta pequeña introducción pasamos a la descripción de las unidades de vegetación representadas en el mapa adjunto. Unidades, que si bien no se adaptan a una estricta ortodoxia fitosociológica, pensamos que resultan más comprensibles para el lector no avezado en esta ciencia, al tiempo que reflejan mejor la impronta que de ellas se recibe cuando se observan en el campo.

2.1.5.2. ANALISIS DE LA VEGETACIÓN.

2.1.5.2.1. La vegetación arbolada: los bosques (complejo encinar-pinar-alcornocal-acebuchar).

En este apartado se han incluido todas las unidades que de una u otra forma presentan un dosel arbóreo más o menos continuo, excepto las formaciones arboladas ligadas al cauce de los nos que se comentaran en otro apartado.

A/. Encinar-Pinar.

Como ya hemos dicho antes la vegetación potencial normal de la Sierra está constituida por un encinar. Ahora bien, en el transcurso del tiempo, la acciónantropozoogena, ha alterado más o menos profundamente este bosque, destruyéndoloaclarándolo, etc..., haciendo así que se forme un complejo mosaico de este bosque con sus etapas regresivas, siendo posible reconocer en muchas parcelas, representantes de las etapas de bosques, monte bajo y matorral juntos, al tiempo que se pueden reconocer encinares en casi todos los estados de evolución o degradación posible. Por otra parte la antigua introducción en la zona de especies como Pinus pinaster y P. pinea, que han medrado bien en la zona, y que favorecidos por el hombre se han naturalizado en ella apareciendo por toda la Sierra en casi todo tipo de formaciones.

Este complejo se halla extendido por toda la zona noroeste del municipio, en toda la Sierra, excepto en el primer contrafuerte que sube del valle, en donde es bastante escaso. No obstante todavía es posible reconocer amplias manchas de encinar puro en las laderas del Río Guadiato, desde donde cruza la carretera que viene desde Santa María de Tras-Sierra hasta su desembocadura, y que en el mapa no se han separado de este complejo por no aumentar excesivamente el numero de manchas resultantes.

B/. Alcornocal.

Corno tales alcornocales se hallan poco extendidos en la Sierra, donde se encuentran relegados a depresiones húmedas, y zonas de umbrías, es decir en general a lugares donde por acción de la topografía se consigue un microclima más húmedo. Sin embargo, no es infrecuente observar, en situaciones favorecidas. Ya aparición de pies de alcornoques sueltos entre el encinar dominante, si bien no se pueden considerar como alcornocales típicos. Estas situaciones no se reflejan en el mapa, debido a su escasa superficie y a su gran dispersión por toda la Sierra.

En estas zonas, más térmicas que el resto de la Sierra, generalmente localizadas en estas zonas se asientan pequeñas manchas de Castaños (Castanea Sativa) que se localizan en. vaguadas zonas de suelo más fresco, se trata de manchas de difícil cartografíapor lo que no han sido incluidos en el mapa.

C/. Encinar-Acebuchar.

En general a lo largo de todo el tramo Oriental del municipio, en el primer contrafuerte de la Sierra desde el Valle del Guadalquivir, y en algunas zonas en situación semejante del tramo occidental, se observa un encinar donde abundan, de forma inusual los acebuches, que en todo el territorio matizan la casi totalidad de formaciones que aparecen con el carácter termófilo que ya se comentaba al principio. Es de destacar que aquí los acebuches se muestran en gran cantidad y con bastarte desarrollo.

Estas formaciones que tienen un claro origen antrópico, presentan desde lejos, el aspecto de un encinar con tonos verdes algo más claros, no apreciándose la abundancia de olivos del mismo hasta que nos acercamos a ellos. Unas veces se trata de acebuches podados y recortados y en otras pocas, se aprecian olivos cultivados o "repoblados" en épocas pretéritas.

2.1.5.2.2. Las dehesas (Dehesas de encinas-alcornoques-acebuches).

De vocación claramente ganadera aparecen en este territorio ampliamente representadas, con una densidad media aproximada de unos 40-60 pies de arboles por Ha. Se distinguenlas siguientes variantes dependiendo del árbol o árboles dominantes y del estado de conservación del mismos.

A/. Dehesas de encinas.

Tienen lugar por aclareo y posterior pastoreo de los encinares de los encinares de la zona. Bajo estas condiciones se consigue que del pasto terorífico que se desarrolla en una primera fase, se pase por pastoreo auna pastizal vivazdominadopor la gramínea poa-bulbosa, en sus dos variedades, var. Bulbosa y var vivipara, que forma un denso césped que se mantiene verde desde las primeras lluvias de otoño hasta principios del verano y que constituye un excelente pasto para el ganado ovino.

En ocasiones estas dehesas no se dedican a la ganadería, si no que, en zonas donde la pendiente se cultivan especies cerealistas, siendo entonces menor el número de pies por Ha. Tanto en estos casos como en los anteriores, la encina constituye una magnifico motor que bombea sales minerales de los horizontesinferiores del suelo a los superiores por medio de la hojarasca de la misma, permitiendo así un cielo de nutrientes más efectivo.

B/. Dehesas de alcornoques.

En estas el árbol que forma el dosel es el alcornoque (Quercus saber). Funcionan exactamente igual que los anteriores y se encuentran distribuidos en zonas similares a las de los alcornocales.

Corno carácter peculiar, únicamente señalar, que al estar en zonas más húmedas, el pasto, que sigue siendo un majada de Poa -bulbosa, en zonas donde la humedad edáfica es mayor, deja paso a un vallicar dominado por especies del genero Agrostis, gramínea de media talla que constituyen, por mantenerse verdes en el verano buenos agostaderos.

Por su mayor frescura se puede mantener el ganado bovino.

C/. Dehesas de encinas y acebuches.

Correspondían al tipo de dehesa desarrollada sobre el complejo encinar-acehuchar, se extiende por el área de esta y es con diferencia la más seca de tres enumeradas.

2.1.5.2.3. Dehesas abandonadas o invadidas por matorral.

Se trata de antiguas dehesas en las que, se dejo de practicar el, pastoreo, condición porotra parte indispensable para su mantenimiento como tal dehesa. Por ello el pastizal se ha embastecido, no siendo apto para el consumo del ganado, o bien ha sido colonizada por el matorral circundante, generalmente por jaras y aulagas.

Si bien no se trata de una unidad muy bien individualizada, se ha marcado aquí para resaltar su todavía posible regeneración.

2.1.5.2.4. Monte Bajo, Matorral y Pastizal.

A/. Monte Bajo.

En esta unidad hemos incluido las formaciones que constituyen la primera etapa de sustitución de bosques climácicos, y que en situaciones clímax constituirían su orla protectora.

Son comunidades nanofanerofiticas donde se encuentran especies como Quercus coccifera (coscoja) Pistacia lentisco (Lentis Co), Phyllirea media (lentisquillo),Arbutus unedo (Madroño) solo en las zonas más frescas, Pistacea terebintus Cornicabra), entre otras.

Fitosociologicamente pueden distinguir dos comunidades de monte bajo, aunque, por ser estructural y catenalmente similares y por tener mismo tratamiento a nivel de impactos, no se han separado en el mapa. Serian los madroñales y los coscojares, los primeros derivados de zonas de alcornocalentre otras plantas presentes podemos citar:Phyllirea media, Arbutus unedo,Erica arborea y E. australis, Cistus populifolius,Rhamnus alathernus, entre otras. Los segundos derivarían del bosque clímax de Encinas entre las plantas que podemos encontrar en ellos destacamos Quercus coccifera, Asparragus albus, Rubia peregrina, subsp. longifolia, Thamnus comunis, etc.

Tanto en unos corno en otros se nota la acusada termicidad de la zona como lo denotan la presencia de plantas en el seno de estas comunidades cono Pistacia lentiscus, Olea europea va oleaster (Acebuche).

B/. Matorral.

Correspondientes a la última etapa de degradación fruticosa de los bosques climácicos ocupan amplias extensiones en la zona serrana del territorio.Como en el caso anterior se pueden distinguir dos tipos en función del bosque, encinar o alcornocal del que procede por degradación.

Se trata de jarales de Cistus ladaniferus, en los que entran Genista hirsuta, Lavandula strechas subsp. sampaiana, Rosmaruinus officinalis, Thynus mastichina, Origanun virens, etc.Estos jarales se asientan por toda 1a sierra en antiguas zonas de Encinar potencial.

En las zonas de Alcornocal se asienta un matorral más fresco donde dan la dominancia Eria australis y Cistus populifolius acompañadas por Lavandula strechas ssp. Boissieri, Erisa arborea.

Como era de esperar entre estas dos comunidades se establecen, todas las transiciones posibles en la zonas de ecotono.

Ocurre también que en algunas zonascalizas de la parte baja de la Sierra, se desarrolla un matorral calcicola, en oposición a lossilicicolas del resto de la Sierra, aunque son fenómenos poco extendidos. Phlomis purpurea y Cistus albidus son plantas matizadoras de este carácter, si no totalmente calcicola, si de mayor basicidad en el sustrato.

C/. Pastizal.

Ocupan zonas ya muy degradadas y alteradas, donde ha sido barrido todo resto de vegetación leñosa. Son muy abundantes y extendidos en pequeñas manchas por toda la Sierra en donde generalmente se dedican a pastoreo. Como dijimos anteriormente estos pastizales oligotrofos pertenecientes a la alianza silicicola Helianthemion, evolucionan por redileo hacia majadales de Poa bulbosa.

2.1.5.2.5. La Vegetación Riparia.

Es la vegetación que orla los bordes de curso de agua permanentes o no.En el mapa, y para simplificar la hemos agrupado en dos grandes grupos, dependiendo o no de que tuvieran chopos.

A/. Vegetación Riparia con Chopos.

Estas choperas orlan las márgenes del Guadalquivir allí donde no han sido arrasadas por el hombre. Se integran en la asociación Salici-Populetum, de la que ya hablamos en la introducción donde dominan Populus alba y Salie sp. Por tratarse de una asociación de apetencias basofilas no penetra en los ríos serranos, ni tampoco en otros cauces de la Campiña, en donde el caudal de los mismos no esta asegurado todo el año.

B/. Vegetación Riparia sin Chopos.

En esta unidad, que se localiza a lo largo de todos los ríos tanto de Sierra como campiña y Guadalquivir deben hacerse una serie de matizaciones.

En la Vega y campiña estas formaciones pueden corresponder (i) a etapas aclaradas donde los chopos han sido quitados siendo el caso de zonas como el Guadalquivir o en algunos charcos permanentes del Guadajoz,(ii)aformacionesde Tamarix y adelfas que se asientan sobre cauces no permanentes de agua.

En la Sierra la variabilidad de esta unidad es algo mayor, en las. zonas donde el agua permanece todo el año se observan pequeñas Alisedas de Alnus glutinosa, al que acompañan Salix salicifolius y Fraxinus Oxicarpa. En zonas de fondo de valle con suelos profundos y frescos, pero sin la presencia constante de agua todo el año se observa un gran desarrollo de tarayales de Tamarixgallica.Por último en zonas de arroyada, sobre suelos pedregosos, ocupadospor el río de forma ocasional se desarrolla una formación típicamente extremeña: los tamujares presididos por Securinegia buxifolia (Tamujo) y Nerium oleander (Adelfa).Como es de suponer entre estas comunidades, y en una franja tan estrecha como la orilla de un río se establecen todos los contactos posibles no siendo su distinción tan clara en muchas ocasiones.

Es frecuente en la Sierra, no ya en cursos no permanentes sinoen pequeñas depresiones, o en sitios en donde la humedad es mayor la presencia del arrayan (Myrturs comunis) que en ocasiones siempre que la humedad edáfica no sea muy elevada.

 

2.1.5.2.6. Las Repoblaciones Forestales (Pinar y Eucaliptal).

A/. Pinar.

Extendidas con mayor o mejor fortuna por toda la Sierra y en una primera apreciación más como protectores de cuencas hidrográficas que como futuro bosque maderable. La especie más extendida es el pino rodeno Pinus pinaster. Hemos advertido la presencia, en la carretera que sube al embalse del Guadalmellato de parcelas de Pinus radiata, que se considera como muy poco aceptables debido a la baja pluviosidad de la zona y a los problemas ligados a la implantación de una especie exótica.

Como ya se comentó en el complejo EncinarPinar, el Pinus pinea y P. pinaster, repoblado o no se encuentra muy extendido por toda la Sierra. No hemos observado labores de resineo, aunque si la recogida de piñas del Pino piñonero.

B/. Eucaliptal.

Extendidos de forma local por algunas zonas de fondo de valle en la Sierra, en zonas donde los suelos son algo más frescos, como exige este árbol

En la zona de la Vega existe una gran mancha en la carretera del Aeropuerto donde los individuos alcanzan un gran desarrollo. No se considera acertados estos cultivos en ningún caso, en el primero por la baja pluviosidad de la zona, lo que unido a la acción biocida de las hojas de eucalipto, puede dejar improductivos esos terrenos cuando la plantación sea talada.En el caso de la Vega, aparte de la citada acción, parece más interesante dedicarla a otros cultivos, una vez sea acondicionado el suelo, dada la elevada productividad agrícola de la zona.

2.1.5.2.7. Los Cultivos Arbóreos (El Olivar).

A/. Olivar.

Ampliamente extendidos por todo el municipio tanto en sierra como en campiña, si bien el mayor número de ellos parece con centrarse en la Campiña. Se dedican, excepto pequeñas manchas de la Vega dedicadas al verdeo, para almazara.

B/. Olivar Abandonado.

Constituyen antiguos olivares, siempre localizados en la Sierra, que por dificultades en el laboreo,generalmente se asientan en zonas de grandes pendientes han sido abandonados, y en consecuencia, al dejarse en ellos de practicar el laboreo han sido invadidos por el matorral circundante, estando en la actualidad muchos de ellos en fase de integración en las formaciones circundantes.

2.1.5.2.8. Los Cultivos no arbóreos.

La profunda alteración de extensas zonas de la Vega y la Campiña por efecto de la agricultura obliga a caracterizar los cultivos no arbóreos, que se practican en estos espacios, ya que éstos constituyen la casi exclusiva manifestación vegetal de estas amplias zonas. Se distinguen dos tipos de cultivo:

A/.Regadío.

Que se extienden por la amplia y rica Vega del Guadalquivir y pequeños fragmentos de la del Guadajoz, entre otros cabe destacar en ella los cultivos de remolacha, maíz, algodón, etc.

B/. Secano.

Practicados en toda la Campiña, que se trabaja de forma intensiva, en lo que se ha dado en llamar barbecho semillado.

En la zona de la Sierra también existen pequeñas zonas dedicadas a cultivos cerealistas que se trabajan en turnos variables dependiendo de la riqueza del sustrato.

Estos cultivos, en la Campiña, son típicamente cerealistas, alternando con el girasol. También existen pequeñas zonas de viñedo, que en esta comarca son más bien escasas.

 

L08br.jpg (7370 bytes)

 

F2_81br.jpg (9631 bytes)

Martes, 21 Abril 2009 12:30

2.1.4. CAPACIDAD AGRÍCOLA DEL SUELO.

2.1.4.1. INTRODUCCION, BASES GENERALES Y METODOLOGIA.

Esta apartado contiene la descripción y comentario de la cartografía correspondiente a la CAPACIDAD AGRICOLA DE LOS SUELOS.

La realización de dicha cartografía, que se desarrolla en una división de los suelos del término municipal en "Clases agrícolas" y su representación a escala 1:25.000, ha requerido siguientes pasos:

1. Recopilación del material de trabajo y de la bibliografía existente.

2. Fotointerpretación de la zona.

3. Primeros resultados y contraste con la revisión bibliográfica.

Simultáneamente a la revisión bibliográfica se estudió la foto interpretación sobre una colección de fotogramas, a escala aproximada 1:25.000, que se contraste con los estudios y reconocimientos de campo, encontrándose que las con incidencias eran muy fuertes, y las discrepancias de poco peso.

La identificación y análisis de suelos utilizando los métodos de interpretación de fotografías aéreas se basan en dos principios:

• Suelos parecidos, depositados por las mismas fuerzas, toman aspectos parecidos en los fotogramas.

• Suelos distintos, o que fueran depositados por fuerzas distintas, toman aspectos distintos.

2.1.4.2. CLASES AGROLOGICAS.

Se trata en principio de una EVALUACION de los RECURSOS AGRARIOS de un determinado medio físico, el correspondiente al municipio de Córdoba.

Para ello se utilizar la medida de la capacidad agrícola de los suelos, clasificando éstos en clases agrológicas;. Esta clasificación agrológica engloba dos conceptos:

a) Capacidad de implantación de cultivos y potencialidad productiva de un determinado suelo.

b) Limitaciones de uso del suelo, por riesgo de pérdida de dicha capacidad.

2.1.4.2.1. Capacidad Productiva.

Para medir la CAPACTDAD PRODUCTIVA de un suelo se tendrán en cuenta los siguientes factores:

Factores extrínsecos (Climatológicos).

a) Hídricos - Precipitaciones.

b) Térmicos - Tipo de verano (según la clasificación climática de PAPADAKIS). Para este último factor térmico, se escoge el "Tipo de verano" por ser esta estación en la que se producen temperaturas más desfavorables, incluso limitantes, para el cultivo.

Factores intrínsecos.

1. Profundidad del suelo.

2. Textura.

3. Pedregosidad y/o Rocosidad.

4. Salinidad.

5. Sistema de manejo (que incluye índices de fertilidad).

2.1.4.2.2. Las limitaciones en el uso del suelo.

Producidas por riesgos de pérdida de la capacidad agrológica, se expresan a través de los siguientes factores:

A/. Limitaciones Extrínsecas.

Corresponden a las producidas por las condiciones climáticas, tanto hídricas como térmicas.

Los datos usados corresponden a la estación de c6rdoba, única dentro del Municipio con datos completos. Se utilizan también datos de estaciones complementarias en cuanto a precipitaciones (P) de la Clasificación Agroclimática de España de los autores Francisco Elías Castillo y Luis Ruiz Beltrán, editados por el Servicio Meteorológico Nacional. 1973.

Cuadro 2/25.

TEMPERATURAS

E

F

M

A

MY

J

JL

A

S

O

N

D

Año(¯)

Tm

9.1

10.7

13.5

16.3

19.4

24.4

27.9

27.6

24.3

18.6

13.6

9.6

17.9

T

13.7

16.2

19.0

22.7

26.0

32.0

36.2

36.5

31.2

24.4

18.6

14.1

24.1

t

4.5

5.2

7.9

9.9

12.7

12.7

10.5

19.6

17.3

12.9

8.5

5.1

11.6

t’

-0.9

0.7

3.2

5.7

7.9

7.9

13.5

15.6

12.7

7.0

3.3

-0.1

-2.4

(¯) Período de la serie 1931-1950

Invierno

t´ del mes más frío (Enero) = -0,9º

t del mes más frío = 4,5

T del mes más frío (Enero) = 13,7

Tipo de invierno CITRUS (Ci)

Siendo:

T: temperatura media de las máximas.

t: temperatura media de las mínimas.

t´: temperatura media de las mínimas absolutas.

e: Estación mínima libre de heladas.

E : Estación disponible libre de heladas.

M : Temperatura media de las máximas de los seis meses más cálidos.

Verano.

e = 18/IV - 31/X: 6,4 meses

E = 16/II - 12/XII: 9,8 meses

M = (V-X) : 30,9º

Tipo verano: Algodón más cálido (G).Régimen térmico: Subtropical cálido (SU)

Subtropical cálido (SU).

C

E F M A Mr J Jl A S O N D

AÑO

P

ETP-P

Ih

88 67 110 60 50 12 3 3 23 86 76 96

17 28 56 82 128 158 183 169 95 55 22 14

5,18 2,39 1,96 1,0 1,0 0,08 0,02 0,02 0,24 1,56 3,45 6,86

674

Ln = 331 mm. 20% de la ETP anual

Régimen de humedad: Mediterráneo seco (Me)

Tipo Climático: Mediterráneo Subtropical (SU, Me)

Donde Ln es agua de lavado y In el índice de humedad.

Clasificación Papadakis.

La clasificación climática de la zona en estudio según el criterio de Papadakis es Gi-G-Su-Me.

Los distintos factores climáticos se han ordenado según el grado de la limitación de uso del suelo que producen de la siguiente manera:

a) Precipitaciones.

GRADO

1 Superiores a 600 mm.

2 300-600 mm.

3 300-0 mm.

b) Temperaturas: Según tipo de verano de la clasificación de PAPADAKIS.

GRADO

1 Mayor de g.

2 g –M

3 M -t

4 t.

B/. Limitaciones intrínsecas.

Se explican a continuación los factores que las producen, así como la graduación en cada uno de ellos:

a) Pendientes.

1ð 3% Llana

2ð 3-10% Suave

3ð 10-20% Moderada

4ð 20-30% Fuerte

5ð 30-50% Muy Fuerte

6ð 50% Escarpada

7ð Variable.

El límite de suelos laborables se establece en el 20%.

Entre el 20 y el 30% se usaran como pasto o Reserva Natural.

Con pendientes 50% serán Reserva Natural dedicados únicamente a:

b) Erosión.

l < 3% ð No hay

l 3-10% ð Si hay a no ser cultivo en terrazas

l 10%ð Si hay

c) Erosión aparente.

1. No hay

2. Moderada. No impide el uso de maquinaria agrícola

3. Severa. Impide el uso de maquinaria agrícola.

C/. Edáficas.

a) Profundidad.

1. 90% Cm. ð Muy profundo

2. 90-50 Cm. ð Profundo

3. 60-30 Cm. ð Medio

4. 30-15 Cm. ð Escaso

5. < 15 Cm. ð Esquelético

6. ð Variable.

b) Textura. Valoración en horizonte antrópico, (Ap).

% Arena % Limo % Arcilla

1. 40 37 23 Equilibrada

2a. 85 N. E. Arenosa

2b. 80 N. E. Limosa

2c. 50 N. E. Arcillosa

D/. Pedregosidad.

Gravas. (& 25 cm).

% G

1. No hay Nulos

2. < 20% Escasos

3 20-50 Medio

4. 50-90 Abundante

5. 90 Muy abundante.

Piedras %

1. No hay Nulo

2. 0,01-0,1% Escaso

3. 0,1-3% Medio

4. 3-15 % Poco abundante

5. 15-90 % Abundante

6. 90% Muy abundante.

Con gravas 20% se consideran suelos aceptables.

Con gravas 90% son suelos muy afectados.

Con piedras <3% se considera suelo aceptable. Si el porcentaje de piedras es alrededor del 3% solo son aceptables para cultivos forrajeros. Para porcentajes desde 3-15% se restringe el uso de la maquinaria. Si el % es mayor del 15% no son utilizables desde el punto de vista agrícola.

E/. Rocosidad. Presencia de la roca madre en el horizonte edáfico.

Produce limitaciones de mecanización.

1. No hay Nulo

2. <2% Escaso

3. 2-10% Medio

4. 10-25% POCO frecuente

5. 25-5-% Frecuente

6. 50-90% Muy frecuente

F/. Encharcamientos (w)

1. No hay Nulo

2. Existe pero no siempre Estacional

3. Existe Siempre Permanente

G/. Salinidad.

1. No hay NULA

2. Restringe cultivo LIGERA

3. Impide cultivo ALTA.

Sistema de explotación.

1. Año y vez con barbecho semillado con leguminosa.

2. Año y vez que admite trigo.

3. Año y vez o al tercio con cebada y avena.

4. Año y vez de centeno o más del tercio.

Las características que definen cada clase agrológica se dan en el cuadro siguiente:

Cuadro 2/26.

CARACTERÍSTICAS QUE DEFINEN LAS CLASES AGROLÓGICAS.

CLASES AGROLÓGICAS

CARACTERÍSTICAS

I

II

III

IV

V

VI

VII

VIII

Precipitaciones

600 mm

300-600

300-600

300-600

C

C

C

C

TIPO VERANO

g-M

t

t

t

C

C

C

C

Pendiente

< 3 %

< 10 %

< 20 %

< 20 %

< 3 %

< 30 %

< 50 %

C

Erosión

No hay

Moderada

Moderada

Moderada

No hay

C

C

C

Profundidad

90 Cm.

60 Cm.

30 Cm.

30 Cm.

C

C

C

C

Textura

Equilibrada

Equilibrada

Equilibrada

Equilibrada

C

C

C

C

Gravas

No hay

< 20 %

< 50 %

< 70 %

C

C

C

C

Pedregosidad

No hay

< 0.1 %

< 0.1 %

< 3 %

C

C

C

C

Rocosidad

No hay

< 2 %

< 5 %

< 25 %

C

C

C

C

Encharcamiento

No hay

Estacional

Estacional

Estacional

C

C

C

C

Salinidad

No hay

No hay

Ligera

Ligera

C

C

C

C

Las limitaciones extrínsecas no afectan de forma significativa, por no ser limitativa en este caso del uso del suelo, ni producir dificultades en la conservación de los recursos edáficos y de la capacidad productiva del suelo.

Se reconoce una reserva en la Sierra, por posibles limitaciones climáticas debidas a la termometría, con un período libre de heladas más reducido que en las otras macrozonas.

2.1.4.3. NORMATIVA UTILIZADA.

Se utilizan las normas de clasificación de la capacidad de los suelos de la D.G.P.A. adoptadas de las del Servicio de Conservación de Suelos del USDA, ("Land Capability Classification “ S. C. S 1.969).

Se observa las limitaciones, sobre todo por la textura desequilibrada, de adaptación de dicha normativa a los suelos de LA CAMPIÑA, por lo que en las fases intermedias del estudio se ha utilizado la modificación propuesta en el estudio "INVENTARIO de los CULTIVOS de REGADIO y LABOR INTENSIVA de SECANO en la PROVINCIA DE CORDOBA" de LOPEZ-BELLIDO, aunque los datos cartografiados se han adaptado a los criterios de la "Land Capability Clasification".

Estas normas se basan en la agrupación de parcelas o unidades de suelo principalmente según su capacidad de producción de cultivos comunes y pratenses sin producir deterioro durante un largo periodo de tiempo, en su capacidad productiva.

Las clases agrológicas poseen las características siguientes:

1. Similares potencialidades o capacidades de producción. Aptitud semejante para la implantación y desarrollo de las distintas especies vegetales.

2. Limitaciones de cultivo parecidas. Máxima intensidad que puede alcanzar la explotación del suelo sin poner en peligro todos los componentes productivos.

3. Producen cosechas similares, de la misma clase de cultivos y plantas forrajeras o pastos naturales con prácticas de manejo análogas.

4. Requieren tratamiento de conservación similares y prácticas de cultivo de la misma clase, bajo las mismas condiciones de cubierta vegetal.

5. Tienen un potencial productivo comparable.

Se indican con un número romano (I a VIII) y subíndice literal. El número romano indica la clase agrológica, donde el suelo tiene el mismo grado relativo de capacidad de cultivo o de limitación de uso.

El subíndice designa el problema mayor de conservación de la capacidad productiva:

e: Erosión

w: Encharcamiento, problemas de drenaje.

s: Limitaciones en la zona de raíces.

e: Limitaciones climáticas.

Las clases agrológicas se agrupan según el sistema de explotaci6n o uso del suelo en:

GRUPO CLASE SISTEMA DE EXPLOTACION

1. I , II y III Laboreo permanentes.

2. IV Laboreo ocasional

3. V, VI y VII Pastoreo, producción forestal y/o Reserva Natural.

4. VIII Reserva Natural, Zona urbana, etc.

2.1.4.4. CLASES ACROLOGICAS. DESCRIUCION DEL TERMINO MUNICIPAL DE CORDORA.

Se utilizara como división base del término municipal las tres MACROZONAS, en que se puede clasificar la zona de estudio:

1. LA SIERRA.

2. LAS VEGAS del Guadalquivir y del Guadajoz.

3. LA CAMPIÑA.

La geomorfología específica de cada MACROZONA afecta extraordinariamente a la edafología y en particular a la CLASIFICACION AGROLOGICA y a los usos y aprovechamientos agrícolas de los suelos.

Como estudio intermedio soporte se ha utilizado el MAPA EDAFOLOGICO, E. 1:250.000, del ESTUDIO AGROBIOLOGICO DE LA PROVINCIA DE CORDOBA, C.S.I.C. y se conocen análisis puntuales de suelos en número suficiente para poder explicar los caracteres intrínsecos de cada suelo, de forma que sea posible asignarle una determinada clase agrológica. Se utiliza la clasificación de suelos de la U.S.D.A. (l.967, 7ª aproximación) así como la clasificación genética tradicional.

2.1.4.4.1. La Sierra.

A/. Base geológica.

Fundamentalmente Paleozoica. Con terrenos Cámbricos, Silúricos y Carboníferos.

Existen también rocas plutónicas, ácidas y metam6rficas con una pequeña inclusión de terrenos miocénicos (en el borde de la Sierra).

Se detecta además formaciones aluviales y coluviales sobre el sustrato rocoso de la Sierra de Córdoba. Los coluviales se han formado en los piedemontes de las zonas de mayor pendiente.

Tectónica.

Afectada la zona paleozoica por la orogenia Hercínica (Carbonífero). Los granitos son posteriores al plegamiento Hercínico. El relieve es montañoso-abrupto (con pendientes generalmente30 % e incluso 50 %).

Sólo en el borde de la Sierra las pendientes bajan al 3-10 %.

Litología.

1. Materiales duros en relieve abrupto: Granitos, Pórfidos graníticos, arcosas y pizarras, rocas volcánicas, calizas y conglomerados.

2. Materiales del Mioceno: Conglomerados y areniscas.

B/. Edafología.

Los suelos más característicos de esta zona son:

1. Entisoles; Suelos poco evolucionados, sin horizonte de diagnóstico.

2. Inceptisoles: Suelos con horizontes de diagnóstico, que se han formado rápidamente, úmbrico o cámbrico.

Se distinguen dos asociaciones o series de suelos según el relieve:

1. Zonas de grandes pendientes:

Ortents. Formados ex-novo por la erosión en el regolito. Es un Entisol que corresponde a los regosoles o litosoles de la clasificación genética tradicional. El perfil típico es el A – C.

Umbrepts. Es un Inceptisol con horizonte úmbrico. Son los Xerorankers, con débil contenido en humus, y edafoclima muy seco. Moder ácido, pulverulento, salpicado de fragmentos de roca madre.

2. Zonas de pendientes suaves:

Ocrepts. Inceptisol que corresponde a las tierras pardas meridionales. Caracterizadas por un lavado débil de las arcillas. El perfil tipo contiene los horizontes A, B, C.

Distrocrepts. Sobre rocas madres duras, pobres en bases, cristalinas o metamórficas (granitos, gneis, esquistos micaceos). Son inceptisoles poco evolucionados.

Eutrocrepts. Tierras pardas meridionales sobre tierras rojas. El perfil tipo es A B C. El espesor depende de la topografía.

Rendsoles. Corresponden a las rendsinas de labor. Son molisoles sobre suelos calizos. Sobre estos suelos se asientan los olivares de la Sierra. El horizonte antrópico es casi el único diferenciado de la roca madre. El horizonte tipo es AC.

C/. Clases agrológicas.

Como principal factor, que limita el uso del suelo, y por tanto caracteriza las clases agrológicas se encuentra LA PENDIENTE DEL TERRENO.

Esto implica que la mayoría de la macrozona SIERRA se clasifica en las clases VI y VII.

En zonas de pendiente más suave, p.e. los coluviales de los piedemontes de las zonas abruptas y la zona del borde de la Sierra el suelo se clasifica en las clases III y principalmente IV, debido a problemas de pedregosidad y rocosidad.

No existen limitaciones en cuanto a los demás factores intrínsecos de precipitación, drenaje, salinidad y textura.

Son suelos poco profundos y según va disminuyendo su espesor, por causa de la erosión, se da un cambio gradual de la clase IV a la clase VI. La diferenciación de suelos en estas dos clases se debe fundamentalmente a este factor. Este es el caso de los coluviales, profundos, de clase IV

Casi el 90 % de la superficie de clase VII, tiene corno subclases e, s (erosión acentuada y falta de profundidad en la zona de raíces). El resto es de clase VI con las mismas subclases.

La clase IV es la típica rendsina de labor, cultivo de olivares dispersos (por la topografía) y labor intensiva (al tercio) de secano y labor extensiva en la zona borde de contacto de la Sierra y la Vega.

Es una zona, por tanto, de aptitud sobre todo forestal (coníferas y vegetación clímax) y de uso de pastizales (susceptible de mejora), con arbolado (Quercus) o matorral en zonas degradadas.

En la zona borde de la Sierra, con la Vega, la alternativa más frecuente es labor intensiva de secano (al tercio) fundamentalmente trigo (50 %), girasol y remolacha.

En la zona abrupta de la Sierra, el aprovechamiento es labor extensiva con arbolado (Quercus ilex), mejorable con siembra de pratenses, en especial trébol subterráneo. Casi la mayoría de los suelos de clase IV se encuentran en fase de degradación a clase VI.

La productividad agrícola por sectores en esta macrozona es:

Agricultura.

Zona borde de la Sierra: (II-IV) Buena.

Zona abrupta de la Sierra: (IV-VII) Muy Baja.

Forestal.

Buena.

Ganadería.

Muy Baja. El aprovechamiento de los pastizales se realiza de forma extensiva con una carga ganadera muy baja, del orden de 0,2 cabezas de ovino por hectárea.

2.1.4.4.2. Las Vegas.

A/. Base Geológica

Las Vegas se configuran como un gran depósito cuaternario, por un lado, a lo largo del río Guadalquivir, de gran anchura ( 4-5 Km), incluyendo los aluviales más recientes del río y las diferentes terrazas, e incluso depósitos coluviales de piedemonte; y por otro, a lo largo del río Guadajoz, vega ésta, mucho más estrecha.

Litología.

En primer lugar, tanto los aluviales como las terrazas ligadas al Guadajoz presentan un carácter más arcilloso, por provenir de las margas arcillosas del Mioceno de la Campiña. Las terrazas más antiguas son conglomerados, con soporte subyacente de arcillas margosas. La terraza más moderna, gravas, arenas y lentejones arcillosos.

Topografía.

Muy plana. Pendientes <3 % excepto en los bordes de contacto de la Vega con la Sierra que alcanza el 5 %.

B/. Edafología.

Los suelos son los típicos de Vega, suelos poco evolucionados, de aportes fluviales, constituidos, por sedimentos fluviales y desarrollados sobre éstos.

Los perfiles tipo son (A) C, AC, A(B)C, e incluso ABCaC, éstos últimos junto con los ABgCac; que son SUELOS LAVADOS con PSEUDOGLEY y SUELOS PARDOS sobre terrazas y piedemontes.

Son pues según la clasificación americana del. USDA, Entisoles, respondiendo respectivamente a los grandes grupos, Fluvents, suelos aluviales (las vegas); psaments, regosoles arenosos y Acualfs (alfisoles) los suelos lavados con pseudogley, o bien Acuepts (Inceptisol, con pseudogley de superficie).

C/. Clases agrológicas.

Por sus características casi toda la Vega cae en zona de clase I (sobre todo cl regadío).

Las zonas con falta de agua para el riego, o de secano, se clasifican como IIc, donde el subíndice se adopta por razones climáticas (falta de agua).

Esto queda expresado con el índice de capacidad agrícola de C.A. de TURC que es de 60 36 Tm. M. S. /Ha.

Las zonas de borde con la Sierra, con pendientes del 3% al 5% se clasifican en clase II.

Los cultivos herbáceos dominan el regadío, trigo, maíz, algodón, remolacha, soja, praderas de alfalfa. La productividad agrícola muy alta, alternando con frutales: Almendro, manzano, peral y con olivares muy productivos.

La Vega del Guadajoz es muy estrecha, con el problema adicional de la salinidad (La conductividad eléctrica de las aguas varía entre 4.000-7.000 mnohs).

2.1.4.4.3. La Campiña.

A/. Base Geológica

Engloba el conjunto mioceno que aflora masivamente en toda la macrozona.

Se trata de una serie de arcillas margosas de gran potencia, estratificada horizontalmente.

En cotas superiores a 200 m, aparecen depósitos delgados tabulares de areniscas. La meteorización llega a profundidades de 9 m.

Topografía.

Son lomas separadas por valles en V, con bajas o medias pendientes, del 5 al 20%, y más frecuente del 5-10%. Puntualmente se supera el 30%. Unicamente existen pendientes <3% en terrazas sobre los cerros testigos.

B/. Edafología

Los suelos típicos de toda esta zona son los Vertisuelos topolitomorfos, suelos con arcillas expansivas (montmorillonitas).

Acuerts : Tierras negras andaluzas, suelos de tipo vértico, de drenaje deficiente, peligrosos por sus características expansivas para las construcciones agrícolas y otras. Se observa en estos suelos profundas grietas en verano. La zona de meteorización alcanza una profundidad de 9 m. y se encuentran situados sobre los valles y aluviales secundarios.

Usterts : Tierras margosas béticas, sobre colinas y áreas onduladas. Pendientes mayores del 5 %. Evolucionan hacia Acuerts. El horizonte típico es A (B) C con media a alta actividad biológica.

C/. Clases agrológicas.

La mayoría de los suelos se clasificarían en clases altas de la LAND CAPABILITY CLASSIFICATION por desequilibrios en la textura (T. arcillosa) pero utilizando la nueva metodología se clasifica en clase II por pendientes (5-10 % media), con inclusiones puntuales de clase III (pendientes hasta 30 % y más). Las terrazas sobre cerros testigos (pendiente <3%) se clasifican en clase II por problemas de textura y de fertilidad.

Los subíndices son:

a) IIac IIIac , ac: arcilloso para indicar la textura.

b) IIe,w, IIIe,w para indicar los problemas de drenaje, encharcamiento y erosión.

c)

Las limitaciones en los usos, y la pérdida de capacidad productiva de los suelos, debido a la erosión no son importantes y, solo en el caso de la erosión aparente superficial puede producir dificultades en la labor mecanizada.

Potencialidad productiva.

La zona está incluida en un índice de TURC de C.A. 20. La mayor parte del terreno es de LABOR INTENSIVA SIN ARBOLADO, con el 100 % de barbecho semillado

La alternativa más frecuente es trigo (47%), girasol (29 %), leguminosas o remolacha-algodón. En las areniscas de los cerros testigos se encuentra el olivar adulto de alto rendimiento.

2.1.4.5. DESCRIPCIÓN DE LAS CLASES AGROLÓGICAS CARTOGRAFIADAS.

Se han cartografiado veinte unidades, correspondientes a las clases agrológicas I a VIII de la “Land Capability Classification" y a las subclases:

e: erosión.

s: limitaciones en profundidad, rocosidad, pedregosidad, salinidad, etc. en la zona de raíces.

w: limitaciones por deficiente drenaje externo e interno, problemas de encharcamiento, etc.

c: limitaciones climáticas.

La representación cartográfica se ha realizado de la siguiente manera, aunque la información de cada clase y subclase se ha manejado en las bases de datos digitales:

Cuadro 2/27.

CLASES AGROLÓGICAS.

CODIGO

CLASES AGROLÓGICAS

CARACTERIZACIÓN DE LOS SUELOS

LEYENDA CARTO-GRÁFICA

1

I

No presentan limitaciones que restrinjan su explotación.

Suelos sin factores limitantes para su explotación.

2

II s

Limitaciones LEVES en profundidad, rocosidad, pedregosidad, salinidad, etc. viéndose restringida la gama de especies vegetales cultivables.

Limitaciones LEVES (Factor s)

3

II e

Limitaciones LEVES debidas a la erosión, viéndose restringida la gama de especies vegetales cultivables.

Limitaciones LEVES (Factor e)

4

II w

Limitaciones LEVES por drenaje deficiente de los suelos, viéndose restringida la gama de especies vegetales cultivables.

Limitaciones LEVES (Factor w)

5

II c

Limitaciones LEVES debidas a factores climáticos, viéndose restringida la gama de especies vegetales cultivables.

Limitaciones LEVES (Factor c)

6

III s

Limitaciones IMPORTANTES en profundidad, rocosidad, pedregosidad, salinidad, etc. que restringen la gama de especies vegetales cultivables, requiriendo prácticas de conservación difíciles de aplicar o costosas.

Limitaciones IMPOR-TANTES (Factor s)

7

III e

Limitaciones IMPORTANTES debidas a la erosión que restringen la gama de especies vegetales cultivables, requiriendo prácticas de conservación difíciles de aplicar o costosas.

Limitaciones IMPOR-TANTES (Factor e)

8

III w

Limitaciones IMPORTANTES debidas drenaje deficiente de los suelos, que restringen la gama de especies vegetales cultivables, requiriendo prácticas de conservación difíciles de aplicar o costosas.

Limitaciones IMPOR-TANTES (Factor w)

9

III c

Limitaciones IMPORTANTES debidas a limitaciones climáticas, que restringen la gama de especies vegetales cultivables, requiriendo prácticas de conservación difíciles de aplicar o costosas.

Limitaciones IMPOR-TANTES (Factor c)

10

IV s

Terrenos marginales para cultivos agrícolas que presentan factores limitantes graves tanto en la capacidad productiva como en la conservación de la misma. Estos suelos solo son convenientes para un escaso número de cultivos. En este caso las limitaciones principales provienen de su profundidad, rocosidad, pedregosidad, salinidad, etc.

Terrenos marginales por limitaciones graves (Factor s)

(Continuación)

11

IV e

Terrenos marginales para cultivos agrícolas que presentan factores limitantes graves tanto en la capacidad productiva como en la conservación de la misma. Estos suelos solo son convenientes para un escaso número de cultivos. En este caso las limitaciones principales provienen de la erosión de los suelos.

Terrenos marginales por limitaciones graves (Factor e)

12

IV w

Terrenos marginales para cultivos agrícolas que presentan factores limitantes graves tanto en la capacidad productiva como en la conservación de la misma. Estos suelos solo son convenientes para un escaso número de cultivos. En este caso las limitaciones principales provienen de un drenaje deficiente.

Terrenos marginales por limitaciones graves (Factor w)

13

IV c

Terrenos marginales para cultivos agrícolas que presentan factores limitantes graves tanto en la capacidad productiva como en la conservación de la misma. Estos suelos solo son convenientes para un escaso número de cultivos. En este caso las limitaciones principales provienen de factores climáticos

Terrenos marginales por limitaciones graves (Factor c)

14

V s

Suelos con graves problemas de profundidad, rocosidad y pedregosidad que los convierten en suelos no laborables, cuyo uso se reduce a aprovechamientos forestales y a pastizales.

Terrenos marginales por limitaciones graves (Factor s)

(Continuación)

CODIGO

CLASES AGROLÓGICAS

CARACTERIZACIÓN DE LOS SUELOS

LEYENDA CARTO-GRÁFICA

15

V w

Suelos con limitaciones de drenaje, proclives a encharcamientos o peligro de inundaciones esporádicas.

Terrenos marginales por limitaciones graves (Factor w)

16

VI s

Suelos no laborables por sus condiciones climáticas, edafológicas o erosión, por lo que su aprovechamiento se reduce usos forestales y pastizales.

Suelos no laborables (Factor s)

17

VI e

Suelos no laborables por sus fuertes pendientes, por lo que su aprovechamiento se reduce usos forestales y pastizales.

Suelos no laborables (Factor e)

18

VII s

Terrenos con fuertes pendientes y escaso espesor de suelo para uso agrícola. Corresponden con zonas abruptas desde el punto de vista topográfico.

Suelos no laborables (Factor s)

19

VII e

Terrenos con fuertes pendientes y escaso espesor de suelo para uso agrícola. Corresponden con zonas abruptas desde el punto de vista topográfico.

Suelos no laborables (Factor e)

20

VIII

Suelo no laborables, bien por sus importantes limitaciones, bien por estar ya urbanizados.

Suelos no laborables por combinación múlti-ple de factores.

A/. Clase agrológica I

Los suelos de esta clase no presentan limitaciones que restrinjan su explotación o éstas son muy pequeñas.

Permiten el cultivo de una amplia gama de especies vegetales y cualquier otro aprovechamiento con alta productividad.

Son suelos llanos o con muy ligeras pendientes, generalmente bien drenados, con condiciones favorables para la retención de agua, de alta fertilidad o que responden con altos incrementos de productividad a los aportes de fertilizantes.

Son por tanto "suelos agrícolas" de muy alta potencialidad productiva (Indice de TURC C.A. = 60), que deben conservarse en su uso agrícola actual.

Se encuentran localizados la mayor parte de ellos en la Vega del Guadalquivir, con presencias puntuales en la Vega del Guadajoz, y corresponden a terrenos de "regadío", lo que evita las limitaciones debidas a las características climáticas de la zona relativas a pluviometría.

B/. Clase agrológica II

Se incluyen en esta clase aquellos suelos que presentan alguna limitación que restringe la gama de especies vegetales cultivadas o hace necesario el empleo de prácticas de conservación moderadas tales como laboreo según curvas de nivel o cultivo en fajas.

Su exclusión de la Clase I se debe, en parte a condiciones climáticas, al no encontrarse en regadío, en otras ocasiones es la erosión el factor que condiciona la clase, o bien problemas de salinidad (tierras halomórficas en la Vega del Guadajoz) o encharcamiento.

Se encuentra esta clase de suelos en:

• LA VEGA. Generalmente en la subclase IIc, por limitaciones de agua de riego.

• LA CAMPIÑA. Muy extendido por ésta macrozona, las subclases IIw y IIs, por limitaciones al uso del suelo y restricción en la gama de plantas cultivadas por problemas de encharcamiento, deficiencia de drenaje interno y salinidad La textura muy desequilibrada (arcillosa) implicaría una clasificación de estos suelos en clases más altas, así como las pendientes medias, superiores a las consideradas normales en clase II, pero la limitada erosión y la gran potencialidad productiva de estas tierras de "La Campiña" aconsejan clasificarlas agrológicamente en esta clase, como indica su uso actual en agricultura intensiva de secano de alta producción.

C/. Clase agrológica III

Se clasifican en esta clase los suelos que presentan suficiente profundidad para e1 establecimiento regular de un cultivo herbáceo. La pendiente del terreno admite el cultivo mecanizado, sí bien con ciertas dificultades.

Los suelos en esta clase tienen limitaciones que reducen la gama de especies vegetales a cultivar y requieren prácticas de conservación difíciles de aplicar o costosas. Se debe efectuar el laboreo y la realización de otras prácticas por curvas a nivel del terreno. Se admiten drenajes deficientes en forma limitada así como algunos defectos en relación con la pedregosidad o rocosidad, sin que esto resulte obstáculo grave para las labores y para la rentabilidad de los cultivos.

Los suelos de esta clase son relativamente frecuentes en "La Campiña", diferenciándose de los de clase II de la misma macrozona, a pasar de su aparente semejanza, por problemas de pendientes (10%).

Así mismo se incluyen terrenos del borde de la Sierra, con limitaciones en la zona de raíces IIIs (profundidad del suelo, pedregosidad, rocosidad) y algunos terrenos cultivados en labor intensiva de secano en la macrozona "La Sierra" propiamente dicha, con limitaciones idénticas y por erosión, es decir en las clases IIIs y IIIe.

D/. Clase agrológica IV

Se incluye en esta clase los terrenos marginales para cultivos agrícolas que presentan factores limitantes graves tanto en la capacidad productiva como en la conservación de la misma. Estos suelos, solo son convenientes para dos o tres tipos de cultivos o las producciones son bajas.

Se engloban en estos suelos aquellos con pendientes de hasta el 20 % y (aún más sí son cultivos leñosos en aterrazado) tal es el caso de los olivares de "La Sierra" aunque en la actualidad son improductivos o están abandonados. Incluye también los cultivos de secano en labor extensiva (al sexto o más), cultivo que ha sido sustituido últimamente por el aprovechamiento como pastizales.

Generalmente est n clasificados como clase IVe y IVs según que la limitación predominante sea la pendiente elevada (y por tanto la erosión) o bien la falta de profundidad de los suelos, muy corriente en "La Sierra" excepto en los depósitos coluviales de pie de monte.

E/. Clase agrológica V

Dentro de esta clase se han distinguido dos subclases:

Vs. Con graves problemas de profundidad, rocosidad, pedregosidad lo que le convierte en suelos no laborables, cuyo uso se restituye a aprovechamientos como pastos o forestal.

Vw. Son terrenos con limitaciones por drenaje deficiente, encharcamientos o peligro de inundaciones esporádicas.

Son suelos situados en terrenos de bajas pendientes, generalmente en los márgenes de los ríos Guadalquivir y Guadajoz.

F/. Clase agrológica VI

Pertenecen a esta clase los suelos no laborables, sea a causa de sus condiciones climáticas y edafológicas, sea por grave peligro de erosión, por lo cual su aprovechamiento más indicado es el de pastizal, explotación forestal o bien reserva natural.

Se encuentran situados principalmente en "La Sierra" en zonas con pendientes fuertes (clase VIe), pero con suficiente humedad para mantener la vegetación herbácea y permitir su aprovechamiento al menos en alguna estación del año. El destino de estos suelos es como aprovechamiento pecuario, de los pastizales y dehesas por el ganado ovino, una vez que el ganado porcino en explotación extensiva ha desaparecido prácticamente de la zona. Las cargas ganaderas son muy bajas.

La subclase VIs engloba aquellos terrenos, también generalmente en la "Sierra", con deficiencias en la profundidad del suelo, muy escasa debida a la erosión. Tienen el mismo aprovechamiento que los anteriores.

G/. Clase agrológica VII

No permiten otro aprovechamiento que sus pastos, o la explotación forestal, reserva natural o alguna de sus combinaciones, bien por la excesiva pendiente del terreno, que las expondría a rápidos procesos erosivos, bien por el escaso espesor del suelo agrícola.

Se incluyen en esta clase gran parte de las zonas abruptas de 1a Sierra y algunas incrustaciones puntuales en La Campiña.

H/. Clase agrológica VIII

Se incluyen las superficies cuyo aprovechamiento productivo es imposible por diversos factores limitantes (pendientes, afloramientos rocosos, zonas urbanas, vías de comunicación, ríos, etc.). Sólo pueden dedicarse a zonas de recreo, o reservas naturales.

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2.1.3.1. RED DE DRENAJE.

La principal arteria de la zona es el río Guadalquivir, en su curso medio, pero además existen afluentes importantes por su margen derecho, correspondientes a la Sierra como el río Guadiato, el Guadalmellato y otros arroyos menores. En su margen izquierda está el río Guadajoz como principal afluente y otros arroyos con un régimen más estacional.

Ninguna de los ríos importantes posee cuencas completas dentro de la zona de estudio, solamente los arroyos y torrentes menores poseen subcuencas dentro del término municipal.

Se pueden establecer dos tipologías entre las redes de drenaje en lo que se refieren a sus aspectos relativos a la geología y el relieve: la red de la Sierra y la red de la Campiña.

La red de la Sierra es relativamente densa, condicionada de carácter torrencial, muy incisiva, generadora de relieve con excavación continua en barrancos y torrentes sobre los duros materiales sobre los que actúa. El drenaje es bueno, con caudales considerables y suaves máximos estacionales. Este drenaje se ve favorecido por las elevadas pendientes existentes en amplias zonas de la Sierra. Al contacto con la Vega, la potencia erosiva y carácter torrencial de la red se ve disminuida por el brusco cambio de pendiente, siendo entonces más frecuente un régimen deposicional de sedimentos y un menor desarrollo de ramificaciones secundarias, dando lugar a cursos longitudinales que terminan en el Guadalquivir o en los subálveos de la Vega.

La red de la Campiña es menor densa y pierde el carácter de torrencial, aunque no del todo su potencial erosivo y de transporte, ya que al discurrir por unos materiales blandos y con muy escasa capacidad de retención de agua y en caso de fuertes precipitaciones aparecen fuertes caudales, con elevado potencial de transporte y sedimentación, sobre todo de la fracción limosa y arcillosa. La efectividad del drenaje se considera aceptable con máximos estacionales muy marcados. El río Guadajoz posee gran cantidad de arroyos afluentes que drenan la Campiña, por lo que su régimen es reflejo del funcionamiento de la red, con los consiguientes procesos de dinámica fluvial.

2.1.3.2. PERMEABILIDAD.

Para la estimación de la permeabilidad se pueden establecer tres tipos de valores en los terrenos del término municipal: zonas con materiales permeables, con materiales semipermeables y zonas cuyos materiales se consideran impermeables.

A/. Terrenos permeables.

Corresponden a los aluviales, ya sean de los pequeños arroyos existentes en la Campiña, así como la Vega de los ríos Guadajoz y Guadalquivir, siendo ésta última la zona más extensa. Los materiales con mayor fracción arenosa poseen una permeabilidad más elevada, aunque existe un alto contenido en arcillas que disminuye la permeabilidad de estos sedimentos cuando los consideramos en su conjunto. Por tanto, aún cuando estos aluviales se consideran permeables la transmisividad o velocidad de propagación del agua dentro del sedimento no es muy elevado. Son zonas con acuíferos en formaciones permeables por porosidad intergranular.

En algunas áreas de la Sierra, muy pequeñas y de díficil localización existe una permeabilidad por fisuras y fracturación que afecta sobre todo a calizas y pizarras. No se han representado estas áreas en el mapa, recogiéndolas dentro de las zonas de recarga, puesto que su funcionamiento en grande se considera semipermeable. Sin embargo su detección es posible al observar las condiciones de drenaje de ciertas áreas de la Sierra (drenaje muy activo por pereolación a través de fisuras).

B/. Terrenos semipermeables.

Corresponden a materiales con distintas litologías, entre las que se encuentran los distintos depósitos de niveles de terraza, una franja de coluviones de la Vega del Guadalquivir, la serie caliza del Mioceno y algunas zonas de calizas cámbricas y otros materiales alterados de la zona de la Sierra.

El carácter de semipermeables de estos materiales es debido a su comportamiento en grandes, aunque puntualmente existen pequeñas áreas, como antes se ha comentado, muy permeables junto a otras impermeables. Las características litológicas, estructurales y tectónicas afectan tanto positiva como negativamente en el valor de la permeabilidad. En la zona de la Sierra éstas últimas (fracturación, fisuras, fallas) favorecen un aumento de la permeabilidad en materiales poco aptos, mientras que en la Vega y la Campiña, las distintas litología, y su disposición (alternancia de destratos permeables a impermeables) son las responsables de este carácter.

En estos terrenos se pueden encontrar acuíferos aislados, generalmente poco extensos y de caudal variable, puesto que son áreas de recarga que dependen sobre todo de las precipitaciones.

C/. Terrenos impermeables.

Corresponden a la mayor parte de la Campiña (margas azules, arcillas) y de la Sierra (Granitos, esquistos, etc). Al igual que en los casos anteriores este carácter hay que entenderlo considerándolo en grande, puesto que tanto en la Sierra como en la Campiña existe una capa superficial alterada que establece unas condiciones especiales en la dinámica del agua.

Por ejemplo, en la Sierra la capa superficial alterada de muy poca profundidad recoge el agua que percola y la drena rápidamente en la red de barrancos que allí existe, dando lugar a suelos poco desarrollados.

En la Campiña, debido a la litología existente (arcillas con alta porosidad) aparece un suelo muy desarrollado que recoge bastante cantidad de agua, pero en este caso la retiene. Sólo en las zonas con mayor contenido en arenas aparecen manantiales y pozos de mínimo caudal.

2.1.3.3. FORMAS DE DRENAJE.

A/. Drenaje favorable.

En la zona de la Sierra el drenaje se considera favorable por escorrentía superficial muy activa. En las zonas en donde el escaso valor de la pendiente no favorece el desarrollo en la red fluvial el drenaje se considera aceptable, produciéndose ésta de manera mixta, mediante escorrentía y percolación.

En la Vega y la Campiña, el drenaje no es muy favorable.

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B/. Drenaje aceptable.

Se localiza en las zonas planas de la Sierra, con poco desarrollo en la red fluvial y con materiales que poseen una permeabilidad de tipo medio. Son los terrenos arcósicos y arenosos, alteración de los granitos, en donde el saneamiento de los terrenos es de tipo medio.

En la Vega, la mayor parte de ella posee un drenaje aceptable, exceptuando la franja próxima al curso del río, que al estar empapada no permite el saneamiento. En la banda próxima a la Sierra el drenaje es aceptable por escorrentía poco activa, y en zonas en donde la litología lo permite es aceptable por percolación natural. En este último caso se pueden incluir todos los niveles de terraza, incluso los situados en la Campiña.

En la Campiña sólo existe drenaje aceptable en los depósitos pliocenos tipo raza que existen al SE del término municipal.

C/. Drenaje deficiente.

En la Sierra prácticamente no hay zonas con drenaje deficiente. En la Vega, la franja ocupada por el cauce del río, tanto el Guadalquivir como el Guadajoz, poseen drenaje deficiente por existir agua a muy poca profundidad, en superficie se puede mostrar el drenaje como aceptabe.

En la Campiña el drenaje se considera deficiente, por la escasa percolación y la escorrentía poco activa.

2.1.3.4.- TIPOS DE ACUIFEROS.

Se establecen de modo genérico tres tipos de acuíferos que se pueden encontrar en los terrenos del término municipal. Su delimitación y características dependen del tipo de formaciones rocosas en que se encuentran así como de sus zonas de recarga. Estos tipos se describen a continuación.

A/. Acuíferos libres-aluviales (L).

Son acuíferos superficiales, normalmente en estrecha relación con la red fluvial, ocupan los terrenos más bajos, aluviales y terrazas bajas, el agua está a poca profundidad y la recarga se efectúa fundamentalmente por el propio subálveo del río, y en menor medida por precipitaciones. Es el tipo de acuífero más extenso es importante, por su abundancia y la disponibilidad de agua que ofrece. Prácticamente toda la Vega del Guadajoz y buena parte de la red del Guadalquivir, así como los aluviales de la red fluvial secundaria se pueden incluir dentro de este tipo.

B/. Acuíferos por fisuración – fracturación (F).

Este tipo hace referencia sobre todo a los posibles acuíferos que se localizarían en las formaciones clacáreas del Mioceno, que aunque escasamente tectonizadas sí presentan fisuras y grietas que junto con la elevada porosidad que poseen las hacen potencialmente adecuadas para contener aguas subterráneas.

Su disposición y su extensión no las hacen adecuadas para poseer grandes caudales; la recarga se efectúa en su mayor parte por precipitaciones y sólo al oeste de Córdoba, una amplia franja se recarga en parte por los arroyos que drenan la Sierra.

C/. Zonas de recarga (R).

En la mayoría de los casos estas zonas de recarga poseen acuíferos aunque en sí mismos poco importantes, la mayor parte de las veces el agua contenida en estos terrenos recarga acuíferos situados a mayor profundidad. Tal es el caso de los niveles de terraza que percolan el agua hacia el acuífero libre del río, situado a niveles más bajos, o simplemente drenan el agua por la red de escorrentía o hacia acuíferos profundos.

Las zonas de recarga están muy extendidas por todo el término municipal y corresponden a materiales del tipo permeables o semipermeables que tienen un drenaje activo por percolación.

D/. Zonas sin acuíferos (I).

La mayor parte de la Campiña y la Sierra, que son zonas impermeables, no poseen prácticamente acuíferos, aunque pueden existir algún acuífero aislado, especialmente en la Sierra, de tipo puntual y de caudal variable.

2.1.3.5. VULNERABILIDAD A LA CONTAMINACIÓN DE ACUIFEROS.

Para la estimación de la vulnerabilidad a la contaminación de acuíferos y por extensión de las aguas subterráneas se han tenido en cuenta una serie de factores que en este caso son:

• factores hidrográficos.

• factores geológicos.

• factores topográficos.

• factores de suelo.

• factores de vegetación.

En el estudio se han considerado como más importantes los tres primeros, mientras que la influencia del suelo y la vegetación se puede considerar que aparece implícita en la permeabilidad y capacidad de retención de agua de un terreno respectivamente.

En general se puede decir que la vulnerabilidad a la contaminación de las aguas subterráneas crece con la permeabilidad y altura del nivel freético y decrece con la pendiente y profundidad de la roca madre.

La permeabilidad del suelo viene definida como la «capacidad de un suelo para dejar fluir, o trasmitir, agua o aire a través de su espesor» En este sentido, la permeabilidad del suelo depende de su textura, estructura, grado de compactación, contenido en materia orgánica, porosidad, etc., es decir, características que determinan el tamaño de los poros y su capilaridad. (CEOTMA 1984, pág. 189)[4].

La importancia de la consideración de este factor radica en la determinación del potencial del suelo para actividades tales como la instalación de fosas sépticas o vertederos (riesgo de filtración de lixiviados o contaminantes hacia capas freáticas), respuesta a drenajes, etc.

Si a este factor se una una red de drenaje poco densa, presencia contrastada de acuíferos y cercanía o presencia de zonas emisoras de productos contaminantes, esta estimación se ve reforzada.

A al vista de toda la información contenida en este apartado de hidrogeología y en los anteriores se puede considerar la vulnerabilidad a la contaminación de las aguas subterráneas de cada uno de los tipos de acuíferos que figuran en el punto anterior como:

Muy vulnerables – Acuíferos libres, aluviales. (L)

Vulnerables – Acuíferos por fisuración. (F)

Vulnerables – Zonas de recarga. (R)

Poco vulnerables – Zonas impermeables. (I)

A/. Zonas muy vulnerables (L).

Corresponden a las zonas con acuíferos libres–aluviales, antes descritos. En estas zonas la velocidad de propagación de los posibles agentes contamiantes es alta, la persistencia es baja y su eliminación presenta dificultad.

Se puede considerar a toda la Vega del Guadajoz y buena parte de la red del Guadalquivir, así como los aluviales de la red fluvial secundaria se pueden incluir dentro de este tipo.

B/. Zonas vulnerables ( F y R ).

Se incluyen aquí las áreas con posibles acuíferos por fisuración en calizas y áreas por un lado y por el otro a las zonas de recarga, en ambos casos antes comentadas.

En las calizas fisuradas la velocidad de propagación del contaminante es muy alta, sin embargo su persistencia es muy baja y su eliminación es relativamente sencilla siempre que el origen de los contaminantes no sea debido a vertidos sólidos que comienzan a actuar con las precipitaciones y se introduzcan entre los huecos y fisuras de la roca. En este caso a estas zonas se las debe considerar de especial protección.

En las zonas de recarga, compuestas principalmente por áreas, conglomerados, calizas porosas, depósitos de terraza algo cementados, etc, la velocidad de propagación del contaminante oscila de media a lata, al persistencia es sin embargo alta, su eliminación es díficil. Son zonas de protección y control.

Su disposición y su extensión no las hacen adecuadas para poseer grandes caudales; la recarga se efectúa en su mayor parte por precipitaciones y sólo al oeste de Córdoba, una amplia franja se recarga en parte por los arroyos que drenan la Sierra.

Las zonas de recarga están muy extendidas por todo el término municipal y corresponden a materiales del tipo permeables o semipermeables que tienen un drenaje activo por percolación.

C/. Zonas poco vulnerables (I).

Se incluyen en este punto los terrenos considerados como impermeables y prácticamente sin acuíferos. Su composición es tal que la contaminación afecta principalmente a las aguas más superficiales y muy localmente a los acuíferos.

En los terrenos margosos y arcillosos la velocidad de propagación de los agentes contaminantes es muy baja, por el contrario su persistencia es muy alta. La contaminación afecta solamente en los puntos en donde estén situados los focos emisores, sin que se transmitan por el terreno hasta los posibles acuíferos los agentes contaminantes. En este caso, el agua superficial, por la red de escorrentía o por precipitaciones es la afectada por la contaminación.

2.1.3.6. MAPA DE VULNERABILIDAD A LA CONTAMINACIÓN DE ACUIFEROS.

Los tipos de acuíferos, así como la vulnerabilidad que presentan a continuación, se recogen en una cartografía a escala 1:25.000 de todo el término municipal. Para una mayor claridad e interpretación del mapa así como para el tratamiento automatizado de la información en el contenida, se ha hecho corresponder los distintos tipos de acuíferos con los valores de vulnerabilidad correspondientes, obteniéndose cuatro clases representadas por las letras L, F, R, I, tal y como ya se ha expresado.

La fuente para elaborar la cartografía de riesgos de inundación se han utilizado los datos del estudio realizado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir sobre dicho río. Aunque no se ha podido disponer de un estudio del resto de ríos y arroyos, de la observación directa histórica, se conoce la existencia de otras zonas inundables de las que hay que destacar diversas zonas de la Vega del río Guadajoz. En ella la zona de mayor riesgo, por la presencia de una urbanización ilegal (La Atalayuela), es la zona de La Huerta Nueva.

Hay que señalar también que en la zona comprendida entre el Puente de la Autovía y el Puente del Ferrocarril la Confederación Hidrográfica ha redactado un proyecto de encauzamiento con el que se prevé la defensa de las zonas inundables para un caudal estimado de 5.850 m. cúbicos por segundo con lo que, una vez ejectuado dicho proyecto, estas zonas no serán inundables para avenidas de hasta dicho caudal máximo. L06br.jpg (8622 bytes)

2.1.2.1.- GEOLOGIA.

2.1.2.1.1. Encuadre Geológico.

En otros apartados del trabajo se comenta la diferenciación clara que presentan los terrenos del término municipal en tres zonas bien definidas, Sierra, Campiña y Vega, que desde el punto de vista geológico ofrecen los caracteres más acusados para establecer esa diferenciación.

La zona norte de los terrenos del término municipal, ocupados por la Sierra pertenecen a la Meseta, siendo Sierra Morena una de las grandes unidades morfoestructurales de la península. La zona sur, tres cuartas partes en extensión, pertenece a otra gran unidad peninsular, como es la depresión Bética. En este caso la Campiña y la Vega del Guadalquivir constituyen las unidades fundamentales de la depresión. En el municipio de Córdoba sólo se encuentran de manera parcial las tres unidades antes comentadas: Sierra Morena, la Vega del Guadalquivir y la Campiña cordobesa.

El dominio, origen y edad de los materiales que constituyen estas tres zonas es bien diferente en cada caso; a continuación se describe brevemente el carácter geológico de cada zona.

2.1.2.1.2. La Sierra (Sierra Morena).

El borde de la meseta se manifiesta aquí como una zona en donde es frecuente encontrar afloramientos de rocas antiguas, precámbrico y Cámbrico, de gran extensión, junto con manifestaciones de plutonismo y vulcanismo, en forma de bandas estrechas y alargadas, sobre todo en la región más septentrional.

Los materiales están afectados por plegamientos hercinianos, con una complejidad téctonica influenciada además por la intrusión de plutones graníticos, como se puede comprobar además por la presencia de una red de fracturas de distinta edad y una serie de filones de pórfidos graníticos.

En conjunto, los materiales de la zona de la Sierra poseen el carácter de antiguos, consistentes, en algún caso de tipo cristalino lo que hace que se comporten como zócalo frente a manifestaciones tectónicas posteriores (posthercinianas).

La edad de los materiales existentes varía, en la zona de la Sierra, desde el Precámbrico cristalino de Cerro Muriano hasta el Mioceno de carácter calcáreo que aparece como manchones al norte del casco urbano. Sin embargo, en la zona estudiada aparecen exclusivamente depósitos de edad Cámbrico, Carbonífero, incluyendo en este sistema los plutones graníticos, Triásico (Bunt) y Mioceno.

2.1.2.1.3. La Campiña (Depresión del Guadalquivir).

Los materiales de la Campiña son de dominio Alpino y su génesis e historia geológica están ligadas a la cordillera Bética. La depresión del Guadalquivir en su conjunto constituye la antefosa. La porción de campiña que pertenece al municipio se localiza en la zona central de la depresión, y posee aspectos significativos de ésta, como son el origen marino de los sedimentos, la gran potencia de éstos y ya en el borde más meridional del término la presencia de elementos alóctonos procedentes del ámbito de la cordillera Bética (olitostromas). El mecanismo de traslación de estos elementos alóctonos no puede ser más que como deslizamientos gravitatorios. Su edad de “mise en place” es Mioceno, ya que se encuentran intercalados entre los materiales de esta serie. Su importancia, dentro de los terrenos del término municipal es escasa en extensión, pero sin embargo son responsables de la presencia de elementos salinos.

La estructura de los depósitos de la Campiña es sencilla; el borde norte corresponde con la supuesta falla del Guadalquivir, Que no es tal, pues se ha comprobado que el zócalo de la Meseta se hunde suavemente a partir del escalón de la Sierra hacia el sur, ya en su zona central se depositan potentes series de sedimentos de facies marinas, blandas que enmascaran alguna que otra falla normal que afecta al zócalo. En los sectores en donde aparecen materiales alóctonos, sur de la zona estudiada., se dan complicaciones en la disposición estructural de carácter local por efectos de procesos de halocinesis secundaria.

La edad de los depósitos es casi exclusivamente Mioceno.

2.1.2.1.4. La Vega (Guadalquivir, Guadajoz).

Se pueden diferenciar igualmente los materiales ligados a los cursos de agua, puesto que su origen, disposición y características dependen de éstos. El Guadalquivir discurre en el contacto de la Campiña y la Sierra y su acción fluvial durante el Cuaternario se ha manifestado por una parte en una erosión indirecta del relieve del borde de la meseta, apareciendo una red fluvial secundaria de carácter erosivo sobre materiales duros y antiguos.

Por otra parte, los procesos de sedimentación se restringen a la aparición de niveles de terrazas y fluviales y a depósitos de tipo coluvionar que provienen de la desnudación del borde de la meseta, poniéndose en contacto entonces con los materiales aluvionares del río, y así en la zona del término municipal es frecuente encontrar los niveles de terrazas fluviales localizados en la margen sur del rió Guadalquivir, mientras que en la margen norte, los depósitos de coluvión enmascaran los niveles de terraza.

El río Guadajoz también presenta distintos niveles de terraza y cierta extensión en sus aluviales, aunque su importancia y magnitud es menor que en el caso anterior.

2.1.2.2. LITOLOGÍA.

Por las características de las tres grandes unidades ya citadas se puede hacer una descripción litológica haciendo tres grupos, en correspondencia con aquellas según sus características propias en el sentido más amplio y establecido algunas subdivisiones en cada grupo atendiendo a criterios petrográficos, estratigráficos o situacionales. Se obtienen los siguientes grupos de materiales según unidades:

Cuadro 2/23.

AGRUPACIÓN LITOLÓGICA SEGÚN LAS

GRANDES UNIDADES DEL TERRITORIO

PLUTÓNICAS

Granitos

METAMORFICAS

LA SIERRA

PALEOZOICAS

Cámbrico

Carbonífero

TRIÁSICAS

Bunt

MIOCENAS

Calizas

MIOCENAS

Margas

LA CAMPIÑA

ALÓCTONAS

Margas Miocenas

Yesos Triásicos

PLIOCENAS

Conglomerados

NIVELES DE TERRAZAS

LA VEGA

COLUVIONES+NIVELES DE TERRAZAS

CONOS DE DEYECCIÓN

ALUVIALES

2.1.2.2.1. La Sierra.

A/. Formaciones Intrusivas.

(G) Granito. Por su composición se puede considerar como un granito de tipo normal que ha podido sufrir reacciones de asimilación de la roca caja, que hacia el oeste le dan un carácter más alcalino.

Los minerales principales son ortosa, cuarzo, plagioclasa y biotita; como accesorios destaca la mesa metálica y fluorita, incluidos en la única.

(PG) Pórfidos Graníticos. En este grupo se incluyen las rocas filonianas, tales como los pórfidos graníticos y el espato fluor (F). Los pórfidos graníticos están formados por cristales de plagioclasa caulinizada, cuarzo y ortosa como minerales principales.

B/. Formaciones esquistosas.

(K) Micacitas, Gneises y Anfibolitas. Complejo metamórfico constituido por micacitas de grado medio de metamorfismo, alternando con gneises microglandulares y anfibolitas. Las rocas más abundantes son las micacitas (moscovita y biotita)

La facies metamórfica es de tipo más intenso que las del resto de los materiales que les rodean.

(CA) Litoarcosas y Pizarras. Desde el punto de vista litoestratigráfico se pueden establecer cuatro grandes unidades, pero que a los afectos de este trabajo se pueden sintetizar en cuatro grandes grupos litológicos. La parte inferior de la primera unidad y la unidad superior son la carácter detrítico y se representan como litoarcosas y pizarras. Son pizarras arcillosas hematíticas con intercalaciones de areniscas arcósicas. La unidad superior que se incluye en este grupo son areniscas feldespáticas y cuarcitas blanquecinas, también de carácter arcósico.

(HP) Pizarras y Grauwacas. Los niveles superiores carboníferos aquí existentes, están formados por una serie alternante de pizarras y grauwacas más blandas y en algunos tramos fosilíferas.

C/. Formaciones cuarcíticas y conglomerados.

(CAg) Arcosas, Conglomerados y Microconglomerados. Otro grupo, este de carácter detrítico está formado por una arenisca morada de grano medio, conglomerados y microconglomerados cuya matriz es la propia arenisca, de gran variación granulométrica. La arenisca es una arcosa teñida de este color por los óxidos de hierro.

(Tg) Conglomerados y Areniscas. Se establecen tres grupos litológicos, el primero de ellos se refiere a un conglomerado basal carbonífero constituido por cantos angulosos, redondeados o muy redondeados de 3 a 20 cms de areniscas moradas cámbricas y algún canto de volcánicas. La matriz es areniscosa. En algunos puntos el conglomerado es de calizas azules cámbricas, con cuarcitas blancas, areniscas y pizarras

D/. Formaciones volcánicas.

(CAv) Volcánicas (Riolitas, Espilitas y Quedatofidos). El segundo grupo está constituido por un paquete volcánico de riolitas y queratófidos ferríferos, de color morado con niveles de pizarra intercaladas.

(Hv) Volcánicas (Traquitas). En concordancia con los estratos del grupo anterior aparecen dentro de la formación pizarroso-arenosa una serie de rocas efusivas de tipo ácido, intermedio y básico que producen resalte en el relieve. Son rocas volcánicas intercaladas en la serie sedimentaria, la más abundantes son traquitas, existiendo espilitas, todas riolíticas y queratifídicas.

E/. Calizas y dolomías.

(CAc) Dolomías, Calizas y Mármoles. De época Cámbrica y de carácter carbonatado, son los niveles formados de dolomías y calizas alternando con areniscas, margas y pizarras y algún nivel de volcánicas de tipo ácido (riolitas). Por metamorfismo de contacto con los granitos se transforman en mármoles.

En el contacto con los granitos, los materiales no carbonatados dan lugar a rocas metamórficas de tipo skarn, manteniendo el carácter detrítico que poseen.

F/. Formaciones biocalcareníticas y margosas del Mioceno.

(Mc) Biomicritas arenosas y recristalizadas, Areniscas calcáreas bioclásticas y Microconglomerados calcáreos bioclásticos. En la zona de la Sierra aparece exclusivamente el tramo calcáreo, inmediatamente encima de las rocas paleozoicas, como manchas extensas más abundantes hacia el borde sur de la Sierra.

Una serie representativa de muro a techo es: Conglomerado de cantos de caliza paleozoica, pizarras, grauwacas, etc. con ostreidos. Arenas sueltas con niveles compactos de lumaquela, Arenas compactas de grano grueso, bastante micáceas y algo calcáreas. Fauna muy abundante. Biomicritas y bioesparitas con abundante fauna.

2.1.2.2.2. La Campiña.

A/. Formaciones biocalcareníticas y margosas del Mioceno.

(Mc) Biomicritas arenosas y recristalizadas, Areniscas calcáreas bioclásticas y Microconglomerados calcáreos bioclásticos. Al este de Santa Cruz se encuentra un afloramiento del tramo calcáreo del Mioceno, formado por biomicritas arenosas – areniscas calcáreas bioclásticas.

(Mf) Arenas biocalcáreas, Margas verde-amarillentas y Biomicritas arenosas, Facies flyschoide (depósito alóctono). Otro de los grupos litológicos pertenecientes a las rocas alóctonas lo constituye una formación eocena-miocena de alternancia de arenas-areniscas blanquecinas y amarillentas, margas arenosas de color gris-verdoso, biomicritas, biomicriditas, bioesparitas arenosas en secuencia flyschoide.

(Mm) Margas y Margocalizas blancas de aspecto albarizoide (depósito alóctono). En contacto tectónico con la anterior formación se encuentra un tramo de margas y margocalizas, de aspecto albarizoide, con sílex con un menor carácter alóctono que los grupos litológicos anteriores.

(M) Margas arenosas y recristalizadas, Areniscas calcáreas bioclásticas y Microconglomerados calcáreos bioclásticos. Sin embargo, la mayor parte de los terrenos están formados por el potente tramo margoso, de carácter marino, cuya parte inferior corresponde a las denominadas “margas azules” que presentan una capa de alteración bastante importante dando lugar a un suelo agrícola profundo. Hacia las zonas superiores aumenta el contenido en arenas, de modo que hacia el techo se pueden localizar niveles de areniscas alternantes entre las margas. También aumenta el contenido en arcillas. El gran desarrollo del suelo agrícola y la alteración que presentan dificultad la observación de estos materiales en afloramientos frescos.

B/. Unidades alóctonas de la Depresión del Guadalquivir.

(Mb) Mezcla caótica de margas verdes, rojo-violáceas, Blanquecinas y Bloques de dolomía, calizas y margocalizas (depósito alóctono). El primer grupo litológico lo constituye el olitostroma propiamente dicho formado por una masa heterogénea y caótica de materiales de diferentes edades pero con un gran predominio de sedimentos margosos. Se halla recubierto por un espeso suelo y derrubios de series suprayacentes. Son margas verdes, pardo-socuras, con bloques de caliza, dolomías, yesos, jacinto, ofitas, etc., formando una masa plástica y dislocada.

C/. Conglomerados y areníscas triásicas y margas rojo-violáceas.

(Tk) Margas rojo-violáceas, Yesos y Sales (Keuper). El último grupo litológico se diferencia bastante bien de los anteriores al estar formado por depósitos alóctonos del Trías -keuper- que destaca del olitostroma en afloramientos de dimensiones variables de margas abigarradas con jacintos y masas yesíferas muy cargadas de sales, en especial de ClNa.

(Tg) Conglomerados y Areniscas. Los afloramientos de estas rocas son muy escasos y de muy pequeña extensión. Pertenecen exclusivamente a la facies conglomerática del Bunt. Está formado por cantos de cuarcita redondeados, de tamaño variable, heterométricos en su disposición vertical y cementados por una matriz arcilloso-arenosa.

D/. Formaciones aluviales del Plioceno.

(Pl) Conglomerados, Gravas, Arenas y Limos rojos. La extensa raña que con carácter regional cubre buena parte de la zona centro-sur de la cuenca del Guadalquivir, aparece dentro del término municipal con escasa representación. Está constituida por cantos de cuarcita rodados, esquistos y pizarras redondeados y aplanadas. La matriz está formada por arenas de cuarzo y limos rojos.

2.1.2.2.3. La Vega.

A/. Niveles de Terraza.

(QT1) Nivel de Terraza 1 y (QT2) Nivel de Terraza 2. Conglomerados, Gravas, Arenas y Arcillas. Los niveles más antiguos de terrazas están formados por conglomerados y gravas sueltas en una matriz arenosa o limosa. Aquí es frecuente encontrar colores rojizos o rojos oscuros por alteración y formando costras duras.

(QT3) Nivel de Terraza 3. Conglomerados, Gravas, Arenas, Limos y Arcillas. La terraza más baja está formada por gravas poco cementadas de cantos de tamaño medio, con areniscas y lodos.

B/. Coluviones.

(Qcd) Conos de Deyección. Depósito caóticos de régimen de arroyada formados por cantos de caliza en una pasta margosa-arcillosa. Poco consolidados.

C/. Formaciones aluviales del Plioceno.

(QAL) Aluvial, Conglomerados, Gravas, Arenas, Limos y Arcillas. Gravas de cantos medios a gruesos, redondeados, totalmente sueltos de composición muy variable, arenas sueltas y limos.

Se presentan junto a las formaciones aluviales localizadas en La Campiña (punto D/.) de la misma época.

2.1.2.3. MORFOLOGIA.

En la descripción del relieve se ponen de manifiesto aún más las diferencias entre las tres grandes unidades ya conocidas. El origen del relieve actual es complejo, por una parte las diferencias litológicas condicionan en principio los procesos del modelado, pero además hay razones estructurales y tectónicas que condicionan la formación de la depresión del Guadalquivir y su relación con el borde la Meseta. Por último las condiciones climáticas que influyen en la dinámica fluvial, especialmente desde finales del Plioceno dan las pinceladas últimas en el modelado que aparece actualmente.

A los efectos del Análisis del Medio Físico del término municipal se describen a continuación los rasgos del relieve más importante de cada una de las macrozonas.

2.1.2.3.1. El relieve de La Sierra.

Las cotas más altas llegan casi a los 700m (Cerro de los Arboles 693m) y la mayor de la zona de la Sierra está por encima de los 400 metros lo que indica un desnivel de 200 a 300 metros sobre la vega del Guadalquivir; esto nos da una primera idea referente a las fuertes pendientes existente en las laderas que dan hacia la vega, así en menos de dos Kilómetros se asciende 300 metros. Sin embargo, las fuertes pendientes no son una carácter exclusivo de las laderas que miran hacia la vega del Guadalquivir, sino que se dan prácticamente en todas las vertientes de los ríos que circulan en la Sierra, especialmente en el Guadiato y en menor medida en el Guadalmellato, así como en los muy abundantes barrancos de torrentes.

La acción fluvial produce unos incisivos valles en V, muy profundos y espectaculares cuando los materiales son duros, como ocurre en las zonas metamórficas e ígneas. Las rocas carboníferas, algo más blandas, poseen grandes valles en V pero no tan incisivos como los anteriores.

Este efecto de escalón degradado por la red fluvial que ofrece el borde de la Sierra se hace más tendido en la zona próxima el casco urbano de Córdoba como una extensa rampa de pendiente uniforme que se aprovecha para el crecimiento urbano, y que debe tener un origen en una suave depresión en la escarpada línea de costa miocena, que posteriormente se ve ocupada por la deposición de calizas y actualmente erosionada en parte y en parte rellena por los coluviones que enlazan insensiblemente con los niveles de terrazas más bajas de la vega.

No obstante la tónica dominante del relieve estriba en la continua degradación de las laderas de la Sierra por una red de barrancos por los que se organiza una red fluvial muy erosiva, responsable de las fuertes pendientes de las vertientes.

En las zonas culminantes (por encima de los 400 metros) se pueden encontrar algunas áreas más o menos llanas u horizontales en grandes, aunque su microrelieve sea muy variado, tanto por procesos de erosión diferencial como por los condicionantes litológicos y del intenso plegamiento que han sufrido estas rocas de la Sierra.

Hacia el Este en el curso del Guadalmellato la energía de relieve es menor, con cotas en torno a los 250-300 metros, debido a que la litología es más blanda y los procesos de erosión se han dejado sentir con más intensidad, pero aún así la degradación de las laderas por los barrancos sigue siendo el carácter más importante.

2.1.2.3.2. El suave modelado de la Campiña.

El relieve de la Campiña se debe fundamentalmente a la litología, de materiales eminentemente blandos como son las margas y limos arenosos sobre todo en las capas superficiales profundamente alteradas por la erosión, de modo que la acción fluvial ha desnudado rápidamente estas formaciones rocosas hasta llegar a un equilibrio en el modelado de las vertientes. Este hecho ha determinado, junto con la evolución edáfica un aprovechamiento agrícola de esta región, que se ha traducido en una mecanización y laboreo que en áreas de un aprovechamiento integral del suelo cultivable suaviza todas las laderas, desapareciendo todo rastro de microrelieve, que en teoría debería de existir. En conjunto la mayor parte de la Campiña aparece como una superficie curvada con inflexiones positivas y negativas correspondientes a los pequeños cerros y vaguadas, pero nunca con bruscas roturas de pendiente o puntos de inflexión abruptos.

Además de estas continuas y suaves ondulaciones aparecen superficies llanas, horizontales o subhorizontales que corresponden a niveles de terraza o a depósitos de raña que se localizan siempre en las zonas más dominantes.

Dentro del término municipal, las cotas más altas se sitúan en torno a los 350 m. (Cerro de las Pilillas 362 m) y la mayor parte del terreno se localiza en las costas de 200 a 300 metros.

La tónica dominante aquí se refiere a las continuas ondulaciones que producen la alternancia de vaguadas y pequeños cerros alomados.

2.1.2.3.3. Las Vegas.

Las zonas de vegas hace referencia a las de los ríos Guadalquivir y Guadajoz. El relieve en estos casos se presenta como llanuras aluviales y niveles de terrazas separados en muchos casos por pequeños taludes y escarpes de terraza de escasa continuidad lateral.

Las superficies de las llanuras aluviales y los niveles de terrazas bajas se sitúan entre los 100 y 150 metros, dentro del municipio cordobés. La vega del Guadalquivir es la más ancha, hay sectores con más de 5 km. de borde a borde; la del río Guadajoz es más recoleta, un par de kilómetros en algunas zonas, pero en ellas se pueden apreciar mejor la topografía de escarpes y taludes entre los diferentes niveles de depósitos fluviales existentes.

2.1.2.4. PENDIENTES.

Se ha elaborado un mapa de pendientes a partir de las bases topográficas en escala 1:50.000 en el que se establecen cinco grupos que recogen no sólo el valor de las pendientes en una serie de intervalos establecidos, sino que además se ha tenido en cuenta para su elaboración el carácter geomorfológico existente en cada área. Se tiene entonces una cartografía orientativa de los tipos de relieve existentes.

Cuadro 2/24.

PENDIENTES

CLASE

PENDIENTES (%)

RELIEVE

I

0-5

Llanuras-Aluviales

II

5-10

Lomas-Superficies inclinadas

III

10-20

Ondulaciones-Vaguadas

IV

20-30

Zonas Montañosas-Barrancos

V

30

Zonas abruptas-Tajos

2.1.2.5. CARACTERÍSTICAS GEOTECNICAS.

La toma de decisiones en materia de Ordenación Urbana, siempre que se pretenda que dichas decisiones estén bien fundamentadas, debe ir precedida de una información básica. Entre las materias que esta información debe considerar, están las relativas al medio físico. Este medio condiciona el desarrollo y las actividades cotidianas de la ciudad y su entorno de muchas formas. En este sentido, existe hoy, por ejemplo, una creciente conciencia en torno a protegerlo de la contaminación y otras agresiones que contra él se producen. La consideración del medio físico desde un punto de vista ecológico, que pueda expresarse a través de medios cartográficos, es hoy parte obligada a considerar en la elaboración de Planes de Ordenación Urbana. El suelo, aparte de cómo soporte físico para usos agrícolas y recreativos, es también el soporte de todas las construcciones y como tal influye en los aspectos económicos de toda decisión urbanística. El costo que suponen los terrenos problemáticos sobre las construcciones e infraestructuras es pagado por la comunidad y no se traduce en ningún servicio. Es una inversión inútil siempre que exista alguna posibilidad alternativa. Este sobrecosto inútil es además permanente una vez que se ha decidido la expansión de las construcciones en zonas problemáticas. Por otra parte, todavía más importantes y de valor incalculable son los riesgos para la población que se ubican en zonas peligrosas desde este punto de vista.

2.1.2.5.1. Fuentes de Información y Metodología.

Se trata en este apartado de dar una visión de conjunto de las características de los terrenos del término municipal frente a una serie de problemas que se presentan en la planificación, urbana y territorial, haciendo referencia especialmente a los aspectos constructivos, tanto de edificación como de obras de infraestructura, a los procesos y riesgos que pueden plantear y en fin, a una valoración de los terrenos según su incidencia en problemas geotécnicos propiamente dichos.

La información geotécnica es abundante y detallada, destacando el Mapa Geotécnico General a escala 1:200.000, de carácter regional y el Mapa Geotécnico para la Ordenación Territorial y Urbana de Córdoba, editado por la Dirección de Aguas Subterráneas y Geotecnia del Instituto Geológico y Minero perteneciente al Ministerio de Industria y Energía. De carácter local y a escala 1:25.000 se centra sobre todo en el casco urbano y áreas de desarrollo industrial próximas a la ciudad.

La metodología utilizada en este Estudio de Impacto Ambiental es básicamente la utilizada por el I.G.M.E. en la redacción de estos dos mapas, adaptándola a una zona de estudio de carácter intermedio entre los ámbitos de aquellos. Los criterios utilizados tienen por objetivo, dentro del análisis del medio físico, la elaboración de un mapa de condiciones constructivas de los terrenos que lleva implícita una valoración, y a la vez un grado importante de síntesis que permite compatibilizar el mapa obtenido con los de otros temas.

Con el conocimiento del ámbito geográfico de estudio y de los elementos que lo integran, se han analizado una serie factores que afectan a todo el conjunto: climatología, geomorfología, hidrología, aspectos geológicos globales, explotación de materiales para la construcción y riesgos geológicos. Asimismo se ha procedido de nuevo a la diferenciación en el territorio de las macrounidades consideradas, a saber, Sierra, Vega y Campiña para iniciar su estudio detallado. Se han analizado en apartados anteriores, sus características tectónicas y litológicas, indicando los diferentes materiales que las integran y su clasificación bajo el punto de vista constructivo. Seguidamente se han contemplado los aspectos geomorfológicos, tanto en sí mismo como en sus implicaciones frente a este mismo punto de vista; y, contenidas en el apartado siguiente, se pueden encontrar sus características hidrográficas e hidrológicas, con una valoración de las condiciones de permeabilidad y drenaje. Todos estos factores son determinantes de la aparición, real o posible, de riesgos geológicos naturales.

Para definir las propiedades constructivas de cada macrounidad, restaba consideras las características geomecánicas de los materiales que las componen. Dichas características han sido investigadas puntualmente por expertos de la Dirección de Aguas Subterráneas y Geotecnia del I.G.M.E. mediante sondeos, penetraciones dinámicas, calicatas y pocillos, por lo que hemos utilizado dicha información sintetizada de forma extensiva dada las limitaciones impuestas por las escalas de trabajo que nos hemos visto obligados a emplear.

Somos totalmente conscientes del complejo problema de pasar de valores puntuales a una valoración extendida, dificultad que se ve agravada cuando en determinadas zonas aparecen varios tipos litológicos y aún más, diferentes condiciones para la construcción, siendo éstas últimas precisamente las que realmente interesan en una obra puntual y concreta. Por consiguiente, se han contemplado de manera orientativa o valorativa los valores numéricos que definen las diversas propiedades mecánicas estudiadas cuanto mayor sea la homogeneidad de la zona geotécnica o, dicho de otro modo, cuanto menor sea la dispersión de los valores que aquí se incluyen y, por tanto, cuanto mayor sea la densidad de la obra realizada. Esto quiere decir que la realización de cualquier Anteproyecto o Proyecto debería ir acompañado de la consiguiente campaña de Investigación Geotécnica. El mapa de condiciones constructivas orienta sobre el grado de necesidad de la mencionada Investigación Geotécnica.

Siguiendo las directrices técnicas del Mapa Geotécnico para Ordenación Territorial y Urbana realizado por la Dirección de Aguas Subterráneas y Geotecnia del Instituto Geológico y Minero de España consideramos que una campaña de investigación geotécnica debe analizar para cada zona como mínimo los siguientes aspectos:

A/. Condiciones de cimentación.

En este apartado se engloban los conceptos siguientes:

• Presiones admisibles: son aquellas presiones de cimentación correspondientes a cargas verticales y centrales que garantizan la aparición de asientos absolutos medios inferiores de 2,50 cm en suelos granulares (gravas, arenas, limos arenosos) y 5 cm en suelos cohesivos (arcillas, limos arcillosos), valores determinados para zapata cuadrada de 1,50 X 1,50 m. Estos asientos son los que para edificaciones u obras ordinarias no suelen originar problemas derivados de distorsiones angulares excesivas.

• Problemas de cimentación: se indican el conjunto de problemas que pueden encontrarse al efectuarse cualquier tipo de cimentación. Su previo conocimiento ayudará al planteamiento de la campaña de Investigación Geotécnica y al diseño y construcción de la cimentación.

• Capacidad portante. Directamente relacionada con los dos factores anteriores hace referencia a la capacidad del suelo para soportar pesos, tales como edificios, carreteras, líneas de ferrocarril, etc.

l Potencial de contracción/expansión. Esta cualidad se refiere a dos parámetros fundamentales de los suelos: su elasticidad y su susceptibilidad a las deformaciones por cambios de volumen. El primero se refiere a la capacidad del suelo para volver a su volumen original después de la aplicación y retirada de su carga. Una vez sucedido esto, el suelo tiende a disminuir su volumen, el proceso se denomina contracción; si, por el contrario, el volumen tiende a aumentar, hablamos de expansión. El segundo parámetro establece relaciones como la comprensibilidad o retracción y la expansión o hinchamiento. Los cambios de volumen pueden suceder por causas naturales o por aplicación de cargas externas (CEOTMA, 1984)[1].

B/. Facilidad de excavación o Consistencia de los suelos.

Podríamos denominar también a este factor como consistencia, ya que nos referimos a las cualidades del suelo, de acuerdo a los atributos característicos de los materiales que lo componen, en lo referente al grado y clase de su cohesión y adhesión, es consecuencia, en relación a su resistencia a la deformación o rotura, a su mayor o menor dureza, en estrecha relación, al igual que los factores anteriores, con el agua del suelo o subsuelo. La consistencia del suelo trata de la intensidad y naturaleza de las fuerzas que mantienen a los agregados del suelo, mientras que la estructura base hace referencia a la forma, tamaño y definición de tales agregados (CEOTMA, 1984). Los terrenos se clasifican según la Norma Tecnológica de Edificación: Acondicionamiento del Terreno, Desmontes, Vaciados (NTE-ADV, 1976)[2], en los siguientes grupos: 1) Duro. Atacable con máquinas y/o escarificador, pero no con pico, como terrenos e tránsito, rocas descompuestas, tierras muy compactas; 2) Medio. Atacable con el pico, pero no con la pala, como arcillas semicompactas, con o sin gravas o gravillas; 3) Blando. Atacable con la pala, como tierras sueltas, tierra vegetal, arenas.

Cuando en la excavación se encuentran mezclados los terrenos se estable el porcentaje de cada uno de los tres tipos.

C/. Estabilidad/Inestabilidad de las pendientes y taludes.

La estabilidad de los materiales que constituyen una pendiente es una cualidad que expresa su mayor o menor tendencia a permanecer inamovible. Como opuesta, se enuncia la inestabilidad, que es el efecto contrario, es decir, la tendencia al desplazamiento o grado de susceptibilidad al movimiento (CEOTMA, 1984). Cuando la referencia es al movimiento, entendido como la rotura de una masa de terreno sometida a esfuerzos superiores a su resistencia al corte, puede considerarse como un proceso: «un movimiento en masa es un conjunto de procesos por los cuales los materiales terrestres, en ocasiones previamente afectados por procesos de alteración, se mueven por la acción de la gravedad» (WAY, 1973)[3].

La importancia de la estabilidad es grande, ya que los riesgos de desprendimientos y movimientos en masas imponen, o deben imponer fuertes limitaciones al desarrollo de las actividades constructivas y a la asignación de usos al suelo. Las caídas de bloques son particularmente sensibles en los alrededores de los terrenos con fuertes pendientes, existiendo siempre estas zonas un inherente riesgo de caídas de materiales.

Los taludes naturales se deben observar sobre el terreno y se señalar los factores que pueden que pueden degradar su estabilidad. El análisis de estabilidad de taludes artificiales pueden hacerse por alguno de los múltiples métodos que existen. En una primera aproximación, y a modo de ejemplo, bajo el término estable se pueden englobar los terrenos que admiten taludes 1,5/1 (H/V) para alturas de unos 6 metros sin mayor problema e inestables los que no lo admiten.

2.1.2.5.2. Análisis y comentario de las características geotécnicas de las macrounidades territoriales.

Las acciones urbanísticas que afectan a todos los factores del medio ambiente en el área donde se desarrollan producen efectos inducidos de riesgos naturales cuando no son objeto de una correcta regulación o planificación. Efectos que se unen a los no inducidos por la actividad humana. Ambos se constituyen en factores condicionantes del desarrollo urbanístico. Cuando no se respetan o tienen en cuenta en la localización de estas actividades suelen manifestarse en daños a los bienes o mucho pero, a las propias personas.

En este sentido, en proceso de urbanización de una determinada zona se presentan una serie de variables que condicionan o limitan la construcción. Hoy en día estas limitaciones están ampliamente dominadas por la técnica; ingenieros y arquitectos poseen los instrumentos necesarios para superarlas. Algunas veces estos condicionantes físicos se eliminan con la aplicación de medidas correctoras, otras veces sólo se consiguen disminuir los riesgos que infringen estos condicionantes. No obstante, la condiciones del suelo o del suelo han sido infravaloradas en numerosas ocasiones con los consiguientes costes para el mantenimiento de las edificaciones y las infraestructuras, amén del deterioro ambiental infringido.

Así pues, consideramos que siempre se deberían inventariar y localizar las zonas donde se van a localizar los procesos edificatorios de modo que se produzca una adecuación de la clasificación del suelo y los parámetros constructivos para su desarrollo urbanístico con las condiciones topográficas y características de los terrenos y del medio físico en general, de manera que las disposiciones urbanísticas teóricas establecidas en los instrumentos de planeamiento no varíen de las desarrolladas posteriormente en la práctica por las exigencias topográficas o por las condiciones de riesgos.

La abundante y excelente calidad de la información geotécnica de que se dispone obvia la necesidad de repetir aquí mapas geotécnicos sectoriales, por lo que sólo se comentarán los principales problemas geotécnicos existentes en cada una de las tres macrozonas, considerándose el mapa de condiciones constructivas como una síntesis valorada de toda la información geotécnica consultada. Además del Mapa de CONDICIONES CONSTRUCTIVAS DE LOS TERRENOS, también se pueden considerar como mapas de referencia el Mapa LITOLÓGICO y el Mapa de PENDIENTES.

A/. La zona de la Sierra.

La Sierra presenta las características geotécnicas más variadas de todo el término municipal. Las variadas litologías presentes así como los factores de hidrología y morfología antes comentadas son responsables de los diversos tipos de problemas y condiciones geotécnicas existentes.

En conjunto los materiales de la Sierra presentan una elevada capacidad de carga, ya que son rocas que han sufrido procesos metamórficos o diagenéticos que las confieren cierta dureza y compacidad; por el contrario los esfuerzos tectónicos a que han estado sometidas producen cierto grado de fracturación que afecta negativamente a esta capacidad portante.

Los procesos de alteración de la capa más superficial disminuyen estas buenas condiciones originales, apareciendo problemas de tipo geomorfológico, derivados de las fuertes pendientes existentes.

La confluencia de las problemas ya comentados por los derivados de una especial dinámica hidrológica dan lugar a procesos y riesgos geológicos que se pueden resumir en dos tipos: Deslizamientos y Erosión activa.

Los deslizamientos en estas zonas han de entenderse como un proceso mixto en el que intervienen tanto el desprendimiento de bloques como deslizamiento propiamente dicho. Se producen en zonas con cierta pendiente en la que existen variedades litológicas entre estratos duros, poco alterables junto con otros más blandos y alterados (pizarras) afectados todos ellos por una red de diaclasado o de fracturas por donde es posible la infiltración del agua que con su afecto lubricante hace perder la estabilidad de los materiales. La caída de bloques es una proceso típico de los barrancos serranos con fuertes pendiente, mientras que los deslizamientos grandes hay que considerarlos como un riesgo, aunque a menor escala ya se producen.

En general, dentro de la zona de la Sierra se pueden distinguir tres tipos de áreas con caracteres geotécnicos distintos.

Por un lado están las rocas agrupadas dentro de las ígneas, metamórficas y volcánicas, con morfología suaves o llanas, resistentes a la erosión y con pocos recubrimientos, poseen una capacidad de carga muy elevada y en la práctica con inexistencia de asientos.

Por otra parte se tienen a las rocas cámbricas y carboníferas, también en zonas llanas, más o menos tectonizadas y con recubrimientos por alteración, su capacidad de carga se considera de media a alta, con algún posible asentamiento según zonas, y problemas ligadas a la lajosidad o los recubrimientos.

Por último, un tercer grupo en donde independientemente del tipo de roca el factor decisivo es la morfología, que normalmente es muy marcada con unas pendiente muy acusadas. La presencia de abundantes procesos y riesgos son los factores geotécnicos más característicos

B/. La Vega.

Las características geotécnicas de la Vega son en conjunto de tipo medio, afectadas por una serie de problemas que se comentan a continuación.

En general, al capacidad de carga es media y los asentamientos también.

Los procesos y riesgos geológicos tienen especial transcendencia en esta zona, puesto que la mayor parte de los asentamientos urbanos e industriales, así como muchas otras actividades de desarrollan en esta zona. Se citan en primer lugar los procesos existentes en la franja de interacción Sierra – vega, como es el caso de los procesos de erosión-deposición de material en los conos de deyección de los torrentes de la Sierra, que durante períodos de fuertes precipitaciones erosionan de manera activa las vertientes de la Sierra y depositan los sedimentos al llegar a la vega por existir un cambio de pendiente que no permite el transporte del material. Estos aterramientos son poco frecuentes pero pueden afectar a caminos, edificaciones, etc..

Otro proceso que se da en esta franja es el producido por la karstificación de la biomicritas, calizas del Mioceno, que por procesos de disolución de los carbonatos forman oquedades y cavernas con el consiguiente riesgo para la edificación. Hay que señalar aquí que las calizas miocenas que se extienden como manchones por el borde de la Sierra y la vega es un material con deficientes características geotécnicas en todos los sentidos, no solamente por los riesgos que presenta, sino que además posee muy baja capacidad de carga y una capa superior alterada de carácter arcilloso muy poco fiable.

Los materiales sueltos y poco consolidados que en general existen en La Vega, poseen unas condiciones geotécnicas muy variables según el punto de localización, pero en conjunto se puede decir que cuanto más recientes son los materiales menor es sus capacidad de carga y mayores los asentamientos previsibles, así en el lecho mayor del río estos problemas se agravan con la presencia de agua a escasa profundidad sin embargo en los niveles más antiguos de terraza, cementados, la capacidad de carga puede ser muy elevada y con escasos asentamientos.

Dentro de la Vega podemos destacar otros riesgos geotécnicos que se proceso propios de la dinámica fluvial, que se manifiesta en la actividad meandriforme de los ríos, especialmente del Guadajoz, con erosión y desplazamiento del curso del río a través del cauce con riesgos para edificaciones y otras obras de infraestructura. Otro riesgo es la posibilidad de inundaciones por avenidas de los ríos. Afecta tanto en el Guadajoz como en el Guadalquivir a la zona más crítica es el lecho mayor del río que coincide aproximadamente con la llanura aluvial. Profundizaremos más en estos aspectos en el apartado concerniente a la hidrología que sigue a este.

C/. La Campiña.

Por su particular composición litológica, la Campiña presenta las condiciones geotécnicas más deficientes. Los mayores problemas tienen su origen en la gran plasticidad que presentan las arcillas, sobre todo la capa superficial que se encuentra alterada. Esta alteración puede llegar incluso hasta los 15 metros de profundidad, aunque por lo general a partir de los 8 ó 10 metros se puede encontrar roca no alterada. La capacidad de carga en las capas superficiales alteradas es muy baja, con asentamientos de bastante magnitud, para la roca fresca capacidad de carga es de tipo medio – alto y los asentamientos son de tipo medio.

Sin embargo, estas características se ven profundamente afectadas por la influencia que ejerce la presencia de agua, disminuyendo la resistencia de estos materiales en todos sus aspectos.

En estas condiciones es frecuente la existencia de riesgos y procesos geomorfológicos que se pueden englobar en dos tipos, como son los flujos de arcilla y los deslizamientos.

Los flujos de arcilla son deslizamientos de la capa más superficial del terreno que se producen cuando existen precipitaciones. Se dan en las laderas y superficies alomadas con una pendiente no muy elevada de modo que cuando masas de terreno poseen una alto contenido en humedad sufren procesos expansivos que originan una migración del material hacia las partes más bajas. Las zonas en donde más probable que este fenómeno ocurra están localizadas en el tercio inferior de las laderas en donde es más efectiva la acumulación de agua, tanto por la escorrentía superficial, como por la percolación a través de las grietas de desecación que hay en las arcillas. El efecto causado es el desplazamiento de grandes masas de sedimento con una velocidad que se ha estimado mayor de 1 metros al año, no son por tanto procesos bruscos, pero son responsables de la modificación de perfiles y taludes en ciertos tramos de carreteras y pueden afectar gravemente a las construcciones, por ligeras que éstas sean..

El segundo proceso que se da es el de los deslizamientos propiamente dichos, no son muy frecuentes pero hay que considerarlos como un riesgo importante. Los deslizamientos son movimientos bruscos de grandes masas de material, con superficies de despegue situadas a unos 10 metros de profundidad, y de forma cóncava como corresponde a los deslizamientos de ladera. Su origen está ligado a la presencia de agua, sobre todo la existente entre la roca sana y la capa alterada establecido un plano de anisotropía en esa zona que facilita el despegue. Pero además hay una pérdida de material en la base, por flujo de arcilla o por erosión del talud o la ladera, que en un momento determinado deja al descubierto la superficie de despegue, produciéndose entonces el deslizamiento.

Afectan a superficies de terreno relativamente reducidas, pero sus efectos erosivos y su imprevisible favor temporal los convierten en riesgos graves.

Tanto los flujos de arcilla como los deslizamientos de ladera se producen en la Campiña, localizándose preferentemente en los materiales arcillosos – margosos, sobre todo en las laderas con alguna pendiente de las “margas azules”, y siendo menos frecuentes en las formaciones superiores más compactas del Plioceno, así como en las formación alóctonas de la zona sur del término municipal.

2.1.2.5.3. Mapa de Condiciones Constructivas de los Terrenos.

Como resumen de la información geotécnica se establece una valoración extendida de las condiciones constructivas de los terrenos del término municipal; la valoración se hace en cinco grupos atendiendo a sus condiciones que son: MUY FAVORABLES, FAVORABLES, AVEPTABLES, DESFAVORABLES y MUY DESFAVORABLES.

Además de la valoración frente aun uso genérico de “construcción”, cada una de las áreas así definidas posee unas características geotécnicas propias y que son obtenidas al considerar conjuntamente factores litológicos, hidrológicos, geomorfológicos y geotécnicos propiamente dichos, además de la problemática que tenga cada uno, ya comentada, y con unas diferencias de matriz en cada una de las tres macrozonas: Sierra, Vega y Campiña.

Como interpretación del mapa de CONDICIONES CONSTRUCTIVAS DE LOS TERRENOS se describen a continuación cada una de ellas:

A/. Condiciones constructivas en La Sierra.

En la Sierra hay un dos pequeñas áreas donde las condiciones constructivas se consideran muy favorables, ya que son zonas con escasa pendiente, prácticamente llana, con substrato de muy alta capacidad de carga, sin asentamientos y prácticamente sin problemas de ningún tipo.

Las áreas favorables corresponden a materiales con las mismas características que en caso anterior, pero en ellas existe una morfología algo más acusada, con ligeras pendientes y algún microrelieve.

Las áreas con condiciones aceptables corresponden a relieves alomados en materiales con buena capacidad portante con algún asentamiento ligero o bien en donde es posible la existencia de pequeños problemas de tipo geomorfológico o litológico. Se incluyen además los depósitos de calizas miocenas con suaves pendientes que llegan prácticamente hasta la Vega, en este caso la valoración se debe a la capacidad de carga de tipo medio, con la existencia de posibles problemas de oquedades ya comentados.

En forma de manchones irregularmente repartidos se encuentran las áreas valoradas como desfavorables, ya sea por la elevada pendiente que poseen o por la existencia en ellas de procesos y riesgos de tipo geomorfológico, hidrológicos y erosivos. Se incluyen también las calizas con baja capacidad de carga y fuertes asentamientos.

La mayor parte de La Sierra se encuentra valorada como muy desfavorable; son las áreas afectadas por relieves muy acusados en donde son frecuentes todos los tipos de problemas descritos en apartados anteriores, independientes del tipo de substrato que posean.

B/. Condiciones constructivas de La Vega.

Los niveles de terraza, especialmente las más antiguas ofrecen las condiciones de tipo favorable. Son zonas llanas con buena capacidad de carga y prácticamente no están afectadas por problemas hidrológicos, aunque en algún caso existen pequeños problemas ligados a diferencias litológicas. En el Guadalquivir estas áreas son extensas con buena continuidad lateral y son las más ocupadas por el desarrollo de la expansión urbana. En el Guadajoz estas áreas se limitan a los niveles de terraza aislados con poca continuidad lateral.

Sin embargo, la mayor parte de la superficie de las vegas está valorada como aceptable, correspondiendo sobre todo a las llanuras aluviales, con capacidad portante y asentamientos de tipo medio, pero con problemas hidrológicos debido a la proximidad del nivel freático y sometida a riesgos de inundación y erosión fluvial.

En la vega del Guadajoz estos problemas se acentúan por la presencia de aguas selenitosas y una más baja capacidad de carga, lo que hace que se consideren sus condiciones constructivas como desfavorables.

C/. Condiciones constructivas de La Campiña.

Se consideran favorables aquellas áreas cuya composición litológica posee abundantes gravas y cantos bien cementados en las zonas llanas, prácticamente horizontales localizadas en la parte occidental de la Campiña. Poseen una capacidad de carga de media a alta con ligeros asentamientos y sin problemas importantes.

Cuando el espesor de estas capas cementadas disminuye o su extensión es pequeña sus condiciones constructivas se valoran como aceptables. Igual valoración se da a ciertos materiales localizados al sur de Santa Cruz, con una composición calcárea y pendientes suaves, con una capacidad de carga de tipo media – alta y asentamientos de valor medio. La extensión de estas últimas áreas no es muy grande.

La mayor parte de los materiales de composición arcilloso–margosa, constituyentes fundamentes de la Campiña presentan condiciones constructivas desfavorables, siendo frecuentes en estas áreas procesos de flujo de arcillas, riesgos de deslizamientos y existencia de arcillas expansivas que dan unas capacidades de carga bajas y asentamientos importantes.

Se incluyen además los terrenos arcillosos–yesíferos localizados al del Guadajoz y del Arroyo Salado, que presentan iguales caracteres geotécnicos y también los cerros con cierto relieve que pueden presentar problemas de tipo geomorfológico.

Como muy desfavorables se valoran las laderas con pendientes medias a fuertes que se dan en la zona arcilloso–margosa de la Campiña. También se incluyen los depósitos de fondos de valles y vaguadas, los materiales de carácter yesífero y salino y los cerros existentes en estos últimos materiales. En todos los casos la capacidad de carga es muy baja y son frecuentes los asentamientos. Los problemas de tipo litológico, hidrológico y geotécnico, ya comentados, se presentan con mayor frecuencia e intensidad en estas zonas. Los riesgos geológicos son elevados.

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